
Espionaje
Los agentes del CNI investigados por traición por filtrar documentos a la CIA intentan impulsar la causa
La jueza no prorrogó la investigación en septiembre y hay tres recursos pendientes de resolver

Los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) detenidos en septiembre de 2023 quieren impulsar la causa para que avance el procedimiento. El abogado de ambos presentó hace unos días un nuevo recurso ante el Juzgado de Instrucción número 7 de Madrid. No es el primero que entrega. Según ha podido saber LA RAZÓN, hay al menos otros tres escrito pendientes de desde los meses de octubre y noviembre del año pasado. Fuentes jurídicas señalan que la jueza todavía tiene pendiente elevarlos a la Audiencia Provincial. Además, no prorrogó la instrucción el pasado septiembre.
Los dos espías fueron arrestados hace más de dos años por, presuntamente, pasar información clasificada a colegas de la CIA norteamericana. El de más alta graduación, un capitán de navío de la Armada, era el jefe del área de Rusia. Las fuentes consultadas creen que pudo ser captado durante el tiempo que pasó en excedencia trabajando para una empresa estadounidense. Los agentes están siendo investigados por revelación de secretos, aunque los hechos también podrían ser constitutivos de una versión agravada de ese delito, como es la traición por espionaje para una potencia extranjera, que puede castigarse con entre 6 y 12 años de prisión.
El de menor escalafón quedó en libertad a los pocos meses, mientras que el capitán J.A.P. S. salió a fianlesd e 2024, cuando ya llevaba más de un año entre rejas. La juez lo dejó en libertad a pesar del criterio en contra de la Fiscalía, que apuntó que debido a su trabajo podría tener gran facilidad para esconderse y escaparse. La instructora le retiró el pasaporte y cada 15 días tiene que firmar en el juzgado.
Su abogado pidió a la jueza que solicitase al Tribunal Supremo las autorizaciones judiciales para intervenir el teléfono de su defendido, así como los seguimientos que se realizaron. El alto tribunal respondió que «no se remitirá documentación alguna referente a la causa solicitada toda vez que este Tribunal no es competente para tramitar su exhorto». La tesis del letrado es que esos permisos, sencillamente, no existen. Eso, junto con la posible demora que puede conllevar la desclasificación de documentos clave para la investigación, llevó a la jueza a dejarlo en libertad provisional hace algo más de un año.
Por ahora, han declarado algunos altos mandos del CNI, como la jefa de Asuntos Internos, encargada de dirigir ls investigaciones sobre sus propios agentes. Durante su testimonio –que se hizo sin mostrar el rostro– explicó cómo supuestamente los agentes habrían pasado información de la red exterior del Centro a la CIA. En los servicios secretos creen que el capitán J. A. P. S. tomaba notas de su ordenador en su puesto de trabajo y luego se las llevaba a casa. En el sumario aparecen imágenes en el que se le puede ver por la calle con un «rollo de papel». La detección de estos comportamientos se hizo en un control de seguridad interno y rutinario.
La Fiscalía apunt a aque el espía ha reconocido tres encuentros «casuales» en Madrid con miembros de servicios de inteligencia extranjeros. Asuntos Internos han detectado que accedió a documentos que no estaban relacionados con su trabajo y que algunos eran de «un contenido muy sensible para la Seguridad del Estado». Entre otras cosas, había fotografías de vacantes del CNI con nombres clave y siglas, «fotografías de pantalla del ordenador del CNI con localizaciones, nombres seudónimos de integrantes del CNI y otros datos personales».
Ambos fueron arrestados por agentes de la Brigada Operativa de Apoyo (BOA) de la Policía Nacional, que tiene su “dependencia funcional por razones operativas” en el CNI. Es la unidad a la que La Casa (como se conoce al centro de inteligencia) recurre cuando tiene que llevar a cabo una operación de este estilo.
Administración Trump
La detención de los dos espías españoles en septiembre de 2023 provocó un choque diplomático con Estados Unidos. La ministra de Defensa, Margarita Robles, pidió explicaciones a la entonces embajadora norteamericana, Julissa Reynoso. Esta les explicó, según fuentes oficiales, que el Gobierno de Joe Biden no tenía nada que ver con la operación, que la emprendió Donald Trump durante su primera legislatura. Aún así, prometió llegar hasta el final y aclarar la situación. De maneraoficial, a los dos espías estadounidenses que habrían comprado a los españoles se les retiró la acreditación diplomática y volvieron a su país.
Las detenciones produjeron un «shock» en el CNI. Las relaciones entre los agentes españoles y americanos pasaron por sus peores momentos. Las fuentes consultadas no entienden por qué un país aliado recurrió a estas tácticas para conseguir información, máxime cuando España siempre nutre de los datos que le reclaman desde el otro lado del Atlántico y el intercambio es fluido.
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