Los populismos y la yihad le cuestan caros a España

La devaluación en Venezuela y Argentina lastra las cuentas del Ibex. Las firmas se enfrentan también al auge del Estado Islámico en Libia y Egipto

El fuerte proceso de internacionalización de las empresas españolas emprendido en las últimas décadas y reforzado como vía de escape a la contracción del mercado interno generado por la pasada crisis ha sido un éxito no exento de riesgos. Muchas de las multinacionales españolas que ya tenían presencia en el exterior reforzaron desde antes de 2008 su posición en las economías emergentes que avanzaban a velocidad de crucero ante los problemas por los que atravesaban Europa y EE UU.

Su dependencia del exterior en la cuenta de beneficios se disparó hasta suponer más de la mitad de sus ingresos. Otras grandes empresas se vieron obligadas a salir para evitar el colapso. Fue el caso de las firmas de ingeniería, obra pública, construcción e infraestructuras en general, ávidas de contratos al precio que fueran.

La apuesta ha resultado beneficiosa en términos generales. Así, la mitad de las empresas españolas que ha iniciado una aventura internacional ha conseguido rentabilizar su inversión en menos de cinco años y seis de cada diez ingresan más del exterior que de España, según un estudio de la Fundación Mapfre.

Sin embargo, muchas se aventuraron en países que ofrecían amplios márgenes de beneficio asociados a un peligro extremo que, en algunos casos, les ha costado caro ya sea por la inestabilidad cambiaria, por la inseguridad jurídica y política o por encontrarse en zonas de conflicto. Y muchas lo hicieron a pecho descubierto, ya que el 39,6% ni siquiera contrató de forma directa un seguro para hacer frente a esos y otros riesgos de la internacionalización.

Los casos más sonados son los de las grandes corporaciones. Telefónica anunció esta semana que la reciente devaluación de la divisa venezolana (50 bolívares fuertes por dólar por los 6,3 bolívares anteriores) le va a costar 400 millones de euros en sus ganancias de 2014. Un impacto del 10,5% sobre el beneficio neto del gigante de las telecomunicaciones, estimado en 3.400 millones a la espera de los resultados definitivos que se conocerán el próximo 25 de febrero.

Además, con el nuevo tipo de cambio, más adecuado a la caótica realidad económica de Venezuela, el valor de sus activos en el país caribeño se reducirá en 2.840 millones de euros. La filial venezolana representaba hasta ahora el 6% de los ingresos de Telefónica. Era la segunda con mayor peso en Iberoamérica, sólo superada por Brasil (22%). Le seguían Argentina (5,8%), Perú (4,8%), Chile (4%), Colombia (3,4%) y Méico (3,14%). Con la devaluación, pasará a suponer apenas un 1%, por detrás incluso de los ingresos de Centroamérica (1,37%) y al nivel de Ecuador. De segunda a penúltima en el continente, por delante tan sólo de Uruguay.

Repsol, Mapfre y BBVA, muy fuertes en Venezuela, también sufrirán el impacto de una devaluación récord del 70%. Y en algunos casos lo harán por partida doble. Es el caso de BBVA, cuyo más que rentable negocio venezolano es el cuarto en volumen en Suramérica y que, además, participa en un 6,89% en Telefónica. Repsol también sufrirá la gestión del presidente Maduro. Allí tiene el 10% de su producción mundial y acaba de firmar un acuerdo de inversión con la estatal Pdvsa en la empresa mixta Petroquiriquire por unos 875 millones de euros. El impacto podría ser incluso superior al sufrido por Telefónica. Y con Repsol sufrirán Caixabank, que tiene el 11,69% de la petrolera, y Sacyr, con el 8,89%.

La constructora, como Repsol, está también presente en otro país convertido en un polvorín como consecuencia del yihadismo. En Libia, la compañía que preside Manuel Manrique tiene comprometidos contratos por un importe cercano a los 700 millones de euros. Por su parte, para Repsol-Libia es un enclave estratégico que representa cerca del 12% de su producción. La expansión del Estado Islámico afecta también a Gas Natural Fenosa, no sólo en Libia sino también en Egipto, donde ha tenido que provisionar 485 millones por el deterioro de su participación en la planta de Damietta.

La situación de Argentina también está lastrando las cuentas de las filiales españolas en el país austral. La devaluación del peso se hará notar con fuerza en las cuentas de resultados de las muchas compañías españolas que aún operan en los dominios de Cristina Fernández de Kirchner. En este caso, Repsol se salva, ya que su compensación por YPF se abonará en dólares.