Financiación
Un sector de ERC se alinea con Junts y carga contra la dirección del partido por un pacto de financiación "insuficiente"
Militantes republicanos denuncian que el pacto no es un concierto económico y acusan a la dirección de haber inflado las expectativas
Empiezan a aparecer grietas internas en Esquerra Republicana por el nuevo modelo de financiación acordado con el Gobierno. El colectivo de militantes ERC Primer d’Octubre ha hecho público su rechazo frontal al pacto alcanzado entre la dirección del partido y el Ejecutivo central, al considerar que no cumple ni el espíritu ni la letra de lo que ERC presentó a su militancia cuando avaló la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat.
En un comunicado difundido este domingo, el colectivo sostiene que el acuerdo de financiación no se corresponde con lo anunciado en el marco del pacto de investidura, y denuncia que el modelo resultante “no se parece en absoluto a un concierto económico”. La crítica no es menor: cuestiona directamente el principal argumento con el que la dirección republicana justificó ante sus bases el apoyo a Illa.
Según ERC Primer d’Octubre, la clave del sistema continúa en manos del Estado, ya que la recaudación sigue dependiendo de la Hacienda estatal, lo que a su juicio invalida cualquier pretensión de soberanía fiscal real. En este sentido, este diagnóstico conecta de forma directa con el discurso que Junts per Catalunya viene sosteniendo desde hace días. La formación de Carles Puigdemont ha cargado duramente contra el pacto de financiación por considerarlo insuficiente y ha acusado a ERC de haber engañado a su militancia, al presentar la investidura de Illa como un intercambio por un concierto económico que ahora no se materializa.
La formación de Carles Puigdemont ha cargado duramente contra el pacto de financiación por considerarlo insuficiente y ha acusado a ERC de haber engañado a su militancia, al presentar la investidura de Illa como un intercambio por un concierto económico que ahora no se materializa. Afirman que el acuerdo no saca a Cataluña del régimen común ni rompe con la lógica del “café para todos” que ERC había prometido superar.
Junts insiste en que el acuerdo no es verdaderamente singular, sino una “singularidad generalizable”, un encaje dentro del régimen común que podría extenderse a otras comunidades y que, por tanto, carece de la excepcionalidad que requeriría un modelo propio. Ese mismo argumento es el que ahora asume el colectivo crítico de ERC, que denuncia que el pacto no crea un sistema fiscal catalán diferenciado, sino una adaptación del modelo existente.
La coincidencia entre ambos discursos evidencia hasta qué punto el acuerdo ha desdibujado las fronteras entre la crítica externa de Junts y el malestar interno dentro de ERC. Mientras la dirección republicana defiende la financiación “singular” como un avance gradual y posible dentro del marco constitucional, sectores del partido sostienen que el resultado final rebaja las expectativas creadas deliberadamente para asegurar el apoyo a Illa.
ERC Primer d’Octubre va un paso más allá y reclama a la cúpula del partido que someta el apoyo al presidente de la Generalitat a una consulta interna entre la militancia. Una exigencia que pone en cuestión no solo el contenido del acuerdo de financiación, sino también la legitimidad de la estrategia política seguida por la dirección en un momento clave del mandato.