Pablo Iglesias quiere que Felipe VI le devuelva la serie «Juego de tronos», dicen

Imagen del secretario general de Podemos y vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, durante la presentación telemática del libro 'La distancia del Presente' del escritor Daniel Bernabé, en el Círculo de Bellas Artes.
DANI GAGO/PODEMOS
09/12/2020
Imagen del secretario general de Podemos y vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, durante la presentación telemática del libro 'La distancia del Presente' del escritor Daniel Bernabé, en el Círculo de Bellas Artes. DANI GAGO/PODEMOS 09/12/2020Servicio Ilustrado (Automático) DANI GAGO/PODEMOS

Dicen las malas lenguas que Podemos no sólo quiere que Felipe VI rectifique en su discurso de Navidad lo dicho en el 3-O, cuando acusó a los soberanistas catalanes de deslealtad e inadmisible irresponsabilidad, sino que además pida perdón mostrándose compungido (mejor si llora), luzca un lazo amarillo en la solapa, sitúe en lugar visible una foto de Junqueras, diga tres cuartas partes del discurso en catalán y haga referencia al Belén como ejemplo de unidad plurinacional que incluye al buey, al burro y al caganer. También le pide transparencia: que en el discurso haga un somero repaso a las cuentas de la Corona, como si fuera la lista de la compra, y que al final responda a unas preguntas de Jesús Cintora e Ignacio Escolar. Finalmente, exige que le devuelva la serie «Juego de Tronos» que un día le regaló con la esperanza de que captara el sutil mensaje, cosa que no ha sucedido ni prevé que suceda. Irene Montero apoya totalmente la postura de su Pablo, también las del kamasutra, y para crear un ambiente de cordialidad navideña cambia su conocido eslogan «los Borbones a los tiburones» por «el Borbón al turrón de la abdicación». Pere Aragonés está en esa misma línea real, cuentan. El mismo Pere que insiste en que se trate a Madrid como la UE trata a Luxemburgo. Un día quise ser pirata; cuando las suecas, sueco; últimamente noruego, y ahora que ni siquiera seré allegado voy a tener que contentarme con ser luxemburgués, como Rosa de Luxemburgo, que era polaca. Los luxemburgueses casi siempre son de otra parte, como los madrileños, pero por si acaso algún día alcanzamos la confederación de Pablo Iglesias y al fin nos convertiremos en la República de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que está en todo, ya ha inventado la moneda madrileña por excelencia, que no será el isidro ni el churro, sino el «zendal». Lo hizo público al responder a Rufián, quien cree que en los madriles atamos los gatos con longanizas por los bajos impuestos. Dijo Ayuso: «Todos los años, los catalanes pagan 34 zendales al negocio nacionalista. Cataluña gasta tres zendales sólo en TV3». La duda está en si las repúblicas de Cataluña y Euskadi aceptarán la moneda madrileña en el mercado de divisas plurinacional.