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El Rey pide «convivencia» frente a «división» para no truncar la España de los jóvenes

Felipe VI lanza un mensaje de recuperación del espíritu de la Constitución en el año en que cumple 40 años e insta a aquel interés político «de llegar a acuerdos» para asegurar el legado de la transición a los jóvenes: «Debemos asegurarles décadas de progreso como las que hemos conocido»

Felipe VI lanza un mensaje de recuperación del espíritu de la Constitución en el año en que cumple 40 años e insta a aquel interés político «de llegar a acuerdos» para asegurar el legado de la transición a los jóvenes: «Debemos asegurarles décadas de progreso como las que hemos conocido»

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El hecho de que este mensaje de Navidad de Felipe VI haya sido el más corto de su reinado –apenas 10 minutos y medio, contando con la apertura y cierre de discurso de los himnos– responde a una voluntad de la Corona de dejar claro cuáles son las dos prioridades para la Institución: recuperar el sentido de Estado político y social del periodo de la transición y lanzar un mensaje de esperanza a las generaciones más jóvenes, a las que se dirigió «especialmente».

Tras el trágico asesinato de la profesora Laura Luelmo, el Jefe del Estado empezó su discurso refiriéndose a la violencia contra las mujeres, «de tan triste actualidad», y que afirmó «merece siempre nuestra repulsa y condena más enérgica y el empeño de toda la sociedad para erradicarla de nuestra vida». Esta lacra, así como la «cohesión social y territorial», refiriéndose al órdago secesionista catalán, y otros asuntos, preocupan «muy seriamente» al Rey, pero prefirió referirse a lo que puede hacer España para seguir construyendo. Este periódico ya afirmó en su edición previa al mensaje navideño que el Jefe del Estado mantendría la línea de no caer en las provocaciones de la Generalitat, postura por la que ha apostado a lo largo de este año, desde que las fuerzas soberanistas y republicanas se hayan puesto por bandera atacar a la Corona. Así, Don Felipe instó a que prioricen los valores constitucionales sobre los intereses particulares. Hizo especial mención al pasado 6 de diciembre, fecha en que se cumplieron 40 años de vigencia de la Constitución, porque, aseveró los ideales que lideraron aquel periodo político fueron el «fundamento» de un progreso enfocado hacia la «reconciliación y la concordia, el diálogo y el entendimiento; la integración y la solidaridad». El Jefe del Estado es muy consciente de que 2019 será un año marcado por el calendario electoral, un año, además, que pronostica la irrupción de Vox en el tablero político, una fuerza que hasta las elecciones andaluzas ha estado dormida para los votantes. Esta situación favorece la continuación hacia la ruptura total del sistema bipartidista imperante durante tantos años en la democracia española, así como la proyección y asentamiento de diferentes bases ideológicas. Precisamente, un escenario que puede recordar en este sentido al país que se dibujó tras la muerte de Franco, en el que se abogó por una España en la que cupieran todos, como se repetía en tantas ocasiones. Por este motivo, el Monarca apeló ayer a aquella «voluntad de los españoles de entenderse», así como la de «los líderes políticos, económicos y sociales de llegar a acuerdos», a pesar de que, como recordó, estuvieran «muy distanciados por sus ideas y sentimientos». Don Felipe llamó al sentido de la responsabilidad común para poder asegurar a los jóvenes «décadas de progreso y avance». Ese camino, continuó el Monarca, «que ha conseguido el cambio más radical de nuestra historia». La Institución es consciente de que las generaciones pasadas, que vivieron el periodo transitorio hacia el sistema democrático que impera en nuestros días, valoran el papel fundamental que jugó la Monarquía en dicho cambio, pero son las generaciones venideras las que necesitan creer en la utilidad de la Institución, y por tanto urge empatizar con ellas, ya que también a ellas pertenece su heredera, la Princesa Leonor. El Jefe del Estado aseguró tener presente los problemas a los que se enfrentan los jóvenes, como el hecho de verse abocados a ocupar un puesto de trabajo para el que no han estudiado por la precariedad laboral. «Tenéis talento, estáis abiertos al mundo», aseveró el Rey entre otras consideraciones, «queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios». «Tenemos que ayudaros a construir un proyecto de vida personal y profesional, con un trabajo y un salario dignos, a tener un lugar adecuado donde vivir y, si así lo queréis, a formar una familia y poder conciliar con la vida laboral». Ahí es donde, a juicio del Rey, España debe poner el foco. Unas palabras que adquieren un especial significado enmarcadas en una situación en la que algunas fuerzas políticas parecen no tener otro horizonte que abrir heridas del pasado. La convivencia de la que habla el Jefe del Estado, «es incompatible con el rencor y el resentimiento». «Son actitudes», explicó el Monarca, que «forman parte de nuestra peor historia y no debemos permitir que renazcan». Porque, y siguiendo en la misma línea de ensalzamiento del espíritu del 78, «la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión».

Temas en los que desde que el Monarca ocupó el trono en 2014 siempre han estado en primera línea, como el terrorismo yihadista, la economía, el paro, la educación o la corrupción fueron apenas mencionados, ya que para la Corona era prioritario este año lanzar un mensaje certero de trabajo por el bien común y la confianza en la viabilidad de una convivencia futura en armonía. No en vano en el «atrezzo» del despacho reinó la austeridad... y la Princesa Leonor. El Rey, con traje azul marino, camisa blanca y corbata azul marino con flores rojas, desde el salón de audiencias del Palacio de la Zarzuela, se dirigió a los españoles con la foto de la heredera detrás en el momento de su primera intervención pública, en la que leyó un artículo de la Constitución. Presente y futuro, con el apoyo «de cuarenta años de libertad», posibles porque «hemos creído en nosotros mismos y en nuestras propias fuerzas».

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