Debate en C’s sobre el veto a Rajoy

Miembros de la formación naranja ven un error poner trabas y lo consideran «un mal precedente». Apuestan por hacer valer los 32 escaños en positivo para facilitar un gobierno y convertirse en «garantes de las reformas».

Restos de carteles electorales de la campaña de Ciudadanos en Madrid
Restos de carteles electorales de la campaña de Ciudadanos en Madrid

Miembros de la formación naranja ven un error poner trabas y lo consideran «un mal precedente». Apuestan por hacer valer los 32 escaños en positivo para facilitar un gobierno y convertirse en «garantes de las reformas».

«Vetar a Rajoy no me parece democrático y es un mal precedente», afirmó el fundador de Ciudadanos y catedrático de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras a LA RAZÓN. Su opinión pone blanco sobre negro un estado de ánimo en la formación naranja y destapó con ella la caja de las conciencias el pasado martes cuando se pronunció en esta línea en un artículo de «El País». Albert Rivera es el que marca la línea política y la posición del partido tiene un amplio consenso y apoyo. Sin embargo, algunas voces en la propia Ejecutiva piden que se rebaje el tono porque «el debate debe centrarse en las condiciones que se pongan encima de la mesa de negociación». «No se trata de dejar de endurecer el discurso ante el PP, se trata de limar asperezas para buscar los puntos de encuentro», añaden estas fuentes de Ciudadanos que niegan la configuración de «una corriente crítica, ni mucho menos», pero que apostarían por tratar de hacer valer los 32 escaños que logró Ciudadanos el 26-J, pero en positivo. Esta forma de pensar en Ciudadanos mantiene la tesis de que «la gente no puede irse de vacaciones sin gobierno. Ciudadanos debe pactar con el PP y el PP con Ciudadanos, y a este pacto debe sumarse el PSOE». En esta línea, las voces disonantes afirman que «si queremos que el PP arrase, Ciudadanos sólo debe forzar unas elecciones por no pactar con los populares. Sería un grave error», insisten.

De Carreras reconoce que «hablar del grupo de fundadores es un mito, porque yo hace años que no hablo con algunos de ellos», y apostilla: «Ciudadanos debe facilitar la investidura de Rajoy y lograr del nuevo presidente del gobierno las garantías suficientes sobre los temas en los que Ciudadanos quiere incidir». Estas garantías son las condiciones que reclaman algunos miembros de la dirección de Ciudadanos que plantee Albert Rivera en las negociaciones con Rajoy con el objetivo de que «Ciudadanos sea el garante de las reformas sociales, laborales, de regeneración democrática o constitucionales o educativas que necesita este país».

Además, estas voces coinciden con la ejecutiva naranja en que «sería preferible que el acuerdo de investidura no pivotara sobre el PNV, un partido nacionalista» del que Rivera ya ha dicho en varias ocasiones que si está no cuenten con los naranjas.

En este contexto, vuelven a sonar con fuerza las palabras de Juan Marín, el líder en Andalucía, cuando al finalizar la campaña electoral dijo: «Hay gente suficientemente capacitada como para presidir este país», en un intento de rebajar la tensión entre Rivera y Rajoy. El líder naranja ha tenido que salir al paso de estas críticas para afirmar que «no se opone a una persona sino a una forma de hacer política», aunque no se lo ha dicho a Francesc de Carreras, con el que mantiene una buena relación. Después del artículo publicado en «El País» no le ha llamado.

Sin embargo, no parece que la sangre llegue al río. «Todavía estamos en los tanteos iniciales y las conversaciones no se han producido. Todavía hay tiempo. Ahora hay que ver qué es lo que pone el PP encima de la mesa de negociación», reitera. De hecho, Rivera llamó a Rajoy y a Sánchez el mismo lunes para iniciar conversaciones a tres. La oferta fue declinada tanto por Pedro Sánchez como por Mariano Rajoy porque, para ambos, es el PP el que debe tomar la iniciativa después de su triunfo electoral. El portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, insistió ayer en declaraciones a los periodistas en la Cámara Baja en defender la mesa a tres de la que formen parte ellos, el PP y el PSOE como la única fórmula para llegar a un acuerdo «eficaz», es decir, que derive en la formación de un Gobierno. «Tiene que salir un Gobierno, así que (la mesa a tres) tiene que acabar pasando», remarcó. Y mientras esto sucede, Ciudadanos no tiene inconveniente en «sentarse a hablar con quien sea», pero insistió en que, para alcanzar el acuerdo que ellos propugnan con socialistas y populares, en algún momento habrá que crear ese foro tripartito.

Girauta indicó que en la reunión que mantuvo el lunes la Ejecutiva de Ciudadanos, la primera tras los resultados electorales, aprobó la estrategia por unanimidad, también en lo relativo a Rajoy. El portavoz naranja dijo que «las voces internas yo no las conozco. Lo que conozco son las decisiones de la Ejecutiva, que es un órgano colegiado, que defiende las mismas posiciones y que fue unánime». Respecto al eurodiputado Javier Nart –que, según «El País» está a favor de que Ciudadanos se abstenga para permitir la investidura de Rajoy si éste se niega a marcharse–, Miguel Gutiérrez recordó que Nart no acudió a ese encuentro porque estaba de viaje y si hubiera estado «habría podido opinar y también entender el porqué» de la decisión adoptada al escuchar los argumentos planteados. Y sobre las voces críticas Girauta aseguró que respeta las críticas de fundadores de Ciudadanos, pero dice que ellos «no tienen que responder ante 3,2 millones de votantes». Insistió: «Cada cual en su profesión hace lo que tiene que hacer. Ellos, opinar con total libertad (...); y nosotros, ser coherentes y fieles a lo que hemos dicho», manifestó, informa Ep. El reloj empezará a correr en las próximas horas cuando Rajoy empiece a llamar a los líderes de las diferentes fuerzas. El tiempo «se acaba el 1 de agosto», dice De Carreras.