La Policía investiga si hay vínculo entre las comisiones de Puig y la fortuna Pujol

La UDEF ultima durante estos días el primer informe que entregará al juez Ruz.

La Policía investigará si la supuesta petición a un empresario francés de una «mordida» del 5 por ciento para poder realizar unas obras en el Puerto de Barcelona está relacionada con la trama del cobro de comisiones que presuntamente había montado Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del que fuera presidente de la Generalitat de Cataluña, según han señalado fuentes conocedoras del caso.

Recuerdan estos medios que el asunto, que está aún en fase embrionaria, lo lleva en la Audiencia Nacional el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5, Pablo Ruz, que tiene abierta una pieza sobre la citada trama.

Tras los artículos publicados los pasados lunes y martes por este periódico, en los que se desvelaban algunos detalles del asunto, las investigaciones se desarrollan en el máximo secreto, hasta el punto de que sólo han trascendido algunos detalles. Los agentes de la Unidad de Delincuencia Fiscal y Económica (UDEF) se desplazaron a Barcelona la semana pasada para tomar declaración al empresario francés. Asimismo, se ha sabido que la reunión entre Felip Puig Godes, que ocupó en su momento la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat y, en la actualidad, es consejero de Empresa y Ocupación, y el empresario francés fue directa, sin intermediarios, según habría revelado el industrial a los agentes policiales, a los que aseguró que la petición de comisión que se le habría realizado era del 5 por ciento. El político nacionalista, nada más publicarse la primera noticia, la desmintió en términos categóricos y negó cualquier vinculación con el asunto.

Sin embargo, existen informes presentados por la UDEF en la Audiencia Nacional y otras investigaciones policiales que establecen la posible relación de Felip Puig, a través de su hermano Jordi, con Jordi Pujol Ferrusola y su presunta trama de comisiones.

En concreto, en uno publicado por LA RAZÓN el 1 de agosto del año pasado, se señalaba textualmente que «las millonarias comisiones que consideramos no justificadas percibidas por Jordi Pujol Ferrusola tienen su génesis en un negocio mayormente involucrado con el área pública de la Administración».

El cobro de comisiones por parte de un individuo ha sido siempre un asunto difícil de investigar, salvo que se sorprenda al autor «in fraganti»; o una de las partes, la «beneficiaria», la que tiene pagar o la que se niega, se presente a colaborar con la Justicia.

El escándalo del «caso Pujol», cuando el ex presidente de la Generalitat reconoció que su comportamiento económico y contable no había estado a la altura de las circunstancias, produjo una sensación de «orfandad» entre quienes habían tenido al «muy honorable» por una personalidad intachable.

Ocurrió también que el respeto, convertido en miedo, que algunos tenían en Cataluña a la familia Pujol se fue perdiendo con la misma velocidad con la que se conocían irregularidades presuntamente cometidas por los miembros del clan, que un experto describió a a este periódico como un árbol con un gran tronco (el matrimonio), del que salían las ramas (algunos de los hijos), a los que se había asegurado una buena cosecha de frutos.

El empresario francés ha mostrado resolución desde que presentó la denuncia; lo hizo siguiendo los pasos que creía más adecuados y legales; hasta que el asunto terminó en la UDEF, que ultima en estos días un primer informe para el juez Pablo Ruz.