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Jordi Masip: "Messi es un tío cachondo"

Portero del Valladolid

  • Jordi Masip: "Messi es un tío cachondo"
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

16 de febrero de 2019. 00:15h

Comentada
Francisco Martínez Madrid. 15/2/2019

Jordi Masip (Sabadell, 30 años) era jugador de campo. «Mediocentro, central, lateral izquierdo, lateral derecho... Era polivalente, pero de la parte media para atrás», explica. Al final se hizo portero y en el Valladolid ha encontrado la continuidad que buscaba. Hoy se enfrenta al Barcelona, a los que fueron sus compañeros y al equipo en el que creció.

–¿Por qué se hizo portero?

–Cuando era pequeño siempre me encantaba fijarme en los porteros, no sé por qué, era una fijación que tenía. Y cuando iba al cole me ponía siempre de portero, cuando faltaba algún portero compañero me ponía yo, en los entrenos también, y al final me dieron la opción de ponerme cuando era infantil A, acepté y desde ahí soy portero.

–¿En quién se fijaba?

–Pues en esa época empezaba a repuntar Buffon, que era un joven, prometedor, con buen juego aéreo, era potente... Después cuando me hice más grande y entré en el Barça empecé a fijarme en Víctor Valdés, que empezaba a destacar en el Barça B y llegó al primer equipo.

–Y Buffon ahí sigue...

–Sí, con 41 años, por algo será...

–Si el gol es la fiesta del fútbol, el portero es...

–Bueno, somos lo que intentamos que no haya goles, que no hay fiesta, también sufrimos más porque todos los goles nos los meten a nosotros, pero es un factor que tiene que tener el fútbol, si no no sería tan divertido.

–Es un puesto difíciles porque los errores se pagan caros.

–Sí, claramente, al final si te equivocas tú no hay nadie más para ayudarte, o es muy difícil que lo hagan, y por eso estamos un poco más expuestos. Es una posición muy bonita, muy específica, y tienes que ser muy fuerte de cabeza. A veces te ves recompensado cuando tienes grandes actuaciones.

–En su carrera ha tenido que pelear mucho: en el Barça B le costó ser titular, en el primer equipo era el tercer portero...

–La verdad es que he tenido que luchar muchísimo, pero tuve mucha ilusión, muchas ganas de conseguir vivir esto y llegar al primer equipo del Barça, que era mi primer gran sueño. Lo conseguí, no pude tener continuidad porque al final es complicado, ahí hay grandes estrellas, pero tampoco llega cualquiera, por eso estoy orgulloso. Se me cerró una puerta, pero se me abrió otra en Valladolid, donde me han dado confianza.

–¿Se puede tener una relación buena con los compañeros con los que compite?

–Ellos grandes personas y nos entendíamos bien. Yo me lo he pasado muy bien con ellos, pasamos muchas horas juntos entrenando y en viajes; además, hay que ser consciente de que ellos no tienen la culpa de que no juegues, la decisión es del míster y tenemos que respetarnos entre todos.

–¿Qué club se encuentra en Valladolid?

–Un club muy familiar, de gente muy humilde, que intentaban luchar por ascender, pues llevaban unos años en Segunda División. Sabía que era un histórico de la categoría y que podían volver a Primero, y por eso me decidí. Creyeron en mí y era lo que yo necesitaba.

–Y jugar de continuo digamos que mola...

–Es lo mejor para un futbolista, jugar cada fin de semana. Es lo que todos queremos, tuve la desgracia de estar tres años en los que competí muy poco, y ahora lo hago cada fin de semana y lucho para no perderlo.

–Pese a todo, tiene buen recuerdo de Luis Enrique...

–Siempre lo he dicho, Luis Enrique me hizo debutar en Segunda B, en Segunda A y en Primera División, siempre me ha querido tener en su equipo, he jugado más y menos con él, pero le estaré eternamente agradecido.

–¿La llegada de Ronaldo a la presidencia ha cambiado al Valladolid?

–Empieza a notarse su mano, empieza a verse que hay inversiones para mejorar instalaciones y otras cosas del club... Lo que quiere él es que el club se mantenga asiduamente en Primera para crecer.

–¿Suele bajar al vestuario?

–Siempre, antes de los partidos nos saluda, nos da ánimos, y luego nos deja hacer. Él ha vivido esto y sabe lo que se necesita en cada momento.

–¿Qué dejó atrás en el Barcelona?

–Aparte de grandes personas que trabajan en el club y grandes compañeros, para mí fue duro porque tuve que irme de mi casa por primera vez, he dejado ahí a mi familia, es complicado... Yo vivía bien allí porque tienes a la familia, desconectas y aguantas todo lo que te pase. Aquí es diferente, pero tengo a mi mujer y a mi hijo, que son mis apoyos.

–¿Con quién se juntaba más en el Barça?

–He tenido muy buena relación con todos, pero al final me juntaba con los que yo ya había jugado en el Barça B como «Busi», Jordi Alba, Sergi Roberto, con Denis. Como coincidimos antes, pues se nota, pero en el vestuario del Barça hay grandes personas y tengo un recuerdo buenísimo.

–Entreno muchas veces con Messi. ¿Sabe algún truco contra él?

–Me lo han preguntado muchas veces, pero es que no tiene truco, te lo puede hacer él el truco 500 veces y de diferentes formas. Es el mejor del mundo y pararlo es muy difícil. O se hace un trabajo colectivo muy grande para que él no se sienta cómodo y no haya espacios... Pero si no aparece Messi lo hace otro, Luis [Suárez], Dembélé, Jordi Alba, Sergi Roberto...

–¿Es un jugador callado en el vestuario?

–No, al final Leo es una persona que en el vestuario habla mucho, es un tío cachondo, lo que pasa es que no se percibe desde fuera, pero desde dentro sabemos que es un tío de puta madre, que ayuda muchísimo a la gente joven y que tiene un trato con todos nosotros buenísimo.

–¿Piensa que ha cambiado el estilo del Barça?

–Yo creo que siguen jugando de la misma forma, siempre quieren tener el balón, la posesión, quieren ser agresivos cuando ven espacios y atacarlos... Es lo que se ha hecho siempre en el Barça. A lo mejor un entrenador te pide más posesión, otros ser más verticales, pero al final la filosofía es la misma: tener el balón y agotar al rival moviéndolo de un lado para otro para que aparezcan los espacios.

–Personalmente, ¿qué importancia le da al estilo?

–Al final siempre es importante saber a lo que juegas. El que sabe a lo que juega tiene buenos resultados, pero cada uno es libre de jugar como quiera: de esa manera, defenderse y hacer contras... Todo es lícito y todo vale en el fútbol.

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