En el olvido

Andrés Mountbatten Windsor cumple 66 años detenido: el cumpleaños más silencioso del príncipe caído

Sin títulos honoríficos, apartado de la vida pública y obligado a abandonar Royal Lodge, el hermano de Carlos III sopla hoy las velas en la sombra de su relación con Jeffrey Epstein. Además, hoy ha sido arrestado tras irrumpir la Policía en su casa

Andrés Mountbatten-Windsor
Andrés Mountbatten-WindsorGtres

No hay salvas de cañón, ni retratos oficiales, ni mensajes institucionales. Hoy, Andrés Mountbatten-Windsor cumple 66 años en el más estricto de los silencios, convertido en el miembro más incómodo -y prescindible-— de la familia real británica. Lejos quedan los días en los que su agenda internacional rivalizaba con la de cualquier senior royal: ahora su nombre aparece únicamente asociado a un escándalo que, seis años después, sigue definiendo su presente.

La relación del exduque de York con Jeffrey Epstein no solo marcó su caída en desgracia, sino que desencadenó una defenestración sin precedentes dentro de la monarquía. En enero de 2022, tras la presión mediática y judicial derivada de las acusaciones de abuso sexual que pesaban sobre el financiero, el Palacio de Buckingham anunció que Andrés renunciaba a sus títulos militares honoríficos y a sus patronazgos reales, además de dejar de utilizar el tratamiento de Alteza Real en el ejercicio de funciones oficiales.

Limbo institucional

Desde entonces, su vida ha transcurrido en una suerte de limbo institucional, protegido por el perímetro de Windsor pero excluido de cualquier acto público de relevancia. La decisión fue respaldada por su hermano, Carlos III, decidido a trazar una línea roja entre la institución y los errores personales de uno de sus miembros más controvertidos.

El expríncipe Andrés, hermano de Carlos III, abandona su mansión en Windsor
El expríncipe Andrés, hermano de Carlos III, abandona su mansión en WindsorAgencia EFE

Además, Andrés ha sido obligado en las últimas semanas a abandonar Royal Lodge, la mansión de 30 habitaciones en Windsor Great Park donde ha vivido durante dos décadas, para instalarse en Marsh Farm, dentro de la finca de Sandringham House.

Un traslado que, más allá de la logística doméstica, simboliza su progresiva desaparición del mapa institucional. Royal Lodge, demasiado grande, demasiado visible y demasiado cargado de historia, se ha convertido en un recordatorio incómodo de una etapa que la Casa de Windsor quiere dar definitivamente por cerrada.

Así, mientras otros miembros de la familia real celebran sus aniversarios rodeados de compromisos oficiales, el exduque de York suma un año más en la discreción de quien ha aprendido que, en ciertas circunstancias, el mayor privilegio es pasar desapercibido. Incluso el día de su cumpleaños.