Un problema y dos soluciones

Casillas y De Gea siguen compitiendo por la portería de la Roja. Desde el comienzo de la temporada han alternado de manera matemática, un partido para cada uno

De Gea y Casillas, durante un entrenamiento de la Selección en Las Rozas
De Gea y Casillas, durante un entrenamiento de la Selección en Las Rozas

Casillas y De Gea siguen compitiendo por la portería de la Roja. Desde el comienzo de la temporada han alternado de manera matemática, un partido para cada uno

Iker Casillas se marchó a Oporto para escapar del ruido. Lo fichó Julen Lopetegui, entrenador y ex portero internacional. Un seguro de tranquilidad para el guardameta de la Selección. Pero despidieron a Lopetegui y Casillas se quedó desprotegido, en un equipo que no acaba de funcionar y donde sus buenas actuaciones, como la de la victoria en Lisboa ante el Benfica, tienen menos recorrido que sus errores.

Iker se siente más cómodo en la Selección. Nadie ha sido más veces internacional que él. Ha jugado 165 partidos y quiere seguir sumando. El lunes, cuando más fuerte llovía y la mayoría de sus compañeros ya se habían marchado al vestuario, él seguía despejando los balones que le mandaba Ochotorena, el preparador de porteros. Además, continúa siendo la imagen de España. El pasado martes presentó junto a Sergio Ramos el acuerdo con una firma de ropa para el traje oficial de La Roja. «Si hay que hacerlo se hace, pero sería una pena joder un traje tan bonito», decía Iker cuando le preguntaban si se atrevería a parar con el nuevo uniforme de viaje puesto. El último portero que lo hizo fue su admirado Arconada, cuando la misma marca patrocinaba a la Selección antes del Mundial ‘82. Arconada era el capitán, el jugador más veces internacional hasta ese momento, pero un día desapareció de las convocatorias. Jugó su último partido contra Gales en marzo de 1985, una dolorosa derrota por 3-0 con una gran actuación de Mark Hughes antes de su fichaje por el Barcelona. Después se lesionó y Zubizarreta le cerró el camino.

Iker no quiere acabar así. Quiere hacerlo a lo grande, quizá cuando acabe la Eurocopa. Pero mientras tanto tiene que competir con De Gea. La «dulce transición» en la portería de la que habló Del Bosque la temporada pasada se traduce en que durante este curso se han alternado. En cada convocatoria hay un partido para cada uno y si Casillas suma uno más –tres ha jugado Iker y dos David– es porque se suspendió el amistoso contra Bélgica. La temporada pasada ya se alternaron, aunque Casillas seguía jugando más, seis, por los cuatro que disputó De Gea. Entonces, los amistosos eran para el nuevo y los oficiales para el capitán. Pero ahora España tiene dos porteros titulares.

A De Gea no le ha afectado que se rompiera su fichaje por el Real Madrid el pasado verano. Ha madurado, quizá con la ayuda de su novia, la cantante Edurne, que ahora pasa más tiempo con él en Manchester. Asumió el golpe y siguió rindiendo como antes. Con él, el United es el equipo de la Premier que más veces ha acabado con la portería a cero esta temporada, aunque al principio también colaboró el argentino Romero, que sumó los dos primeros. El año pasado fue elegido el mejor jugador del equipo y este curso va por el mismo camino, renovó hasta 2019 y todos le quieren. Su única duda es la competitividad del club. Quiere ganar títulos y al United, después de dos temporadas en blanco, sólo le queda la Copa. En la Selección, se siente como en casa, disfruta del reencuentro con amigos como Koke y sigue acudiendo con la misma ilusión que cuando lo llamaba la sub’17.

Del Bosque tiene un problema y dos soluciones.