Selvático Animal

Nolasco: "Nací como artista en tiempos convulsos para la música, en el interior de un huracán"

El músico sevillano presenta nuevo disco de estudio, "Henko", que coincide con sus dos décadas de andadura profesional

El cantautor sevillano Nolasco posando para este periódico
El cantautor sevillano Nolasco posando para este periódicoDavid JarDavid Jar

Pedro Nolasco Prada Gandul, artísticamente Nolasco (El Viso del Alcor, Sevilla, 1976), acaba de cumplir dos décadas subido al alambre inestabilísimo de la música y lo hace con un nuevo disco de estudio, «Henko», el noveno de su discografía, y el cual presentará el próximo 19 de abril en la madrileña sala Galileo Galilei tras los conciertos ofrecidos la pasada semana en Sevilla y Córdoba. La raíz de este músico «netamente independiente», que se inició como percusionista, es la fusión del flamenco con el pop, el rock y los ritmos electrónicos, y pese a que el primero es su nave nodriza, de ningún modo se siente un cantaor frustrado sino un cantautor químicamente puro: «Nunca me he querido dedicar al flamenco, no, para nada –afirma–. Mi terreno son las canciones, compongo canciones, soy un cantautor puro y duro. ¿Que mi género se apoya mucho en la rumba y en los tangos del flamenco como ritmo y que no suelo explorar otros palos? Te lo compro. Pero en este disco, por ejemplo, hay temas que tienen un rollo funky y otros que tienen un guiño al rock andaluz. Nunca he querido cantar flamenco, que es una disciplina, un arte, totalmente diferente a lo que yo hago, pero por el que siento mucho respeto. Lo que pasa es que mi forma de expresarme es la que manda y, claro, me he criado en un lenguaje en el que las fiestas las celebrábamos de una manera determinada, con una forma peculiar de hacer las canciones, y eso se refleja en mi música».

"El tema digital fue una conmoción para las multinacionales: un chico se podía hacer viral desde su casa"

Nolasco

El título de su nuevo disco es una palabra japonesa que alude a un concepto de profunda transformación personal: «Este disco es una evolución en mi línea musical –explica– que va acompañada de la evolución propia que sufrimos todos en cada etapa de la vida, porque estoy a punto de cumplir los 50 y hay una serie de cosas que la experiencia pone en su sitio. No he cambiado radicalmente de estilo musical, simplemente he dado una vuelta de tuerca a mi estilo aunque siga navegando las mismas aguas. Pero he producido mis tres últimos discos y cuanto más produces, antes llegas a los puertos. Y la transformación personal tiene que ver con el hecho de que los cantautores solemos reflejar en los discos nuestras etapas vitales».

Un animal de escenario

Nolasco, periodista de formación, debutó en un año en el que el gran mal que asolaba a la música española era la piratería. Poco antes había surgido el fenómeno «Operación Triunfo», que obligó a la industria musical a reconfigurarse. Y luego, a los dos años de lanzar su primer disco, estalló una profunda y larga crisis económica que de alguna manera cambió el sistema, pues con ella vino el imperio de lo digital. Es hijo, pues, de un tiempo proceloso y, por ello, un superviviente: «Creo que mejor no lo has podido definir –asiente–. Yo nací como artista en tiempos convulsos para la música, en el interior de un huracán, y mi carrera se ha definido siempre dentro de un mundo cambiante. La crisis de 2006 afectó solo a la música pero, como bien dices, a continuación vino la crisis general y esos fueron dos palos muy importantes para mi profesión. Y justamente cuando la música empezaba a asomar un poco la cabeza, llegó el tema digital: las redes, YouTube, todas las plataformas digitales…, y eso fue una conmoción sobre todo para las multinacionales, que se vieron al principio como en fuera de juego, en shock, porque, de pronto, un chico se podía hacer viral desde su casa, y eso transformó la música. En ese sentido, siempre me he visto a mí mismo como la metáfora de un pequeño barco en una tempestad continua. Mi carrera ha sido así, me he tenido que sobreponer y adaptarme a los tiempos dentro de esa cantidad de vicisitudes que llegaron desde el momento en el que empecé, y mi “modus operandi” ha sido ir con el cuchillo entre los dientes porque cada año era como empezar de cero. Yo tenía compañeros artistas que me decían: “Tío, si tú hubieses entrado en la música dos años antes tendrías una mansión en Miami”, ja, ja. Y he aguantado –prosigue– porque siempre hemos tenido un buen espectáculo en directo y hemos actuado mucho. Soy animal de escenario y eso es lo que me ha mantenido vivo. Y después, por supuesto, el espíritu combativo de tener muy claro qué es lo que haces y lo que quieres hacer, y yo he preferido ser cabeza de ratón a cola de león. No he querido estar metido en el “star system” ni en muchas corrientes que después pueden ser muy traicioneras. A día de hoy sigo manteniendo mi propia compañía discográfica, lo cual es un gran logro después de 20 años. Con mi estudio de grabación, mi banda, mi organigrama y mi música, que gracias a las plataformas digitales se escucha en más de 170 países, algo que hace años era impensable. Y tengo un proyecto en Sudamérica bastante importante, con una gira por Colombia que nos la hemos currado a pulmón porque entiendo que tengo que ampliar mi mercado, ya que me he dado cuenta de que mi música a veces se aprecia más fuera que aquí».

"Veo a nuestra sociedad como la menos combativa de la historia"

Nolasco

El próximo 17 de mayo hay elecciones en su tierra, Andalucía, pero este músico no puede evitar ver el panorama político actual con ojos desesperanzados: «Yo no recuerdo una división y un enfrentamiento político como los que hay ahora. Si echo la vista atrás recuerdo a políticos más honestos, y no había un lenguaje tan desbocado ni tan vacío, con tanto insulto y, sobre todo, con este enfrentamiento entre los ciudadanos. Los políticos actuales han demostrado una falta de honestidad tremenda. Se aferran a los asientos como si fuera un modo de vida porque para ellos la política no es el bien común, sino el bien propio y de sus seguidores. Eso desarrolla en mí un sentimiento bastante negativo en cuanto al momento actual, pero no solo en la política sino en la ciudadanía: ¿cómo consentimos este tipo de historias y cómo defendemos a la gente que nos roba y nos enfrenta y que ha demostrado que viven en otra dimensión totalmente diferente a la nuestra? No tienen nuestros problemas, viven en un trono. Me recuerdan a la época feudal, como que hay un castillo y ellos tiran migajas para el pueblo. Veo a nuestra sociedad como la menos combativa de la historia, conformista ante unos políticos que están siendo unos auténticos tiranos», concluye.

Japón linda con Andalucía

Javier Menéndez Flores

Al principio todo era ritmo imparable, golpear, golpear furiosamente, golpear con las manos, con baquetas, golpear y respirar como el caballo al galope, profundo, veloz, y arrancarle a la piel del tambor, como quien la ordeña, todos los ayes que esta fuera capaz de darte. Después, tras ese ejercicio sostenido de fiereza y desfogue, llegaron las melodías y las palabras con su esencia resucitadora, y es ahí donde arranca la historia que nos ocupa; la de un tipo que fabrica canciones y las da a conocer sin otras ayudas que su tesón y amor al arte.

En El Viso del Alcor y en Alcalá de Guadaíra, aquellas dos islas en mitad del cosmos, la vida era la calle desnudísima en donde los niños mantenían con sus gritos una música de fondo que solo se rendía, exhausta, al anochecer. Y más allá de las casas bajas, blancas como folios o sábanas recién lavadas, el campo era una selva sin final en la que podías robar fruta aunque te arriesgases a que cayera sobre ti la ira de los dueños de las parcelas, quienes manejaban sus bastones con la destreza de Bruce Lee. Tú, que con tantas emociones te has entrevistado, no has conocido ninguna tan intensa como esa infancia salvaje en la que la libertad fundó su robusto cuartel general.

Todos los hombres del presidente pasaron por Dublín, donde la cerveza está casi tan buena como aquí. Pero el periodista se dejó llevar por la caprichosa corriente y, reconvertido en el más dotado vendedor de mil negocios distintos, desembocó en el mar de los locales de copas, donde para licenciarse con honores en gramática parda solo hace falta mantener los ojos encendidos y los oídos engrasados. Y por eso sientes que cuando aterrizaste en la música ya habías agotado una docena de vidas a las que les debes hasta el último gramo de lo que hoy eres.

Tenía Gianluca Grignani una magnífica historia entre sus dedos que tú supiste reinventar en lo que dura el trayecto Buenos Aires-Sevilla. Y con el jet lag aún encima de ti igual que un sombrero de plomo, descorchaste una birra, agarraste la guitarra y, sirviéndote de unos tangos/rumba, transformaste la nostalgia en una fiesta absoluta, mientras a Juana del Mono le salían chorros de confeti por la boca y en Uruguay un amigo lloraba de pura alegría. Se han escrito un billón de definiciones de la primavera, pero tú sabes que, con su vestido de azahar, clavel, buganvilla y nardo, tiene el rostro inequívoco de Sevilla. Eso no te impide ser franco y confesar que no has sentido felicidad mayor que en las playas de Cádiz, donde el tiempo se ahoga en un océano del que hasta el cielo siente celos.

Solo por la inspiración ha merecido la pena ser esclavo de tu pensamiento. Y no hay mejor modo de comprobar que ya has cruzado la meta que cuando distingues tus propios rasgos en el espejo de las cosas más pequeñas y notas cómo una fuerza poderosísima tira de ti. La música es el mejor psicólogo y el mejor bálsamo y ese amigo infalible que aparece cuando el sol se detiene. Y si hacer canciones para salir a flote es egoísmo, tú eres el ser más egoísta que ha pisado este planeta. Nos retrataron los Doors como jinetes en la tormenta y para Kurt Cobain la vida olía aún a espíritu adolescente y a negación de los adultos, cuyas malvadas reglas castraban los sueños. Y mientras navegas rumbo a Colombia o a cualquier otro lugar en el que reclamen tu presencia, piensas, como los Stereophonics, que quizá mañana encontrarás el camino de vuelta a casa.

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