Atletismo
Mariano García se sube a la moto y gana el oro en el 1.500 en el Mundial de atletismo bajo techo
El murciano domina la prueba reina del mediofondo y se proclama campeón del mundo, como ya hizo en 2022 en el 800
Mariano García arrancó la moto y no hubo quien le siguiera. El murciano se proclamó campeón del mundo bajo techo de 1.500, como ya hiciera en 2022 en el 800. Y lo hizo con una superioridad aplastante, incluso con cierta sensación de suficiencia. Es el tercer metal que logra España en el campeonato que se está celebrando en Torun, Polonia, después de la plata del relevo mixto 4x400 y de la plata de Quique Llopis en los 60 vallas.
Mariano es Mariano, puro show de principio a fin, un deportista que entrena en el pueblo, en Fuente Álamo, porque para qué irse de allí si lo tiene todo a mano. Salen a pista y sonríe. En las presentaciones está serio, como ausente, pero en cuanto escucha su nombre hace el gesto de arrancar la moto, como un clic para ponerse en modo competición. Es su seña de identidad hasta el punto de que tras llegar el primero de forma prodigiosa, se tira al suelo y golpea el tartán con las palmas de las manos, después saca los puños. Y grita: “Vamos, vamos... Dos coronas, y ahora me voy a ver moto GP”. Y a continuación se levanta y empieza la vuelta de honor como dando gas, y quiere cómplices y se va con la mascota para que los dos juntos arranquen la moto.
Un espectáculo a la altura del que dio en carrera. Faltaba Jakob Ingebrigtsen, el rey de la distancia, y estaba la incógnita de cómo podía salir la carrera, porque con el noruego no hay tal duda: él tira y que le siga quien pueda. El murciano empezó detrás, pero sólo en la salida, no quería problemas. No tardó en ponerse a mandar. Ya lo había avisado: “Si a falta de dos vueltas estoy delante, gano medalla seguro”. Quedaban dos vueltas y ahí iba, el primero. Y no se estaba corriendo demasiado rápido, lo que para un hombre que viene del 800 es una bendición, porque sabe que su final puede ser demoledor. ¿Pagaría el esfuerzo de haber llevado el peso de la prueba? Pronto pudo adivinarse que no. Sonó la campana y todavía el español tuvo otro cambio, apretó los puños y mantuvo la distancia con el portugués Isaac Nader, como había hecho todo el rato, ya que frenó todos los intentos que el luso hizo para superarlo. En la última curva, García miró para atrás y casi pierde pie; amagó con caerse. Tuvo que rectificar un poco, pero le quedaba energía, con los dientes apretados ya, para aguantar hasta superar la meta (3:39.63) antes que nadie en ese momento en el que el cuerpo ya duele y la mente es la que manda. Nader llegó detrás (3:40.26), y en el barullo final del grupo el que más fuerzas tuvo fue el australiano Adam Spencer para colgarse el bronce (3:40.26). Carlos Saez, el otro español en la final, acabó octavo (3:42.46).
Pese a tener ya las pulsaciones bajas, Mariano no dejó de ser Mariano. "Me he cansado más casi de la celebración y de hablar con los medios que de la carrera", dijo. "Sabéis que me gusta dar espectáculo. He ganado el oro, pero podía haberme quedado sin el bronce. El ataque ha sido desde muy lejos, pero he visto que tenía mucha fuerza y lo he conseguido", concluyó.