Teatro

"La novia vendida" vuelve al Real más de un siglo después

Gustavo Gimeno y Laurent Pelly dirigen la nueva producción de la famosa y alegre ópera del checo Bedrich Smetana

Momento de una función de "La novia vendida" en el Teatro Real de Madrid
Momento de una función de "La novia vendida" en el Teatro Real de MadridJavier del Real

Desde mañana, martes 14 de abril a las 19:30 horas, hasta el jueves 30 de abril, podrá disfrutarse en el Teatro Real de Madrid de «La novia vendida». Vuelve así, más de un siglo después, a representarse en el recinto madrileño la ópera checa por excelencia, la segunda de las ocho que compuso Bedrich Smetana, y que fue estrenada en el Teatro Provisional de Praga el 25 de septiembre de 1870. Tal fue el éxito de esta alegre producción que –como apuntó el director artístico del Real Joan Matabosch– en el año 1927 alcanzó las mil representaciones en el Teatro Nacional de Praga. Tres años antes, en 1924, tuvo esta comedia de enredo rural su puesta de largo en el Teatro Real español a cargo de una compañía itinerante checha: «Llegó antes a Madrid que a París», precisó de nuevo Matabosch.

Será así esta la primera vez que el Real aborde una nueva producción –en realidad una coproducción internacional con la Ópera National de Lyon, la Oper Köln y el Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas, donde se estrenará después de su paso por Madrid– de «La novia vendida», «la ópera con la que Smetana creó un género operístico genuinamente checo», en palabras del director artístico del teatro madrileño.

El propio Gustavo Gimeno, director musical del Teatro Real, quien calificó la ópera como «luminosa, melancólica y deliciosa», se encarga de la dirección musical de esta producción; mientras que Laurent Pelly –viejo conocido en estas tablas– es el responsable de la dirección de escena y del vestuario. El figurinista francés expresó que «es difícil encontrar otra obra donde se conjuguen tan bien lo cómico y lo dramático».

Doble reparto

Expresaba en rueda de prensa el tenor estadounidense Sean Panikkar, quien interpreta a Jeník (el novio vendedor) alternándose con Pavel Cernoch, su admiración con el «increíble» trabajo de Gustavo Gimeno; aseguraba estar «alucinando» con el trabajo de este al frente de dos «cast». Y es que cuenta esta nueva producción de «La novia vendida» con un doble reparto que se «reparte» las diez funciones que alberga el Teatro Real. Animaba Laurent Pelly a disfrutar de las dos interpretaciones: «es una obra que cambia constantemente de registro», señaló.

Así, en el papel principal, en el de Marenka, esa joven enamorada que primero se entera que debe casarse con otro que no es el que ama, y después que este, Jeník, la ha vendido, están las sopranos Svetlana Aksenova y Natalia Tanasii. Confesaba esta última que el de esta campesina no era un personaje del que se hubiese enamorado a primera vista, pero que fue «descubriendo poco a poco a una joven que afronta una lección de vida, rechaza una imposición, y nunca deja de creer en sí misma y en su amor, que va creciendo: y esta evolución es clave para la interpretación», apuntaba. Aksenova por si parte ponía el foco en la «rebelión» del personaje que, contra el destino que le imponen, «persigue su sueño», que no es otro que casarse con quien la ha vendido. «En el amor todo se olvida y se perdona, pero nunca se puede vender», agregó entre la reivindicación feminista y lo cómico Tanasii.

Una música que bebe del folklore checo

«La trama es divertidísima: tiene pocas arias, pero son muy profundas –sí hay bastantes dúos y tríos a lo largo de la representación–, y los coros representan al campesinado, al pueblo. Todos los números están influenciados por el folklore checo», expuso el director musical Gustavo Gimeno –quien está al frente del Coro y Orquesta Titular del Teatro Real– en lo referente a un aspecto fundamental: el musical.

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