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La Consejería de Romeva convoca un acto en Bruselas pese a la prohibición del TC

Anuncia unas jornadas para buscar aliados a la independencia

Anuncia unas jornadas para buscar aliados a la independencia

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«No tengan ninguna duda de que continuaremos haciendo acción exterior», advirtió el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, cuando el Tribunal Constitucional suspendió cautelarmente parte de las competencias de la conselleria de Asuntos Exteriores. El aviso era, principalmente, para el Gobierno en funciones del PP, que, después de que el TC aceptara su recurso contra los «asuntos exteriores» de la Generalitat, habría dejado en «stand by» las funciones de la conselleria de Raül Romeva. Habría, en condicional, porque, como advirtió Puigdemont, la Generalitat no piensa respetar los cinco meses que tiene el Constitucional para pronunciarse, tiempo durante el cual el departamento de asuntos exteriores, pensado como instrumento para divulgar el proceso soberanista en el extranjero, queda cautelarmente suspendido.

El acto organizado por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), en Bruselas, el próximo 15 de marzo, bajo el paraguas del Consejo de la Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat), es sólo una muestra de la determinación de la Generalitat de no interrumpir el trabajo de buscar aliados internacionales a favor de la causa secesionista.

La delegación del Gobierno catalán ante la Unión Europea acogerá el acto de la ANC donde se abordará la independencia de Cataluña desde la óptica alemana. Será inaugurado por el representante permanente del Gobierno de la Generalitat de Cataluña ante la UE, Amadeu Altafaj, y el coordinador de la ANC en Bélgica, Iván Fox. La moderadora, Erika Casajoana, también forma parte del equipo belga de la ANC. Durante el acto se presentará un libro en el que la periodista Krystyna Schreiber entrevista a una serie de catalanes y alemanes sobre el proceso soberanista: «La traducción de la independencia. Cómo los catalanes lo explican, como nosotros –los alemanes– lo entendemos».

Ni el Diplocat, en su portal, ni Romeva, en su comparecencia ante la comisión de Asuntos Exteriores en el Parlament, esconden que quieren informar «a los principales decisores políticos y económicos a nivel europeo e internacional» del proceso hacia la independencia de Cataluña. Aunque el TC haya suspendido cautelarmente a la Generalitat de sus competencias en materia diplomática.

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Pese a que el Diplocat participa y cede sus infraestructuras para el acto en Bruselas, el debate está organizado por la ANC, entidad independentista implicada en el proceso soberanista que lideró la actual presidenta del Parlament de Cataluña, Carme Forcadell, pero, al fin y al cabo, una entidad privada. El Diplocat, por su parte, aunque nace de una fórmula de composición mixta, público-privada, depende casi en su totalidad de la financiación de la Generalitat. En 2015 recibió 2,6 millones de los presupuestos del Gobierno catalán. Su presidente es Carles Puigdemont, el president de la Generalitat, aunque «de facto» al frente de esta suerte de cuerpo diplomático catalán está el secretario general de Asuntos Exteriores y de la UE, Albert Royo.

La Generalitat hace oídos sordos a las consideraciones del Gobierno, que defiende que «la política internacional es competencia exclusiva del Estado». Puigdemont ha aumentado casi un 10 por ciento el número de altos cargos para dotar de músculo al departamento de Romeva, que en breve podría abrir su primera «embajada», en Lisboa.

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