El PSOE se rompe en dos a 48 horas del Comité Federal

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz

Díaz exigirá el lunes a la cúpula socialista que no negocie con Podemos mientras Ferraz resiste las presiones de los barones.

El Comite Federal que el PSOE celebrará el próximo lúnes podría convertirse en el escenario de un choque de trenes entre el secretario general del partido, Pedro Sánchez, y los barones territoriales encabezados por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que mantienen posturas diametralmente opuestas sobre cómo gestionar el panorama político surgido de las generales del 20 de diciembre. Un día antes del Comité Federal, durante la tarde del domingo, se producirá un encuentro informal entre Sánchez y el grupo de presión autonómico, en el que ambas facciones intentarán acercar posturas de cara a la reunión oficial del día siguiente, para la que Díaz y su equipo ya está preparando un resolución que marque el camino al secretario general en cuanto a políticas de pactos postelectorales.

La presidenta de la Junta de Andalucía expuso la postura de los barones territoriales de manera meridianamente clara en una entrevista concedida a la cadena SER. Para Díaz el «no» a la investidura de Mariano Rajoy se da por descontado ya que el presidente del Gobierno en funciones «ha hecho mucho daño y ha provocado mucho sufrimiento». Sin embargo, la líder del PSOE andaluz, el principal vivero de votos de Pedro Sánchez el 20-D, es igualmente contraria a un pacto con Podemos, ya que Pablo Iglesias «ha puesto en cuestión lo que para nosotros es intocable, que es la unidad de España». Díaz opina que Podemos no tiene ningún interés en que el PP abandone el poder sino que lo que realmente le motiva es terminar de vampirizar al electorado tradicional del PSOE y sacar definitivamente del mapa político a los socialistas. Por repetir sus propias palabras: «A Podemos no le preocupa que Mariano Rajoy esté en Moncloa, sino que lo que quiere es ganarle al PSOE».

Susana Díaz habla por experiencia. Hace apenas unos meses tuvo que negociar con la candidata de Podemos a la presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez, su propia investidura al frente del Ejecutivo andaluz. En aquel entones, la formación emergente también planteó demandas muy difíciles de aceptar por el PSOE. Concretamente Díaz describió esa actitud con «poner cuestiones imposibles sobre la mesa porque en el fondo no quieren llegar a acuerdo». La presidenta de la Junta también dejó clara su postura sobre la decisión de Pedro Sánchez de presentarse para la reelección como secretario general: «A mí me preocupa ahora mismo la estabilidad de mi país y respeto mucho las posiciones que cada dirigente y compañero tenga en el seno del PSOE». Independientemente de todo esto, Susana Díaz fue inequívoca en su negativa a un pacto con Podemos que podría poner al PSOE en una situación análoga a lo sucedido en Cataluña con los pactos de Maragall y Montilla con ERC. «Yo no me puedo sentar con nadie que esté planteando romper este país y quien está planteando eso es evidente que no quiere acuerdos, porque si quisiera acuerdos no estaría poniendo en cuestión la unidad del país y la convivencia de los españoles», sentenció la presidenta andaluza.

La respuesta a Díaz vino ayer de la mano del portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Antonio Hernando, hombre de confianza de Pedro Sánchez. Hernando quiso dar imagen de unidad al declarar que no le cabía ninguna duda de que lo que saldrá del Comité Federal del lunes es lo mismo que está defendiendo Pedro Sánchez, es decir, «un ‘‘no’’ a Rajoy» y la misma negativa cualquier tipo de intento de dividir España o la «autodeterminación de un territorio». «Me consta que todos los socialistas estamos en lo mismo y estaremos a la altura de las circunstancias históricas que nos han puesto los ciudadanos en este momento y que nos exigen la máxima generosidad hacia la ciudadanía y la renuncia de cualquier interés que no sea el general», dijo.

Al otro lado de la mesa de negociación de pactos, la postura de Podemos no se ha movido ni un milímetro y aun es válida la premisa que puso como condición Iglesias en su conversación telefónica con Sánchez en Nochebuena: «Nuevos encajes territoriales que faciliten la unidad de nuestro país en la diversidad, incluyendo que se celebre un referéndum en Cataluña». Para Pablo Iglesias, esclavo del apoyo recibido en las generales de partidos independentistas como Barcelona en Comú de Ada Colau, es irrenunciable poner en marcha una «reforma constitucional que incluya el derecho a decidir de todos los españoles su propio futuro». En este sentido, fueron especialmente duras las palabras de Iglesias contra Sánchez: «Parece que en el PSOE no está muy claro quién manda. Yo no tengo ningún problema en hablar con la señora Susana Díaz».