Fútbol
Fede Valverde: "De un pelotazo lesioné al hijo de Zidane en el Real Madrid. Pensaba que me iban a echar"
El centrocampista del conjunto blanco, en su mejor momento deportivo, ha repasado toda su carrera: desde ser un "pajarito" a convertirse en un "halcón"
Fede Valverde, el jugador del Real Madrid, está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera. La repasado en Terapia Picante, desde que era un niño frágil hasta ahora. Su apodo infantil evoca una imagen ágil, inquieta, quizás un poco desorientada. "Me movía por todas partes. Uno de mis entrenadores me llamaba pajarito. A mi padre no le gustaba, pero era el único que no lo veía. Ahora soy el halcón, por ser algo más agresivo. Pero sigo siendo el pajarito", confiesa el centrocampista y goleador de Álvaro Arbeloa.
Su peor pelotazo
Sus inicios en la capital española estuvieron marcados por esa misma sensación de desajuste, una inmersión brusca en un mundo de privilegios que contrastaba con su realidad. "Mis compañeros tenían coches muy buenos y yo apenas tenía un buen auto. Pensaba: ¿dónde me estoy metiendo? Empecé a ver marcas de ropa, yo me la quité rápido para que no vieran que no iba de marca. Fue un golpe de realidad", rememora.
Pero el césped, ese territorio donde los sueños se forjan a base de sudor y talento, pronto se convirtió en su verdadero hogar. Y allí, su impronta se hizo notar, a veces de forma literal. Las potentes embestidas de Valverde, esas cargas de profundidad que desarman defensas, han dejado su rastro en la historia reciente del club, e incluso en la integridad física de algunos porteros. "He lesionado a algún portero. Lesioné a Luca Zidane en el hombro. Me quería morir, pensaba que me iban a echar, lesioné al hijo de Zidane. Algún portero ha tenido lesiones por mis disparos. Salidas de hombros sobre todo. Yo tengo las piernas muy flacas, no sé de dónde saco tantas piernas", admite.
Los tres goles al Manchester City
El clímax de esa explosión goleadora llegó en una noche de Champions League, ante un rival de talla mundial como el Manchester City. "Me salió todo ante el City. Nunca pensé que podía meter tres goles. Fue increíble. Ya son 50 minutos inolvidables de mi carrera. Lo mejor fue notar el cariño de la gente. El día anterior le dije a mi mujer que ojalá marcase, pero ¿tres goles? Impensable", relata, la emoción aún palpable en sus palabras. Aquella actuación no solo fue un hito personal, sino un catalizador, una demostración de que el "pajarito" había aprendido a desplegar sus alas y a cazar en las alturas.
Sin embargo, su juego, esa mezcla de garra y fútbol, a veces cruza la línea de lo protocolario. La imagen de su entrada a Álvaro Morata durante un derbi en la Supercopa quedó grabada en la retina de muchos. "No es una imagen para los niños. Pero en ese momento sentí que me la tenía que jugar por el equipo. Sabía que me iban a echar. Se me cruzaron los cables pero hice lo que tenía que hacer. Solo pensaba en que el Real Madrid tenía que ganar. Soy sudamericano, somos de sangre caliente. Hay veces que te entran ganas de levantarlo", explica, sin ambages, la pasión desbordada que a veces lo posee.
"Quiero mucho a Carlo Ancelotti"
Asegura que os figuras de la historia reciente del Real Madrid han sido pilares fundamentales en su desarrollo: Zinédine Zidane y Carlo Ancelotti. Del francés, recuerda la influencia en su carácter y la serenidad que transmitía. "Me ayudó a tener ese carácter. Me daba tranquilidad y esa paz para saber que las cosas me iban a salir. En el día a día, que me preguntara por mi mujer y mis hijos a mí me dejaba muy feliz", comenta, destacando la importancia de esa cercanía humana que trasciende lo meramente deportivo.
Con Ancelotti, la relación se eleva a un plano casi familiar, una confianza mutua que ha sido crucial para su consolidación. "Me hizo creer en mí. Para mí es un familiar. Le quiero mucho. Ojalá algún día me lo pueda cruzar alguna vez más. Como nos hacía sentir en el día a día. Ese hambre y esas ganas de ganar. Ancelotti es el más completo", afirma.