El PSOE se cita con la historia

Los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE, Eduardo Madina, Pedro Sánchez y Antonio Pérez Tapias (i-d), se dan la mano antes de su primer y único debate en la campaña para captar el voto de los militantes socialistas
Los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE, Eduardo Madina, Pedro Sánchez y Antonio Pérez Tapias (i-d), se dan la mano antes de su primer y único debate en la campaña para captar el voto de los militantes socialistas

Hoy concluye la campaña para la elección del nuevo secretario general del PSOE, que ha estado marcada por la pugna de los avales, el debate de los aspirantes y las denuncias de "juego sucio"de los últimos días.

Los 198.123 militantes socialistas tienen mañana una cita con la historia: por primera vez, podrán elegir a su secretario general con voto directo y secreto, un puesto al que optan Pedro Sánchez, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, que han competido en una intensa y a veces tensa campaña electoral.

Uno de ellos sustituirá a Alfredo Pérez Rubalcaba, ya en retirada y que esta semana ha preferido no asistir al pleno del Congreso, tras anunciar que dejará su escaño el próximo mes de septiembre.

En el PSOE están convencidos de que estas primarias marcarán un antes y un después en la dinámica de un partido que se resiste a ser condenado a la irrelevancia política y que confía en que esta regeneración de caras y programa sirva para empezar a recuperar su crédito electoral.

Los tres candidatos apuran hoy las últimas horas de campaña antes de que a las 10.00 horas se abran mañana las agrupaciones locales para votar en una jornada que coincide con la final del mundial de fútbol de Brasil y con un día soleado en toda España, una combinación que podría desincentivar la afluencia a las urnas.

El riesgo a que el desánimo cunda entre las bases y a que haya una baja movilización ha llevado a Ferraz a poner en marcha una campaña de publicidad interna animando al voto, con correos electrónicos a los afiliados y difusión por las redes sociales.

Todas las candidaturas confían en una gran asistencia, teniendo en cuenta que ésta es una cita inédita en el PSOE y que, cuantos más afiliados voten, mayor será la legitimidad del nuevo secretario general y menos las tentaciones de los dirigentes territoriales de tratar de condicionarle.

Un líder debilitado desde el inicio podría ser rehén de los "barones"territoriales, sobre todo de la andaluza Susana Díaz, ya que la mayor parte de los otros secretarios regionales tiene su propio crédito a punto de agotarse ya, tras las sucesivas derrotas en sus respectivas federaciones.

Quizás por eso los aspirantes han querido desligarse del "aparato", el federal y los regionales, y todos ellos han optado por contar con cuadros medios del partido y no con los primeros espadas, que han guardado públicamente silencio sobre sus preferencias personales.

Con todo, los dos favoritos no han podido desprenderse de las etiquetas en esta campaña: a Sánchez se le atribuye el apoyo de Susana Díaz y a Madina, el de Rubalcaba, aunque los dos se han esforzado en defender su autonomía.

Eso no impide que el mapa de apoyos a los candidatos por federaciones esté bastante claro, a lo que contribuyó el proceso de recogida de avales: Sánchez ganó en 12 comunidades y Madina en cinco; Tapias tuvo un respaldo muy repartido.

Ninguno de los tres termina de convencer a buena parte de los dirigentes del partido, que no ocultan en privado su temor a no saber acertar en la elección del nuevo secretario general.

Desde el equipo de Sánchez se da por hecho un triunfo abultado sobre sus oponentes, no sólo extrapolando los avales recabados por cada uno en la fase anterior -el madrileño duplicó en apoyos al vasco- sino en función de las pulsiones internas que aseguran haber detectado.

También están convencidos de ganar en el entorno de Madina, aunque en este caso calculan que será por un estrecho margen.

Pérez Tapias es consciente de que tiene menos posibilidades pero lleva días avisando de que no se puede descartar que haya "sorpresas".

Aunque la campaña sólo ha durado diez días, en realidad los aspirantes llevan ya un mes en la carretera y han recorrido miles de kilómetros por todo el país explicando sus propuestas para revitalizar y renovar el PSOE y pidiendo el voto a la militancia en una empresa de la que las tres candidaturas están satisfechas.

No han faltado las indirectas entre ellos en estos días, especialmente entre Madina y Sánchez, cuya relación es tan fría que roza la inquina -según algunos de los diputados de su misma bancada en el Congreso- y que no han desperdiciado oportunidad de lanzarse dardos.

La temperatura subió en la recta final, al publicarse que Sánchez formó parte en el pasado de la asamblea general de Caja Madrid, en lo que el diputado madrileño ha interpretado como un intento de ensuciar su "honorabilidad"y dañar sus posibilidades.

Su equipo lo achaca a "filtraciones interesadas"del entorno de Madina, que lo niega.

Aunque ese ha sido el momento más tirante de la campaña, en este mes y pico largo ha habido otras muchas intrigas más soterradas y filtraciones periodísticas que han dejado en evidencia el nerviosismo de unos y otros.

En el entorno de Madina se quejaron al comienzo de presiones al más alto nivel para que el vasco desistiera de presentarse en favor de una candidatura unitaria liderada por Díaz, mientras que en el equipo de Pérez Tapias se han quejado de los obstáculos para recabar los avales.

Para el día de después, los tres apuestan por la integración y la unidad del PSOE y confían en llegar al congreso federal de finales de mes todos juntos, sin divisiones y sabiendo que el verdadero enemigo a abatir de todos ellos es el PP.

En el debate que tuvieron el pasado lunes, los tres tuvieron oportunidad de comprometerse con las primarias abiertas para elegir al candidato a la Moncloa, previstas para noviembre. Será el momento en el que el nuevo líder demuestre si ha cuajado o no.