
Sección patrocinada por 
Teatro
Una "Carmen" lorquiana y feminista
Eun Sun Kim regresa al Real, donde se formó, con un clásico que explora la violencia machista

En 1830, Prosper Merimée viaja a España fascinado por la cultura de nuestro país, donde la condesa María Manuela de Montijo le cuenta una trágica historia de bandoleros y contrabandistas que le sirvió para escribir “Carmen”, una novela ambientada en esa España exótica y romántica que Georges Bizet (1838-1875), con ayuda de sus libretistas Henri Meilhac y Ludovic Halévy, convirtió en una ópera que, pese al estrepitoso fracaso de su estreno en la Opéra-Comique de París en 1875, acabaría convertida en un icono del repertorio operístico universal, una de las más representadas de la historia.
Bizet, murió de un ictus a los 36 años, apenas tres meses después de su “première”, frustrado y desolado con el recibimiento de la ópera por la que había luchado con denuedo. “Fue un escándalo monumental -explica Joan Matabosch, director artístico del Real-, porque rompía con las convenciones del género, ni era edificante, ni respetaba los valores familiares, ni acababa bien, terminaba con una muerte violenta. Pero ya sabemos -prosigue- que la contracultura de hoy será la ortodoxia del mañana”.
“Carmen” vuelve al Teatro Real 150 años después de ese estreno en París en una coproducción con la Royal Ballet and Opera de Londres y el Teatro alla Scala de Milán, y lo hace con un enfoque naturalista y psicológico, muy lorquiano, que el director de escena Damiano Michieletto sitúa en los años 70, cambiando Sevilla por un pequeño pueblo mediterráneo asfixiante y claustrofóbico, donde una Carmen desafiante hurga en las raíces de la violencia machista rompiendo las convenciones sociales opresoras.
Los años 70, Sevilla
En el foso estará la coreana Eun Sun Kim, directora musical de la Ópera de San Francisco, cuya carrera comenzó en el Real en 2008 cuando ganó el primer premio del Concurso Jesús López Cobos, de quien fue asistente dos años. Entre el 10 de diciembre y el 4 de enero, el Real ofrecerá 16 funciones con un triple reparto encabezado por Aigul Akhmetshina, J’Nai Bridges y Ketevan Kemoklidze (Carmen), Charles Castronovo y Michael Fabiano (don José), Lucas Meachem, Luca Micheletti y Dmitry Cheblykov (Escamillo) y Adriana González y Miren Urbieta-Vega (Micaëla).
“Lo que intenté en esta producción fue crear un ambiente muy humano, acercar el conflicto, la humanidad de estos personajes al público -explica Michieletto-. Y esto me llevó a una cuestión muy importante y pertinente, que es la violencia que se ejerce sobre las mujeres”. Para ello ha querido entrar también en el personaje de la madre y en cómo ésta afecta a la mente de don José. Para Michieletto, la madre representa lo opuesto a la cigarrera. “Don José es del norte de España y Carmen del sur. Ella significa libertad, anarquía, sexualidad, no tener niños. La madre representa la religión, la tradición, el hogar y el control sobre su hijo”. De ahí la clara referencia a “La casa de Bernarda Alba” de Lorca, un personaje que también ejerce una violencia importante sobre las mujeres. “La madre actúa como una araña que quiere tener al hijo en sus redes y mediante una carta lo manipula psicológicamente para que cambie su percepción, Carmen pasa de ser el amor de su vida a un demonio”. Y prosigue. “Pienso que don José la asesina porque es débil, infantil e inmaduro y no puede enfrentar la libertad de Carmen, ni deshacerse del control que ejerce su madre”. Para el director, “la violencia sobre las mujeres la ejercen hombres débiles que son infantiles y eso no tiene nada que ver con ser fuertes o machos”.
En cuanto a la directora musical, Eun Sun Kim, se muestra “ilusionada por volver a la que fue mi casa, y muy agradecida por todo lo que aprendí en mis primeros años de formación”. Para ella, “Carmen es una fuerza de la naturaleza, pero también un ser vulnerable. El mundo ha cambiado mucho desde la época de Bizet, pero el ser humano no cambia, la gente somos siempre igual –asegura- y “Carmen” es una música que nos habla directamente, que nos hace pensar qué es ser humano, quién soy, quién somos nosotros y en ese sentido –explica-, Bizet creó una obra magistral que vemos como la “Mona Lisa” en el museo, como una obra maestra”.
La directora apunta que es la primera vez que la dirige con una orquesta española “y espero descubrir nuevos colores en la música de esta pieza que nos sigue interpelando como seres humanos que buscan la libertad”. Por eso, la mezzosoprano Aigul Akhmetshina afirma que “éste es el primer libreto feminista, porque su protagonista se comporta como un hombre y eso escandalizó al público de la época”. Para ella, “Carmen encarna los sentimientos primigenios que no se expresan, es un personaje complejo con muchos conflictos internos, quiere el amor pero no sabe qué es el amor, está desesperada por sentir algo y necesita la aprobación de los demás, quiere saber que ella merece la pena, que tiene un valor y quiere ser ella misma, sin juicios, con libertad, pero para que esto ocurra, primero debe aceptarse y quererse a sí misma sin necesidad de la aprobación de los demás”. Y concluye. “Es cierto que Carmen no tenía que haber muerto, no era necesario, pero ella quiere tener la última palabra, ser la última en hablar, y esto la lleva a una especie de suicidio. Al final de todo nadie gana –concluye-, Don José es un villano, sí, pero ella está muerta”.
✕
Accede a tu cuenta para comentar


