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Fútbol

La patada de Fermín dentro del área en el Barcelona - Rayo que ni el árbitro ni el VAR pitaron penalti

El equipo de Hansi Flick se fue al descanso con un gol de ventaja, pero en los minutos finales hubo una jugada muy polémica

Fermín, protagonista de una jugada polémica en el Barcelona - Rayo Valleacano ASSOCIATED PRESSAP

El Barcelona se marchó al descanso por delante contra el Rayo Vallecanoen el partido de LaLiga, pero hubo un momento, ya en el tramo final, que alteró el pulso del partido y que dejó una discusión abierta camino a vestuarios: la caída de Ratiu tras un contacto con Fermín que el colegiado decidió no castigar. En un encuentro que hasta entonces había oscilado entre el control culé y la resistencia del Rayo, esa acción introdujo un elemento distinto, una incomodidad que ni la ventaja ni la posesión lograron disipar.

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Joan García, salvador

El inicio había tenido poco que ver con esa sensación final. El Camp Nou se quedó en silencio a los pocos segundos cuando Chavarría ganó la espalda de Araújo y Carlos Martín remató solo en el área. Joan García sostuvo al equipo con una intervención que evitó que el partido se inclinara desde el primer instante. A partir de ahí, el Barça buscó calmar el ritmo con posesiones largas, tratando de encerrar a un Rayo que no renunciaba a salir desde atrás ni a proyectar a sus laterales.

El plan del conjunto de Íñigo pasaba por asumir riesgos con balón y por activar las bandas con Ratiu y Chavarría muy altos. Durante varios minutos lo consiguió, obligando al Barça a correr hacia atrás en alguna transición. Pero cada pérdida tenía un coste elevado, como quedó claro en el primer gran aviso local: un error de Ciss permitió a Raphinha plantarse solo ante Batalla, aunque la definición se marchó cruzada.

Lamine también pide penalti

El partido entró entonces en un terreno más espeso, con el Barça dominando sin encontrar continuidad en el último pase. Lamine agitaba desde la derecha, Pedri trataba de ordenar, y Fermín aparecía entre líneas, pero las ocasiones claras no terminaban de consolidarse. En ese contexto, también hubo una primera protesta, cuando Lamine cayó en el área tras un recorte ante Ciss. El colegiado no señaló nada y el juego siguió sin más.

La apertura del marcador llegó cuando el partido parecía más cerrado. En una acción a balón parado, el Barça cambió la dirección de sus córners y encontró a Araújo en el segundo palo. El central se impuso en el salto y firmó un cabezazo picado que, tras tocar en el poste, acabó dentro. El gol no solo rompió el equilibrio, también reforzó la sensación de que el Barça podía imponer su partido desde la estrategia.

A partir de ahí, el dominio culé se hizo más claro. La posesión creció y el equipo empezó a acumular llegadas, con Raphinha como principal amenaza. El brasileño rozó el segundo con un disparo desde la frontal que obligó a Batalla a una gran intervención antes de estrellarse en el larguero. Era el momento más sólido del Barça, que parecía haber reducido al Rayo a un papel reactivo.

Patada no pitada

Sin embargo, el tramo final introdujo una variación importante. El Rayo dio un paso adelante, empezó a instalarse más cerca del área rival y a generar acciones a balón parado. Un cabezazo de Ciss que se marchó alto fue el primer aviso serio en muchos minutos, una señal de que el partido no estaba cerrado pese a la ventaja mínima.

Entonces, llegó la jugada que marcó la conversación. Ratiu, tras soltar el balón para ceder atrás, cayó al suelo después de un contacto con Fermín. La acción fue lo suficientemente clara como para provocar una protesta intensa del Rayo. El rumano quedó tendido y, cuando el juego se detuvo más tarde, la decisión arbitral fue continuar. “Sigan”, transmitió el cuerpo arbitral, sin revisar la acción.

La discusión se centró en la intensidad del golpe. Ese matiz convirtió la acción en interpretable, pero también en incómoda para el árbitro. El Rayo reclamó con insistencia, consciente de que el partido se estaba moviendo en un margen mínimo y de que una decisión distinta podía cambiar el guion antes del descanso. Pero nada.