Resiliencia
Adriana Karembeu, maltratada y repudiada por su padre: "Fue una tortura"
En una entrevista con "Paris Match", la modelo relata su infancia desestructurada
A primera vista, nada en la vida de Adriana Karembeu hace sospechar las heridas que arrastra desde la infancia. Durante años, la exmodelo ha mostrado al mundo una sonrisa luminosa y una trayectoria de éxito. Sin embargo, detrás de esa imagen pública se esconden recuerdos dolorosos y traumas profundos que ha tardado mucho tiempo en afrontar.
Aunque nunca ha evitado hablar de su pasado, ha sido en una entrevista concedida a "Paris Match" donde la autora de "Je t'aime parce que je t'aime et voilà tout" ("Te amo porque te amo y eso es todo") ha vuelto a evocar una infancia marcada por la dureza de su padre, quien, según relata, la menospreciaba con frecuencia.
El rechazo, la sensación de no ser deseada, de no sentirse amada, incluso de ser abandonada o denigrada… Adriana conoce de cerca esas experiencias. Mientras algunos se han quedado en la superficie de la figura pública de la exmodelo, otros han descubierto la dimensión de una mujer resiliente, apasionada y auténtica que, a pesar de sus tempranas inseguridades, pasó años tratando de encontrar su lugar en el mundo.
"Ni él mismo lo sabe"
Todo se remonta a su infancia. Nacida en Brezno, en Eslovaquia, creció rodeada del cariño de su madre, Zlatica. Sin embargo, la relación con su padre, Miroslav, fue muy distinta. En las páginas de "Paris Match", la modelo recordó el comportamiento distante y duro que él tuvo con ella durante años. "Nunca lo dirá. Y creo que ni él mismo lo sabe", comentó al intentar explicar la actitud de su padre.
Según reflexiona hoy, probablemente no estaba preparado para la vida que le tocó vivir en aquel momento. "Creo que era muy joven cuando yo nací. Se encontró siendo cabeza de familia a los 23 años, sin haber terminado sus estudios. Después de haber vivido probablemente la libertad de la universidad con sus amigos, regresó a su pequeño pueblo en Checoslovaquia y se encontró en un apartamento pequeño con su esposa, un bebé y un trabajo en una fábrica… Fue un cambio radical en su vida", explicó.
Aun así, subraya sin benevolencia: "Probablemente no estaba preparado… pero eso no es una excusa". Entre los muchos recuerdos difíciles que conserva de su infancia, uno sigue siendo especialmente doloroso. Ocurrió cuando tenía solo doce años. "Nos pidió a mi hermana, que tenía seis años, y a mí que eligiéramos entre él y nuestra madre si se separaban", relató.
Todavía hoy, lo recuerda con indignación. "¿Quién le pide algo así a sus hijos? Fue una auténtica tortura". Con el paso del tiempo, ha aprendido a convivir con ese pasado, pero hay escenas que permanecen grabadas con una intensidad imposible de borrar. "Jamás olvidaré ese momento. Estaba aterrorizada", concluye.