Escritores

Liderar o morir

Liderar o morir
Liderar o morirlarazon

Si eres de los que tiene un jefe que no para de gritar y que gobierna la oficina bajo un terror similar al francés de finales del XVIII, aproveche y disfrútelo, que está en extinción. No hace falta dar gracias a ningún dios por ello, pero sí guardarlo en la retina para contárselo en el futuro a los nietos como aquello que no vivirán con un poco de suerte.

Por desgracia para algunos, no es algo que vaya a ocurrir en un plazo inmediato, aunque ya se ha dado un giro a favor, ya que son muchas las empresas que han entendido el liderazgo como la principal ventaja competitiva. Por lo que cuidarlo se convierte en prioridad absoluta. «El impacto del patrón se manifiesta en el clima que existe en su equipo y éste, a su vez, influye en la productividad», analiza Santiago de Miguel, CEO de People Excellence. Y así lo demuestra el último informe de la Universidad de Harvard, en el que se eleva hasta el 40% la porción de los resultados de un equipo a consecuencia del ambiente. Atmósfera que, a su vez, deriva en un 70% del comportamiento del jefe del grupo, por lo que saber dirigir un equipo adecuadamente se convierte en una cuestión crítica.

«Uno de los aprendizajes que hemos sacado de estos últimos años es que las personas pueden generar ventaja competitiva y los modelos de negocio tienen que promover el desarrollo del talento», expone la profesora del área de Dirección de Personas y Comportamiento Organizacional de ESIC, Maite Palomo. Cuando hay calidad directiva, se trasmite al equipo y se convierte en un elemento diferencial respecto a los rivales «porque los resultados son bien distintos», recalca.

Cuenta Liberto Pereda, CEO de The Leadership Circle Iberia, que todavía «entre un 70 y un 80% de los jefes lideran desde el miedo». Lo que lleva ligado que la plantilla no dé lo mejor de sí. La «mano dura» no funciona para mover el corazón de las personas, por ello, los mandatarios más efectivos se muestran en su integridad y manifiestan autenticidad diciendo lo que sienten, por difícil que sea. Porque aquí también funciona lo de «quien siembra vientos recoge tempestades». O, en palabras del CEO de Madavi, Fernando Iglesias, «el camino más rápido es dar aquello que quieres recibir». El líder que actúa mediante un sistema tóxico se mueve en torno a unas creencias personales que limitan su liderazgo, teniendo en mente que los demás son irresponsables y creando organizaciones basadas en el ordeno y mando.

En lugar de esto, el propio Pereda propuso –en los Desayunos Cum Laude de la Asociación Centro de Dirección de RR HH– virar hacia «contextos de amor, donde las personas vayan a hacer lo que les gusta». Y es que éste es otro de los apartados a destacar: la pasión. Conseguir entusiasmo –del latín «enthusiasmus»: «El dios activo que llevo dentro»– se convierte en «el único punto en común» de todos los liderazgos para la profesora Palomo, que advierte de que existen tantos tipos como organizaciones, pero que encuentran aquí una arista compartida sobre la que sustentar las direcciones. Porque a nadie se le puede cambiar si no quiere, es necesario crear un contexto en el que se incite a la mejora. La pasión, la creatividad y la iniciativa que se alcance elevarán hasta en un 80% el éxito de cualquier grupo.

Eso sí, todos los expertos coinciden en un punto de partida básico: el autoliderazgo. Gestionarse a sí mismo, el «self management», debe ser el punto de partida antes de ponerse a dirigir a nadie. Conocerse y saber dónde están las fortalezas se antoja clave para apoyarse en ellas y comenzar a construir una cultura más efectiva. En la que tampoco se debe dejar todo el peso a los directivos pues, como explica Fernando Iglesias, «todos tenemos la capacidad de liderar en nuestro campo de actuación». Que cada uno aporte su granito.