Marchena será reelegido en fechas próximas al fallo del 1-O

El CGPJ prevé sacar a concurso la presidencia de la Sala Penal del Supremo a principios del próximo mes

En el CGPJ no se duda de que seguirá al frente de la Sala Penal, si decide pedirlo
En el CGPJ no se duda de que seguirá al frente de la Sala Penal, si decide pedirlo

El 30 de septiembre de 2014, el pleno del Consejo General del Poder Judicial elegía a Manuel Marchena nuevo presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, cargo en el que sustituía a Juan Saavedra, quien entonces había alcanzado la edad de jubilación. Marchena logró entonces 12 de los votos emitidos, toda vez que la vocal Clara Martínez de Careaga se abstuvo en la votación, ya que su marido, el hoy magistrado del Tribunal Constitucional Cándido Conde-Pumpido, se postulaba también para el mismo cargo, aunque obtuvo sólo el respaldo de siete de los vocales. Por tanto, a finales del próximo mes vence su mandato de cinco años para el que fue designado y habrá que comenzar el procedimiento para la designación del presidente de la Sala encargada de investigar e instruir las causas contra los aforados.

El Consejo General del Poder Judicial prevé sacar a concurso esta plaza, junto con otras del Tribunal Supremo y otros tribunales inferiores, el próximo 5 de septiembre, en la reunión que mantendrá ese día su Comisión Permanente. A partir de ahí, se publicará en el Boletín Oficial del Estado y comenzará a correr el plazo de 20 días para que puedan presentarse los candidatos que lo deseen y cumplan los requisitos establecidos en las bases aprobadas. Posteriormente, los candidatos deberán pasar una «entrevista» y, finalmente, se producirá la elección.

Con este calendario, la designación para ocupar la plaza podría tener lugar en el pleno de finales del mes de octubre que celebrará el CGPJ, toda vez que en el de septiembre, cuando vence el mandato, es prácticamente imposible. Esta es la previsión que se maneja en ámbitos judiciales, pero tampoco sería extraño que si finalmente la plaza sale a concurso una o dos semanas después, es decir, el 12 o 19 de septiembre, la designación se retrasaría hasta noviembre, ya que, por los plazos que hay que cumplir, en octubre sería más que complicado.

De llevarse a cabo la elección en octubre, la designación del elegido sería en fechas muy cercanas a la sentencia que debe dictar el Tribunal Supremo sobre el «procés». En este sentido, la resolución podría notificarse antes del 16 de octubre, que es cuando se cumplen los dos años de prisión provisional de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, quienes fueron encarcelados por la entonces magistrada de la Audiencia Nacional Carmen Lamela -actualmente destinada en la misma Sala del Supremo que preside Manuel Marchena–.

En estos momentos, nadie duda de que Manuel Marchena sera reelegido para el cargo, siempre que lo solicite, algo que es también se considerad más que probable en el mundo judicial. «Si no obtiene la unanimidad, poco le faltará», sostienen al respecto fuentes próximas al Consejo. En estos momentos, está considerado como uno de los magistrados con más prestigio en España y su labor como presidente del tribunal que ha juzgado a los acusados del referéndum ilegal de Cataluña del 1-O y de la Declaración Unilateral de Independencia ha sido elogiada en todos los ámbitos. Por ello, no sería descartable que fuese el único candidato que optas a la plaza. «Es muy complicado disputársela», sostienen al respecto las fuentes consultadas.

A todo ello, añaden las mismas fuentes, su gestión estos años al frente de la Sala Penal ha sido más que positiva. En una Sala «difícil e integrada por magistrados de altísimo nivel es el presidente ideal», habiendo demostrado un liderazgo «que es dudoso que se le pueda discutir, porque nadie le discute su nivel, y menos ahora».

Gestión «ejemplar»

Además, ha demostrado que es un presidente «que habla constantemente con los magistrados y es capaz de identificar y prevenir los eventuales conflictos que se podrían producir antes de que se produzcan».

La conclusión a la que llegan las fuentes consultadas por este diario es clara: «En estos cinco años ha llevado a cabo una gestión de la Sala que sólo se puede calificar de ejemplar, en una Sala donde la legislación procesal provoca que tenga unos números de entrada y de dictado de sentencias anormalmente –y extraordinariamente– alto para un Tribunal Supremo».

Todo apunta, por tanto, a su más que previsible, renovación al frente de la Sala Segunda de Alto Tribunal.