Agricultura
El sector agrario corta carreteras para exigir cambios en el acuerdo de Mercosur
El campo español, en pie de guerra junto a sus colegas de toda Europa, colapsa las principales carreteras del continente contra la alianza con los socios comerciales sudamericanos y los recortes que impone Bruselas

Un centenar de tractores, convertidos en arietes de una protesta que recorre Europa, ha conseguido romper el cerco policial para entrar en las arterias de la capital francesa. La imagen de la maquinaria agrícola desfilando por las inmediaciones de la Torre Eiffel es el símbolo más potente de un malestar profundo, una revuelta que ha logrado llegar al corazón de París para hacerse oír.
Pero esta imagen, aunque impactante, no es un hecho aislado. Lo que ocurre en Francia es solo la punta de lanza de un movimiento coordinado que se extiende por el continente. Agricultores de Grecia o Bélgica se han sumado a un frente común que dibuja un mapa de descontento en toda la Unión, con las políticas agrarias de Bruselas en el punto de mira. Es una estrategia continental perfectamente orquestada.
De hecho, el origen de esta rebelión agraria tiene dos nombres propios. Por un lado, el inminente acuerdo de libre comercio con Mercosur, acusado de competencia desleal por el sector. Por otro, los recortes que se ciernen sobre la Política Agrícola Común (PAC). La exigencia de los manifestantes es clara y, no levantarán las protestas hasta que la Unión Europea retire definitivamente el polémico tratado con el bloque sudamericano.
El eco de la revuelta en España
En este escenario, el campo español no se ha quedado atrás y ha dicho basta, actuando en sintonía con sus colegas europeos. Organizaciones como Revolta Pagesa y Unaspi han convocado movilizaciones que han puesto en jaque la normalidad en puntos estratégicos del territorio nacional, demostrando que las preocupaciones y las reivindicaciones son compartidas a ambos lados de los Pirineos.
Por ello, las consecuencias de estas protestas se han hecho sentir con especial virulencia en Cataluña. La jornada ha estado marcada por un caos circulatorio generalizado, con cortes intermitentes en algunas de las principales arterias de la región, como la AP-7, la N-2, la T-11 o la A-27. El resultado ha sido la formación de retenciones de hasta 18 kilómetros que han dejado atrapados a miles de conductores.
Asimismo, la advertencia lanzada por los agricultores españoles deja poco margen a la negociación. Lejos de ser una movilización puntual, la determinación es inquebrantable, hasta el punto de que han amenazado con mantener al menos uno de los cortes de carretera de forma indefinida. El pulso con las autoridades está servido y la paciencia del sector primario parece haberse agotado por completo.