Méritos e Infamias
La cabra de VOX
El partido de Abascal crece sin esfuerzo alguno gracias a la cadena de elecciones impulsadas por el PP para amedrentar a Pedro Sánchez. Los populares tendrán que pasar por el aro de VOX si quieren gobernar, una estrategia que les debilita y que a la larga beneficia al voto de la izquierda
Con la cuenta de la vieja no me queda claro por qué el PP se empeña en darle cuerda al carrusel de las regionales. Dicen los ideólogos que es para desgastar a Sánchez con “miniplebiscitos” y que se acojone. No lo conocen, pienso, y ven con caritas de estupor que el vencedor de esa genialidad se llama VOX, porque todos los votos que pierden van a Abascal sin hacer campaña, sin pegar carteles, sin gastarse un duro y casi sin candidato. Les va pasar como a la cabra de Alfonso Guerra en el PSOE de los buenos tiempos, que la sacaban en Sevilla liderando las listas y ganaba sin mover la colita, ni dando la patita. “Hija puta, la cabra”. Pues ahora igual, el coladero de votos popular desemboca en esa formación laxa, de ideario híbrido pero sin gestión que arrasa sin despeinarse. Ésa es la cabra de VOX, que de natural vence, porque perder dos escaños tras convocar por propia voluntad para depender aún más de tu competencia no es ganar. Será otra cosa, pero ganar no, porque si no pasas por el aro no formas Gobierno ni mandas. “¡Ay mamá!”. Que se lo pregunten a Guardiola o que se lo pregunten a Rajoy, el de los 186 escaños históricos de 2011. Por cierto, que todos esos millones de españoles que votaron al gallego no se habrán esfumado, no se habrán ido a su casa para siempre, me digo. ¿Dónde estarán? Pues una gran parte con las papeletas de las tres letras, porque es del PP, el primero Abascal, de donde nace ese partido que ahora llaman de ultraderecha. Claro, no bajaron de un platillo volante, claro, les nació en el costado a la calle Génova como una rama de jaramago, que la quitas y surge siempre. Se acordarán de estas ocurrencias regionales cuando esa hemorragia, contenida pero hemorragia, impida una mayoría, si no absoluta, al menos solvente. Dicen que Saturno se come a sus hijos, pero a veces son estos los que mastican al padre. Ya ven.