Militantes en tierra hostil

Un pedrista en Sevilla y un susanista en Cataluña describen a LA RAZÓN cómo es el día a día de un afiliado que no comparte el sentir mayoritario de su federación en las enconadas primarias del PSOE

Francisco Páez y David Quirós
Francisco Páez y David Quirós

Un pedrista en Sevilla y un susanista en Cataluña describen a LA RAZÓN cómo es el día a día de un afiliado que no comparte el sentir mayoritario de su federación en las enconadas primarias del PSOE

La recogida de avales para las primarias del PSOE ha dibujado una fractura dentro del partido. A la ya asentada división interna desde su descalabro en los pasados comicios generales se suma también la territorial, un eje norte–sur en la pugna Sánchez–Díaz que aboca al partido a un escenario poscongresual muy complicado de evitar, en el que la brecha que se tendrá que superar no se circunscribe únicamente a lo político, sino también a lo puramente visceral, y que ha llevado el grado de enfrentamiento fratricida a niveles insospechados. La situación ha llegado al punto de que los propios compañeros del partido se consideran entre ellos rivales, consiguiendo que el clima que se palpa en algunas federaciones se antoje irrespirable para muchos integrantes.

Francisco Páez. Un pedrista en Andalucía

«Me miran como a un bicho raro»

Primavera de 2014. Un todavía desconocido Pedro Sánchez se apea del AVE en la estación de Santa Justa (Sevilla) en su periplo anónimo por España para medir sus opciones de dar la batalla por la Secretaría General del PSOE. Allí le esperan Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, actual coordinador de estrategia de su campaña, y Francisco Páez. «Entonces no sabía ni quien era Pedro», reconoce a LA RAZÓN. Sánchez no tiene la personalidad arrolladora de Susana Díaz, es «comedido en las formas, aunque muy respetuoso y educado» y logra ganarse la confianza de Francisco que, a partir de ese momento, se implicará de lleno desde su agrupación de Nervión para que el incipiente líder consiga su objetivo. Puntualiza que lo hizo «mucho antes de que Díaz le amadrinara públicamente». «Parece que vamos todos detrás cuando hay toque de corneta y no es así». A pesar apoyarle desde sus inicios, Francisco señala que fue el Comité Federal del 1 de octubre, en el que Sánchez fue derrocado, el que marcó un punto de inflexión en su relación con el ex secretario general. «Ese día se quebró todo. En mis 25 años de militancia nunca había visto unos modos así», destaca.

Reconoce que es «muy difícil» ser pedrista en una federación como Andalucía. «Te miran como a un bicho raro». El férreo control que Díaz ejerce sobre su feudo y que le ha llevado a recoger más de 26.000 avales hace que, en ocasiones, «no se pueda ejercer la militancia en libertad». «Algunos te dicen: he avalado a Susana, pero en el voto secreto diré otra cosa». Según este militante las presiones llegarían incluso al ámbito laboral, pues muchos afiliados ostentan cargos en diputaciones, ayuntamientos o en la propia Junta. «Yo no me vendo por un puesto de trabajo», zanja resuelto. El día a día se libra en las agrupaciones, donde existen trabas de una y otra candidatura para prestar sus sedes a los compañeros e incluso se les mira con recelo cuando acuden a la sede provincial. «¿Este qué hace aquí? Han llegado a preguntar». Pese al clima de tensión, se muestra inamovible en su apoyo a Sánchez, «y eso que me han tanteado», destaca. Su implicación es tal que reconoce haber puesto la campaña a las primarias por delante de su familia, aunque parece que sin mayores riesgos, pues apunta: «Mi mujer lo entiende». Y añade: «Si el voto es verdaderamente secreto, habrá sorpresas. El número de avales de Susana es su techo y el de Pedro, su suelo», señala. Las dudas sobre la limpieza del proceso se producen en las agrupaciones pequeñas «donde prácticamente te dan el voto en la puerta» y no habrá cabina para poder «votar en la intimidad». Francisco da por hecho que Díaz ganará en Andalucía, aunque si no lo hace en el resto de España entiende que «no estaría legitimada para liderar el PSOE». Y considera que su victoria en las primarias comprometería el Gobierno andaluz y que el PSOE correría el riesgo de perder la Junta. Por ello, cree en la victoria de Sánchez y espera que, en tal caso, Díaz demuestre «ahora sí, lealtad» al ex secretario general y luche desde su comunidad para «llevar al socialismo andaluz a lo que fue».

David Quirós. Un susanista en Cataluña

«Nos daña el discurso soberanista»

La relación entre David Quirós y Susana Díaz no se circunscribe al proceso actual de primarias, sino que se remonta 20 años atrás en sus inicios en Juventudes Socialistas (JSE). Este militante del PSC todavía recuerda a una jovencísima presidenta de la Junta espetando con vehemencia al secretario general de JSE que en su discurso «debía hablar con el corazón». Y es precisamente ese tándem de convicciones y pasión lo que ha hecho que David engrose las filas del susanismo en el principal bastión de Pedro Sánchez. Los 15.000 militantes del PSC se antojan decisivos para volcar la victoria del lado del ex líder, pues es un territorio con el suficiente peso específico como para recortar la solvente diferencia que Díaz le sacará en Andalucía. David coincide con Francisco en calificar como «complicada» la convivencia durante estas primarias, pero no lo hace por el enfrentamiento entre compañeros, sino por el «discurso de agresión a Cataluña que se ha construido alrededor de Susana». «Nos supone un doble esfuerzo reconocer que somos socialistas y catalanes y explicar a los compañeros las razones por las que apostamos por ella», destaca. David define a Díaz como «una persona con las ideas claras, ganadora y que sabe lo que quiere». «Ha arriesgado dando un paso al frente, cuando lo fácil era quedarse gobernando en Andalucía», dice.

La devoción de David por Susana no es el sentir mayoritario entre los socialistas catalanes, pues la presidenta andaluza apenas ha logrado rascar un millar de avales en esta comunidad. Él lo sabe y reconoce que hay trabajo por hacer y mucha gente a la que llegar. Las obligaciones institucionales de la presidenta le han impedido tocar tanto Cataluña como lo han hecho otros candidatos, pero se han puesto en marcha acciones como videoconferencias para charlar a distancia con militantes no convencidos y lograr que cambien de opinión. Además, al clima de división interna también hay que añadir la «situación compleja» que se vive en este territorio por el desafío soberanista. «Nos ha hecho mucho daño el discurso independentista de que lo peor para Cataluña es que ganara Susana», reconoce. David considera que Díaz sí entiende las singularidades y aporta la «claridad» necesaria ante la encrucijada territorial. Consciente de que el discurso de Díaz no cala en este sentido, este militante de Hospitalet de Llobregat llama a «trabajar para que lo haga y sea válido a partir del 21 de mayo». Una tarea que deberá ir de la mano con la de la integración. «La unidad no es que sea posible, es que es necesaria», remacha.