Bolsa
El Ibex 35 cierra en rojo en una sesión marcada por la tensión geopolítica y el repunte del petróleo
Entre los valores destacados de la sesión encontramos a Solaria, que lidera las subidas tras una mejora de recomendación y precio objetivo por parte de RBC

Jornada teñida de rojo en los principales selectivos mundiales, que acusan la actual inestabilidad geopolítica y el nuevo repunte en el precio del petróleo.
El Ibex 35 no ha sido ajeno a estos movimientos y cierra una nueva sesión a la baja, a pesar del buen comportamiento de Inditex durante buena parte del día. El gigante textil ha logrado ampliar sus márgenes y mantener sus retornos en un contexto complejo. Además, las ventas del primer mes del año han crecido un 9% interanual a tipo de cambio constante. Si a ello se suma la expansión del espacio comercial, la integración de nuevas tecnologías de alarmado y pago, y una mejora en el sentimiento del consumidor dentro del sector, 2026 podría convertirse en un año muy favorable para la compañía.
Entre los valores destacados de la sesión encontramos a Solaria, que lidera las subidas tras una mejora de recomendación y precio objetivo por parte de RBC. Con las tensiones en Oriente Medio, el foco inversor vuelve a situarse en el sector energético, y la revisión al alza realizada por la entidad ha servido de catalizador para el resto de compañías de la industria.
También avanza Repsol, apoyada por el repunte del precio del petróleo. El barril ha registrado fuertes subidas durante la jornada, a pesar de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor liberación coordinada de crudo de su historia. Según el organismo, la medida podría aportar entre 4 y 4,5 millones de barriles diarios durante aproximadamente dos meses, con el objetivo de aliviar las tensiones en el mercado energético global. No obstante, el impacto de esta iniciativa podría verse limitado si la escalada de tensiones en la región continúa.
La situación geopolítica ha añadido además una nueva capa de incertidumbre después de que Irán advirtiera de que instalaciones vinculadas a grandes compañías tecnológicas estadounidenses podrían convertirse en objetivos potenciales.
En el plano macroeconómico, la inflación subyacente en Estados Unidos se desaceleró en febrero respecto al mes anterior, lo que ofreció cierto alivio frente a las presiones inflacionarias previas al conflicto con Irán. En general, la inflación venía mostrando una tendencia descendente. Sin embargo, la renovada preocupación por los precios, impulsada por el encarecimiento de la energía, podría reavivar los temores sobre el coste de vida. Aunque los inversores están ahora mucho más centrados en cómo el conflicto en Irán puede alimentar la inflación en los próximos meses, los últimos datos aportan cierta tranquilidad al mostrar que las presiones inflacionistas no se estaban intensificando antes del reciente shock energético.
En el ámbito corporativo, Oracle ha presentado sus resultados trimestrales. La compañía anunció unas cifras sólidas que impulsaron con fuerza sus acciones. Los inversores parecen recuperar la confianza en el sector del software, respaldados también por la orientación estratégica de la compañía hacia los servicios de computación en la nube.
En Europa, las principales plazas del Viejo Continente también cotizan a la baja, en parte afectadas por la temporada de resultados. Rheinmetall, referente regional en el sector de defensa, ha presentado un crecimiento inferior al esperado, algo que en un valor con expectativas tan elevadas y cotizando a múltiplos exigentes ha sido suficiente para desencadenar ventas.
Tampoco se ha librado Porsche, que continúa enfrentándose a un entorno complicado marcado por la acelerada transición hacia el vehículo eléctrico, la creciente presión competitiva de los fabricantes chinos —capaces de lanzar modelos más baratos y tecnológicamente avanzados— y la pérdida de atractivo de algunos fabricantes europeos.
En otros mercados, los metales se han visto lastrados por la incertidumbre general y por el fortalecimiento del dólar. A ello se suma el repunte del petróleo, que comienza a descontar posibles subidas de tipos en el medio plazo, en función de la duración del conflicto.
Manuel Pinto
Analista de mercados