Rubalcaba urdió el pacto para excluir a Ollero de presidir el Constitucional

Profundo malestar en jueces «conservadores» del tribunal, quienes conocieron «oficiosamente» el pasado jueves el acuerdo» entre PP y PSOE. González Rivas se perfila como nuevo presidente.

González Arribas, que se perfila para presidir el Constitucional (izqda.), junto a Ollero y el actual presidente Pérez de los Cobos
González Arribas, que se perfila para presidir el Constitucional (izqda.), junto a Ollero y el actual presidente Pérez de los Cobos

Profundo malestar en jueces «conservadores» del tribunal, quienes conocieron «oficiosamente» el pasado jueves el acuerdo» entre PP y PSOE. González Rivas se perfila como nuevo presidente.

Andrés Ollero no será presidente del Tribunal Constitucional. Todo apunta a que el sustituto de Francisco Pérez de los Cobos será Juan José González Rivas. Ayer, con la elección por el Senado del ex fiscal general de Estado, Cándido Conde-Pumpido; la catedrática de Derecho Constitucional María Luisa Balaguer, y el catedrático de Derecho del Trabajo Alfredo Montoya, así como la renovación de Ricardo Enríquez, quien se incorporó al tribunal en 2014 tras el fallecimiento de Francisco Hernando, se consumó un pacto que habían alcanzado Gobierno y PSOE para que Ollero no ocupara la presidencia del Alto Tribunal.

Esta situación ha originado un profundo desconcierto en el «grupo conservador» del Alto Tribunal, quienes se encuentran ahora en una situación más que difícil y dudando en qué hacer, ya que por un lado quieren demostrar que su voto no dependerá de los partidos, y, por otro, si acaban avalando finalmente a González Rivas quedaría en evidencia que actuarían «en ejecución del pacto suscrito» entre los dos partidos.

La constancia «oficial» de ese acuerdo la tuvieron los magistrados del considerado «grupo conservador» el pasado jueves, cuando fuentes próximas al Ejecutivo comunicaron a alguno de ellos que el PSOE había exigido la «cabeza» de Ollero a cambio de facilitar el acuerdo en la renovación que se llevó a cabo ayer. En concreto, quien llevó la voz cantante en esas discretas negociaciones por parte de los socialistas no fue otro que el «muñidor» Alfredo Pérez Rubalcaba, quien se encargó personalmente de informar de ello a los jueces «progresistas» del Tribunal Constitucional, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes de toda solvencia y conocedoras del asunto.

En este sentido, Rubalcaba vino a explicarles a los citado magistrados que no habría renovación del TC salvo que se cumpliese el «compromiso» que habían alcanzado con los populares. «Fue muy claro: que cumplan el pacto o de lo contrario no habría acuerdo» en el Senado para cubrir las cuatro vacantes existentes.

Esto mismo fue transmitido por un dirigente del PP a los jueces «conservadores». «Al haberse producido el acuerdo entre PP y PSOE ayer para la renovación, significa que el acuerdo es firme», inciden al respecto. Ahora, sólo falta que se escenifique cuando el nuevo Pleno del TC tenga que elegir presidente y vicepresidente.

Ese acuerdo ha acusado un serio malestar y desconcierto entre la mayoría del «grupo conservador», algo más que una especie de «sensación incómoda», toda vez que no se llegaba a comprender a la «obligación» de excluir a alguien que podía perfectamente ser presidente y que cumplía con la norma no escrita de pertenecer al último turno -es decir, los que afrontan los últimos años en el tribunal- y, en caso de empate, el de más edad. «Y sobre todo, que sea algo que decidan los partidos», añaden al respecto las fuentes consultadas.

De hecho, tenía prácticamente garantizado un relevante número de apoyos antes de que se le excluyera, no por quienes deben elegir presidente, sino por los dos principales partidos. Incluso, se le pidió a Ollero que diese un «paso atrás» y dejase el camino expedito a González Rivas, lo que, además, tendría como «recompensa» la renovación del TC, y, consecuencia de ello, el que Enríquez pudiese continuar en el tribunal, ya que de haberse retrasado hasta el día 15 tendría también que dejar el Alto Tribunal, ya que entonces habría cumplido los tres años.

Ahora, el desconcierto, además del malestar, se ha apoderado de no pocos magistrados «conservadores», quienes se encuentran en una encrucijada más que notable. No todos parecen estar por la labor de hacer seguidismo de ese pacto encubierto, por lo que tampoco se puede descartar que se rompa la unidad de voto en ese grupo. La sensación es que «al final van a llevar razón quienes decían que había un pacto» entre PP y PSOE. Lo que faltar por ver es si se consuma el mismo en la votación.

Por otro lado, Conde-Pumpido, Balaguer, Montoya y Enríquez obtuvieron ayer el aval de las tres quintas partes del Senado, gracias al voto del PP y del PSOE, partidos que habían consensuado esos nombres semanas atrás. Los dos candidatos avalados por el PP (Montoya y Enríquez) han logrado 207 de los 218 votos emitidos; Balaguer ha cosechado 204 y Conde-Pumpido se ha quedado en 197, todos ellos, muy por encima de los 160 necesarios.

En cambio, los senadores de Podemos, ERC, PNV y PDeCAT rechazaron participar en la votación, en tanto que el voto de la senadora de Nueva Canarias María José López Santana fue nulo por escribir en la papeleta: «Por un Tribunal Constitucional paritario».

El portavoz popular, José Manuel Barreiro, ha cargado contra la «hipocresía» de aquellos a los que «no les va el respeto a la Ley» y contra Podemos, ya que, a su juicio, «no está en condiciones de ser modelo de nada».

Por su parte, el portavoz socialista, Vicente Álvarez Areces, expresó el «orgullo» del PSOE porque entiende que con este paso da cumplimiento a la Constitución y el sistema de elección de los magistrados que recoge, frente a quienes quieren «denigrar, falsear o ignorar» la Carta Magna.