Gastronomía

Éxito de participación en Meliana (Valencia) para salvar del olvido la tradicional Paella de Fetge de Bou

El Asador L'Alfábega de Alginet se corona en el VII Concurso de este popular plato valenciano

Éxito de participación en Meliana (Valencia) para salvar del olvido la tradicional Paella de Fetge de Bou"
Éxito de participación en Meliana (Valencia) para salvar del olvido la tradicional Paella de Fetge de Bou"LA RAZÓN

Los concursos gastronómicos llevan camino de convertirse en uno de los recursos más efectivos para la promoción turística de localidades con cocina propia, platos tradicionales y respaldo institucional. Los más efectivos son aquellos en los que su razón de ser incluye razones filantrópicas, sociológicas y culturales, como el rescate de platos que fueron típicos y populares pero que el tiempo y los cambios en los gustos sociales los han dejado al borde de la desaparición.

La Paella de Fetge de Bou o paella de hígado de toro, es uno de esos guisos que fueron muy populares en un tiempo pasado y en una demarcación muy concreta de pueblos de la comarca valenciana de L’Horta Nord y que en Meliana provoca un esfuerzo colectivo para promocionar su plato estrella y evitar que caiga en el olvido. Se acaba de celebrar la IX edición de la Semana Gastronómica "Menja't Meliana" que culminaba con su VII Concurso de Paella de Fetge de Bou, que ganaba el Asador L'Alfábega de Alginet cuya triunfo, entre los 20 restaurantes participantes era recompensado económicamente con mil euros. El certamen se celebra cada invierno en la Plaza Mayor de Meliana y el jurado, formado por expertos y profesionales de la gastronomía valenciana, dicta sentencia desde las dependencias del Ayuntamiento que preside la plaza. En la presente edición el fuego a leña fue sustituido por las bombonas de gas, con acierto, debido a las anunciadas rachas de viento que como se temía hicieron acto de presencia durante el certamen.

El segundo premio y 750 euros le ha sido reconocido al restaurante La Llar del Turia de Meliana, mientras que el tercero lo obtenía, junto a 500 euros en metálico, el restaurante Binhui Food, del popular cocinero chino Bin Hui, asiduo a concursos culinarios de los que muy a menudo obtiene premios.

El numeroso público asistente pudo probar y hasta repetir raciones de las paellas presentadas a concurso por una módica cantidad.

Al ser un concurso respaldado institucionalmente, la entrega de premios ha estado presidida por la alcaldesa de Meliana, Trini Montañana, acompañada por la consellera de Servicios Sociales, Elena Albalat y el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, además del diputado provincial de Turismo, Pedro Cuesta. Ellos han hecho entrega de los premios, junto con los patrocinadores que respaldan el certamen.

Los ganadores del concuso
Los ganadores del concusoLA RAZÓN

No faltó el reconocimiento especial a uno de los precursores de este concurso, el cocinero Paco Gimeno, del restaurante El Racó de Meliana, a quien se le agradeció la promoción de este plato típico y patrimonio de la comarca de l’Horta Nord, desde que lo incluyó en su carta y al que le han ido siguiendo otros muchos.

El Concurso de Paella de Fetg de Bou anual, lo redondea Meliana, durante su Semana Gastronómica, denominada "Menja't Melina" con otro de postres con cacau de collaret, que ganaron en esta edición tres establecimientos de la localidad; la pastelería Andrea Forte, el restaurante El Mosaic y el horno Quatre Cantons.

Historia e ingredientes

La paella de hígado de toro, que comienza a remontar su casi desaparición, es un arroz meloso, gustoso y contundente, que llegó a ser un plato festivo entre los labradores de L’Horta pero prácticamente desconocido fuera de la comarca.

Entre sus ingredientes naturales, además del arroz, está el hígado, las entrañas y las mollejas de toro y también lleva garbanzos, escarola y guindillas, lo que la convierte en un plato típico de invierno.

El origen de esta paella de casquería se remonta a siglos pasados, cuando las familias huertanas, entre los animales con los que convivían, tenían bueyes para las duras tareas del campo y vacas para leche.

Llegaba un día en el que el padre de familia llevaba andando al vacuno, de la alquería hasta el matadero del Cabanyal, en la calle Serrería para venderlo como carne. Además del dinero obtenido por la venta, el propietario regresaba a casa con el regalo de las vísceras del astado: hígado, corazón, pulmones y la molleja. Y ahí comenzaba todo un acontecimiento familiar y vecinal para celebrar el beneficio económico, con las entrañas del animal como festín gastronómico. Generalmente era el hombre quien cocinaba la típica paella de fetge de bou para comer y por la noche les lleteroles o mollejas para cenar.

Esta es la historia de una tradición que al desaparecer las alquerías y los animales en las casas fue languideciendo hasta casi su muerte y que restauradores y administraciones se resisten a aceptarlo y que lo van consiguiendo año a año.