Adriana Karembeu: «Soy una top model que cotiza en bolsa»

Sus cosméticos han entrado en el mercado bursátil. «Por primera vez no me ven como un objeto», dice

Adriana Karembeu: «Soy una top model que cotiza en bolsa»
Adriana Karembeu: «Soy una top model que cotiza en bolsa»

Adriana se acerca a la mesa del buffet. Tantea los sandwiches, toma una mini–quiche... En ese momento alguien dice: «Prueba el gazpacho, typical spanish». Y la top cae. Y repite. Posado, gazpacho. Entrevista, gazpacho. Retoque de maquillaje, gazpacho. La Karembeu, a estas alturas de la película, puede hacer, comer y decir lo que quiera. Ahora, por ejemplo, es la imagen de la nueva Silk–épil 7 doble acción, cuyo fuerte son las piernas. Rápida en las respuestas, ingeniosa en sus comentarios, su aventura como empresaria la ha llevado a liderar la empresa AKD. Con un volumen de negocios de 909.000 euros en 2010 y una pérdida neta de 382.000, emplea a 14 personas y espera captar entre 1,25 y 1,66 millones de euros. Sus productos (unas 300 referencias a base de silicio orgánico) están disponibles en 180 comercios en Francia y 21 países en el extranjero. Prevé acelerar su crecimiento en número de clientes y su actividad de gestión de spas, pero también se propone lanzar perfumes, artículos para recién nacidos, embarazadas y productos solares. Con tanto negocio entre manos, no es de extrañar que no pare de trastear con la Blackberry.

–¿Adicta a las nuevas tecnologías?
–Nada de eso. Es la herramienta de trabajo para poder comunicarme. No podría estar en Facebook, no lo puedes controlar. Pensar que tengo que compartir todo lo que hago con tanta gente me da escalofríos.

–Dicen que los 40 son los nuevos 30. En su caso, podrían ser los nuevos 20...
–Muchísimas gracias. A cualquier mujer que le propongas ser como cuando tenía 20 te va a decir que sí. Lo contrario sería una hipocresía. Aun así, a una de 40 le encanta su experiencia, su autoestima... ¿O quizá intentamos justificar nuestras edades? Cuando la gente me recuerda que voy a cumplir 40, me da un poco de susto. No me siento tan adulta como creo que debería a esta edad.

–¿Ni siquiera para ser madre?
–Nunca he renunciado a ello, simplemente no he creído que fuera el momento idóneo. Hoy por hoy, me da miedo perder la experiencia de tener un niño. También me genera preocupación ser madre porque no tuve una infancia feliz, lo que me ha causado cierto estrés por no estar a la altura. Como todavía tengo tiempo, quiero vivir con paz esta cuestión. La estoy buscando...

–También tendrá que buscar a un hombre. Hagamos un cásting...
–Nunca he salido a la calle a buscar pareja. Ahora mismo tampoco la busco, aunque siempre pienso que alguien pasará por mi vida en el momento adecuado. El destino dirá. Tengo una herida que no se ha cerrado todavía.

–¿Hay alguna entrevista en la que no le pregunten sobre sus piernas de premio Guiness?
–En ninguna. Pero comprendo que soy modelo y que me tienen que preguntar por ello. Es mi sello de identidad. Al igual que a Elle McPherson la llaman «El cuerpo», a mí llámame «Piernas».

–Ha copado los ránkings como la mujer más sexy del mundo. Por la mañana, cuando se levanta, ¿se lo recuerda el espejo?
–Sí, sí, me lo digo todas las mañanas, lo has acertado (bromea). Me gusta como soy, creo que he ganado con el tiempo. La belleza está relacionada con el poder, y el poder sobre los hombres existe. Me encuentro más potente en esta categoría ahora que he ganado en madurez.

–Precisamente, aguantar en el candelero es signo de que es algo más que un físico...
–Mi abuela siempre me invitaba a verme como persona: «Si estás feliz con lo que estás viendo y haciendo, la vida te irá bien», decía. Y ahora puedo afirmar que estoy contenta de las decisiones que he tomado, las personas a las que he conocido y lo que he vivido. No creo que haya cometido muchos errores, porque mi personalidad me lleva a pararme a pensar antes de decidir. También me gusta mejorar dentro de mis limitaciones, y soy consciente de que tengo carácter.

–También es una mujer emprendedora. ¿Cómo va su línea de cosméticos?
–Estupendamente. Hemos entrado en bolsa, estamos cotizando con presencia en más de 21 países. Además, con los spas nos estamos abriendo camino en 700 hoteles de Francia.

–Una top que cotiza...
–Es algo increíble. Cuando hice la presentación en la bolsa de París, había 60 hombres en el auditorio. Por primera vez me miraban como si fuera uno más y no como un objeto. Me vestí de mujer de negocios, pero con un toque sexy.

–Y si no le toman en serio, le lanza una de sus miradas...
–Mejor que no me tomen en broma.

–Irina Shayk, la «top» novia de Ronaldo, lee a Dostoievski. ¿Usted es más de los clásicos o del «Vogue»?
–Me gustan los autores de mi país, Eslovaquia, escriben con mucho humor. Especialmente Kundera, porque está relacionado con el pasado de mi país. También me encantan las comedias, los libros de espionaje...

–¿Sería chica Bond?
–Me veo la espía perfecta. Me he equivocado de profesión, el cine es mi pasión frustrada.

–Todavía está a tiempo.
–Soy como una matahari.

–¿Volvería a vivir en Madrid?
–¿Por qué no? Estoy abierta a todo, he vivido en todos los países de Europa, soy gitana. Lo que menos me gusta de Madrid es el calor, me cuesta asumirlo.


«He sido feliz con Christian»
Tras quince años junto al futbolista del Real Madrid Christian Karembeu, el pasado mes de marzo anunciaron su ruptura. La eslovaca no ha querido dar carpetazo. Prueba de ello es que no ha recuperado el apellido que la encumbró en la moda: Sklenaríková.
–¿Siente que ha perdido el tiempo a su lado?
–Para nada. No cambiaría absolutamente nada, ni un segundo de mi vida. Lo pasé muy bien cuando estuve casada, he sido feliz a lo largo de los quince años y fue el periodo más bello de mi vida.
–Pero en la única entrevista que concedió tras su ruptura a la revista «Paris Match» confesó que no aguantaba más la soledad por el ritmo de vida de Christian...
–¿Leiste la entrevista?
–Por supuesto.
–Pues léela de nuevo, porque no voy a abordar más ese tema.