El abogado de la Infanta Cristina reitera que «no había nada irregular» en Nóos

El excontable de Nóos Marco Antonio Tejeiro a su salida de la Escuela Balear de la Administración Pública
El excontable de Nóos Marco Antonio Tejeiro a su salida de la Escuela Balear de la Administración Pública

El ex contable del Instituto Nóos Marco Antonio Tejeiro subrayó ayer que Aizoon, la empresa cuya propiedad comparten al 50 por ciento la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín, habría defraudó a la Seguridad Social, al Inem y a Hacienda al simular la actividad de la compañía justificando, mediante la contratación de numerosos empleados ficticios los ingresos que de forma irregular obtuvo esta sociedad. Según su versión durante su declaración como acusado en el juicio que se celebra en Palma por el «caso Nóos», Tejeiro dijo al juez que tan sólo dos de los empleados de Aizoon eran reales, mientras que el resto, eran trabajadores «ficticios» que, pese a estar dados de alta en la Seguridad Social, no llevaban a cabo ningún tipo de actividad para la mercantil, todo ello con el objetivo, además, de aumentar los gastos deducibles así como la disminución de la base imponible en el Impuesto de Sociedades.

Tal y como declaró, entre el personal de Aizoon se encontrarían varios empleados del servicio doméstico del palacete que Urdangarín y su mujer poseen en el barrio barcelonés de Pedralbes, además de una estudiante, una encuestadora, un asesor, dos personas que «nunca nadie ha visto trabajar» para la empresa, un «chico de los recados», una analista del estilo de vida de los deportistas y una persona con estudios de enfermería haciendo «cortas y pegas» de artículos de Internet, tal y como sostiene la Fiscalía Anticorrupción. También –según la versión del ex contable– habrían sido contratados de forma ficticia los sobrinos de Urdangarín Jan, Lucas y Lucía Gui, además de otros empleados del hogar que trabajaban en la vivienda de la que fuera asistenta del ex duque, Julita Cuquerella.

Además, Tejeiro apuntó que la Casa Real le dijo a Urdangarín que debía abandonar sus negocios «con todo el lío que había habido con Nóos». Según dijo, el ex socio de Urdangarín, Diego Torres, fue quien le dijo que «un abogado de la Casa del Rey le comunicó al ex duque que no podía ser», que «no quería que estuviera vinculado a ello con todo el lío que había habido».

Al respecto, uno de los abogados de la Infanta Cristina que estuvo presente en el juicio del «caso Nóos», Pablo Molins, manifestó, en declaraciones a los medios al término de la sesión, que si la Casa Real instó a Iñaki Urdangarín a apartarse del Instituto Nóos fue por una cuestión «simplemente estética y no porque hubiera ninguna actividad irregular ni nada por el estilo». «Ya lo manifestó en su día doña Cristina», apuntó el letrado cuando, a su salida del edificio donde se celebró la vista oral fue preguntado acerca de si esta instrucción fue extensiva a la Infanta.