Agricultura
Los cereales, la leche de vaca y el vino, en situación crítica
Máxima preocupación por la subida de los precios de los abonos, mientras la Comisión Europea anuncia que adelantará su plan de choque

Los cereales, la leche de vaca y el vino son tres sectores que se encuentran en estos momentos en una grave crisis, debido a la confluencia de una serie de factores, que son diferentes en cada uno de los casos. Los cerealistas afrontan una nueva campaña de recolección, que comenzará en las zonas más tempranas dentro de poco más de un mes, con bajos precios, por un lado, y con elevados costes de producción, por otro, debido especialmente al incremento de los fertilizantes y del gasóleo. En muchas de las zonas cerealistas se trata de la tercera campaña consecutiva de pérdidas, una situación insostenible para las explotaciones, que se da en España y en el resto de los Estados miembros de la UE, hasta el punto de que el COPA-COGECA, la organización que agrupa a los sindicatos y las cooperativas, han hecho publica una nota en la que alertan de esta grave situación. “Por tercer año consecutivo, los productores europeos de cereales están en números rojos y pierden hasta 500 euros por hectárea. Esta situación se está volviendo cada vez más estructural y debería generar preocupación mucho más allá del sector agrícola”, señalan en su escrito.
Mientras tanto, durante la semana pasada, y tras la aparición del informe mensual de previsiones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en el que se revisaron al alza las previsiones de cosecha en todo el mundo en 7,1 millones de toneladas, hasta los 2.442, los precios en los mercados de futuros del trigo y el maíz experimentaron importantes bajadas en comparativa semanal. En las lonjas españolas también se anotaron recortes, que podrían continuar en los próximos días. Si se analizan las diferentes tablillas se comprueba que, en líneas generales, las cotizaciones están por debajo de las que se registraron el año pasado en estas mismas fechas entre un 5 y un 10 por ciento de media, dependiendo de los productos y de las zonas geográficas. La situación crítica se agrava si se comprueba que en estos doce meses los costes de producción han sufrido un importante incremento, especialmente en el caso de los abonos y del gasóleo.
Por todo lo anterior, no es extraño que haya muchos agricultores cerealistas que estén pensando en cambiar de cultivos o incluso en abandonar la actividad agraria. Por otro lado, expertos en este sector alertan de que una parte significativa de la última cosecha está aún sin vender, lo que presionará a la baja los precios durante las próximas semanas, aunque también se deberán tener en cuenta otros factores, como lo que suceda con la guerra en el Golfo Pérsico.
En el sector del vacuno de leche ha vuelto la tensión tras años de tranquilidad. El detonante del malestar de los ganaderos ha sido la imposición por parte de la industria de recortes en los precios de entre 7 y 10 céntimos de euro por litro de leche, lo que ha situado las cuentas de explotación por debajo de los costes de producción. La industria láctea justifica esta revisión a la baja de las cotizaciones en los contratos ofertados a los ganaderos en la situación del mercado, caracterizada por la entrada de excedentes de leche procedentes de otros países vecinos a bajo precio; también argumentan que la situación en el mercado mundial es excedentaria y las cotizaciones se han orientado a la baja. Por su parte, desde las organizaciones agrarias señalan que la industria actúa como un cartel y que los contratos no se negocian, sino que se imponen, y piden al Ministerio de Agricultura que actúe para que se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria.
Finalmente, en el caso del vino, la crisis viene provocada por la confluencia de una serie de factores: el descenso del consumo, un fenómeno que se prolonga desde hace varios años; los excedentes que se registran en las bodegas y los precios a la baja. Desde las organizaciones de este sector piden a las autoridades nacionales y a la Comisión Europea que se adopten medidas para afrontar esta situación crítica. Esta última ha aprobado y publicado un reglamento por el que se destinaran 40 millones de euros procedentes de la reserva agrícola para la concesión de ayudas a la destilación de vino en Francia, con el fin de apoyar a los viticultores y estabilizar los precios. Ese dinero se destinará a financiar la destilación de vino y el arranque de viñedo. Visto este precedente, las organizaciones de este sector pide que en España se adopten medidas similares y se solicite apoyo a Bruselas, además de la aportación de fondos nacionales.