Sortu negocia un gesto con los presos para presionar al Gobierno

La Razón
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La particular situación por la que atraviesa el mundo de ETA, que le ha obligado a alargar un debate interno que debía estar cerrado a finales del año pasado, ha generado la existencia de sectores enfrentados, entre los que son partidarios de la «continuidad» del «proceso» (aunque no avance) y los que pretenden adoptar, a corto y medio plazo, medidas de fuerza para obligar al Gobierno a negociar, en especial el asunto de los presos.

Según han informado a LA RAZÓN expertos antiterroristas, el sector «continuista» ha urdido una estrategia, con la que pretende frenar a los más radicales y, de paso, tratar de poner al Gobierno entre la espada y la pared por su supuesta «falta de iniciativa».

Será a finales de mayo cuando este sector escenifique su estrategia, al dar a conocer la conclusiones del «Foro Social», que se celebró en Pamplona y Bilbao a mediados del pasado mes de marzo y en el que se abordaron, entre otros asuntos, el «desarme y el desmantelamiento»; «garantía de los derechos humanos»; «reintegración de las personas presas y huidas»; y «¿cómo afrontar el pasado». El evento estuvo organizado por Lokarri y demás entes que pretenden presentarse como «mediadores» o «pacificadores» y las conclusiones forman parte de esa nueva estrategia de los «continuistas» de la «izquierda abertzale».

El plan tiene dos «patas». Una de ellas afecta a los presos. Los reclusos que les apoyan tratan en estos días de convencer a la mayoría del «colectivo» (el EPPK), que suscriban un comunicado de cuatro puntos, que se denominaría la «Vía Guernica» frente a la «Vía Nanclares», propuesta por el Gobierno. En el texto, una vez más (porque ya lo han hecho) manifestarían su desvinculación de la «lucha armada»; el apoyo a los acuerdos suscritos en las conferencias celebradas durante 2011 en Guernica y en el Palacio de Ayete de San Sebastián; el reconocimiento de que ha habido víctimas por las dos partes; y, como no, apoyo incondicional a loa actual estrategia «continuista» de la «izquierda abertzale».

A cambio de lo que se pretende presentar como un gesto de buena voluntad, el Gobierno debería proceder al acercamiento inmediato de todos los presos a cárceles del País Vasco y Navarra. Se trata, según las citadas fuentes, de una nueva trampa de los «batasunos» que pretende presentar al Ejecutivo como «inmovilista» ante unas propuestas tan «lógicas» y ajenas a cualquier radicalidad que se le formulan.

En el caso de que el EPPK llegue a un acuerdo interno y emita un comunicado con esos puntos, o similares, el sector radical de los reclusos y de la ETA clandestina quedaría, eso piensan a los que se les ha ocurrido el plan, en evidencia y sin argumentos para adoptar posturas de fuerza, que, cada día que pasa, reclaman con fuerza muchos proetarras.

El contenido de las conclusiones del «Foro Social», que se harán públicas a finales de mes, son más que previsibles, sobre si se examinan los asuntos tratados. En el asunto de los presos, intervino un tal Martin Snoddon, que se presentó como «Director, Instructor y Consultor Principal de Northernspring, organización de Irlanda del Norte que trabaja en la resolución de conflictos, específicamente en la reintegración social y en la promoción de una nueva cultura de paz».

A este ponente se le hicieron diversas preguntas, como la siguiente: la política penitenciaria del Gobierno español ha fracasado y todavía no hay «vía» para la reinserción de los presos. Parece que el gobierno del Partido Popular no está dispuesto a abrir nuevas vías. ¿Qué solución ve usted en este sentido para que el Gobierno busque solución sobre los presos?. Y éste fue la respuesta: a principios de la década de 1990, nuestro gobierno no contemplaba ninguna vía para la reintegración de las personas presas, que, a menudo, estaban en la primera línea del conflicto. Con la ayuda de actores de la sociedad civil, nosotras mismas (las personas prisioneras) nos atrevimos a desarrollar aquellos servicios. Entonces, presionamos para obtener apoyo y ayuda financiera por parte del gobierno y de altruistas. Cuando se pusieron en marcha, la UE proporcionó un Programa Especial de Apoyo a la Paz y a la Reconciliación. Esto fue muy significativo para el desarrollo de servicios».

Otra de las preguntas fue la siguiente: ¿el final del conflicto armado garantiza la paz entendida como consenso bilateral? Y la respuesta: esto depende de cómo se lleve a cabo el final del conflicto. Si hay un acuerdo negociado, entonces es bilateral. Yo diría que la violencia puede finalizar y el conflicto continúa desarrollándose de otras maneras, como a través del debate político y del trabajo no violento para la consecución de determinados objetivos. La paz es mucho más que la ausencia de violencia.