
Transporte por carretera
El sector estalla contra el plan de Puente de cambiar concursos por subastas para conservar carreteras: "Prima el precio y relega la seguridad vial"
La patronal Acex advierte de que el nuevo método se enfrenta a riesgos como bajas excesivas, deterioro progresivo del servicio, menor calidad del empleo y pérdida de innovación

El sector de la conservación de carreteras está en pie de guerra contra el Ministerio de Transportes. Y no sólo por su eterna reclamación de más medios para mantener la red en un estado óptimo sino porque el nuevo sistema que quiere implantar el departamento que dirige Óscar Puente para adjudicar los contratos de mantenimiento, lejos de mejorar la situación, la va a empeorar a juicio de las compañías del sector.
Tras el descubrimiento de la trama de corrupción que implicaba a varios altos cargos socialistas, Transportes tomó la decisión de reformar los pliegos que regulan los contratos de conservación y explotación de la red estatal de carreteras y sustituir los concursos por subastas en los que la oferta económica será determinante para elegir al adjudicatorio del contrato. El cambio va encaminado a intentar eliminar elementos subjetivos de valoración que puedan abrir la puerta a posibles amaños en los contratos. Pero esta decisión ha encendido la alarma entre las empresas del sector, según denuncia su patronal, Acex.
La organización, a la que pertenecen empresas tan relevantes como Acciona, OHLA, Sacyr o Eiffage, ha asegurado que reducir la adjudicación prácticamente al precio desvirtúa el equilibrio recogido en la Directiva 2014/24/UE, que establece que la contratación pública debe garantizar competencia, transparencia y protección del interés general. A su juicio, el nuevo sistema "se aleja del espíritu de la Ley de Contratos del Sector Público, que no es otro que lograr la mejor relación calidad-precio, con los consiguientes riesgos: bajas excesivas, deterioro progresivo del servicio, menor calidad del empleo y pérdida de innovación".

Para Acex, la subasta "prima exclusivamente el precio más bajo, relegando a un segundo plano aspectos tan determinantes como la calidad técnica, la seguridad vial, la innovación o la sostenibilidad ambiental, determinantes la eficiencia del servicio a largo plazo".
Además, la patronal considera que presentar como “mejoras” simples aumentos de cantidad, más kilómetros o más volumen de actuación, "no responde al concepto jurídico de mejora, sino que convierte la calidad en un criterio cuantitativo, centrado en ofrecer más de lo mismo en lugar de hacerlo mejor".
En su opinión, las subastas suponen un riesgo de menor durabilidad y más coste futuro, pues podrían utilizarse materiales menos duraderos o simplificarse procesos técnicos para compensar la presión económica.
El cambio de sistema no sólo no es del agrado del sector sino que ha recibido incluso contestación interna dentro del mismo ministerio. Hace un par de semanas, la subdirectora general de Conservación y Gestión de Activos del Ministerio de Transportes, Paula Pérez, abandonó su cargo por discrepancias con el departamento que dirige Óscar Puente.
Los problemas de conservación de las carreteras han vuelto al debate público aprovechando el que hay planteado en el sector ferroviario tras el accidente ferroviario de Adamuz. ACEXha calculado que las carreteras españolas necesitan una inversión de 5.000 millones de euros al año para su correcta conservación y mantenimiento. Sin embargo, considera queel incremento del presupuesto de los últimos años no es suficiente para corregir el déficit acumulado desde 2009.
La Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas (Asefma) también advirtió recientemente de que la producción española de mezclas bituminosas repuntó un 9,2% el año pasado, hasta los 18,6 millones de toneladas, pero que continúa un 40% por debajo de los niveles necesarios para garantizar el adecuado mantenimiento de la red viaria.

Pero el problema, según han denunciado, no es solo que España produzca menos asfalto del que requiere para mantener en buen estado sus carreteras sino que además produce mayoritariamente mezclas destinadas a actuaciones superficiales. Según recoge el informe "Asphalt in Figures 2024" de la asociación europea de pavimentos asfálticos, en España, el 71% del asfalto producido se destinó a capas de rodadura, frente a solo un 10% aplicado en capas de base y un 19% en capas intermedias, lo que según Asefma, refleja "un mercado orientado principalmente a actuaciones superficiales de rehabilitación".
El déficit de producción de asfalto no es nuevo. Arrancó según Asefma en 2011 y, en el acumulado desde entonces, suma ya 225 millones de toneladas. Esta cantidad tendría un coste de producción de aproximadamente 13.000 millones de euros, que es precisamente el déficit de mantenimiento que ha calculado la Asociación Española de Carreteras (AEC) para la red española, que asegura que más de la mitad de las carreteras españolas están en mal estado.
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