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Nibali manda más

El ciclista italiano del equipo Cannondale, Daniele Ratto, se proclama vencedor de la décimo cuarta etapa de la Vuelta
El ciclista italiano del equipo Cannondale, Daniele Ratto, se proclama vencedor de la décimo cuarta etapa de la Vueltalarazon

Alejandro Valverde ponía mala cara el viernes cuando le anunciaron las previsiones meteorológicas para la etapa de ayer. «Pinta mal», le dijeron. Y Alejandro torció el gesto. Ya se imaginaba lo que le esperaba, una jornada de sufrimiento y calamidades, de lluvia que cala hasta los huesos y de frío que se agarra a las piernas y no quiere soltarlas. La meteorología convirtió la etapa en un simple ejercicio de supervivencia al que muchos decidieron renunciar. Gente como Ivan Basso o Luis León Sánchez se bajó de la bicicleta. Valverde eligió el sufrimiento.

Se quedó descolgado en el descenso del puerto de Ordino. «No podía ni pedalear, me he mareado encima de la bici. Me pasaba gente y gente y no podía», confesaba en la línea de meta. «Ha sido terrible, el día más duro de mi carrera», continuaba el relato. El murciano sufre cuando el cielo se empaña, pero ayer era demasiado para él. Y para todos. Pero pudo recuperarse en el ascenso a La Collada de la Gallina. «Cuando me he calentado he ido bien para arriba», cuenta. Se olvidó del frío y del agua, se enganchó a la rueda de José Herrada y fue devorando cadáveres poco a poco. Como el de Nicholas Roche, hundido a más de siete minutos del ganador. Herrada hizo su trabajo y abandonó a Valverde cuando las piernas ya no le daban para más y el «jefe» ya tenía a la vista a Joaquim Rodríguez y Samuel Sánchez. Por delante, inalcanzables, Nibali y Horner. Valverde no pudo llegar hasta Purito y a «Samu», pero estaba satisfecho de su remontada en el ascenso a La Gallina. «Dentro de lo malo, hay que estar contentos». Lo malo es que ahora vive a 1:42 de Nibali. Pero ayer podía haber perdido todas las opciones de ganar su segunda Vuelta.

Horner quiere la primera. Fue un ataque suyo el que distanció a él y a Nibali del resto de favoritos. El estadounidense, con las piernas abrigadas, aguantó el frío y los padecimientos y todavía le quedaron fuerzas para arrancar. Le siguió Nibali, el más fuerte de la carrera y, probablemente, el que mejor tolera el mal tiempo. Las últimas rampas se le hicieron muy duras al veterano «yanqui», que tuvo que abrirse en la última curva para pasar por la zona donde el desnivel era menos pronunciado. Nibali eligió la trazada más corta y ganó un par de segundos que Horner ya no pudo recortar. El italiano confirma que sus rivales van a tener que trabajar muy duro para recortarle diferencias.

Por delante, a otra cosa jugaba Daniele Ratto, el ganador. Aprovechó la escapada inicial, en la que también había hombres como Luis León Sánchez o Gilbert. Pero él resistió y ganó el tiempo suficiente como para preocuparse más de la seguridad que de la etapa en los descensos, sacando una pierna de los pedales para conservar mejor el equilibrio. «Lo he aprendido con la moto», decía, todavía sorprendido por la victoria. «Soy un esprínter», explicaba. Pero ganó la etapa más dura de la Vuelta y ahora viste el maillot de la montaña.