Belleza

El espejo del alma de Sonia Moldes: quinta boda y nueva cara a 15.000 euros

La joya de la corona son sus pómulos marcados con rellenos de hasta 1.200 euros que le confieren ese aire de ardilla almacenando provisiones para el invierno

Sonia Moldes
Sonia MoldesGtres

Sonia Moldes es esa mujer que ha hecho del quirófano su segundo hogar y del bisturí su mejor aliado contra el paso del tiempo. Se prepara para su quinta boda con un rostro que poco tiene que ver con el que conocimos en sus turbulentos tiempos con Alessandro Lequio. La que fuera su amante en aquellos años de escándalo y pasión desmedida aparece ahora con una fisonomía que recuerda más a una ardilla sobrecargada de nueces que a la mujer de carne y hueso que fue. La transformación de esta mujer, que se alejó de los focos en los años 90 y que fue directora comercial de una academia de oposiciones y en la actualidad se dedica a las reformas y el interiorismo, es un catálogo ambulante de lo que la cirugía estética puede hacer cuando no conoce límites.

Empezó por lo básico: un aumento de pecho que rondaría los 5.000 euros, porque en este negocio de las bodas, el escote es la carta de presentación. Luego vino el lifting facial, ese milagro moderno que borra arrugas y estira pieles cansadas por unos 8.000 euros de nada. Los labios, esos mismos que tanto hablaron de Lequio, fueron inyectados con ácido hialurónico hasta alcanzar ese volumen de «pato out», que tanto gusta en ciertos círculos, a 600 euros por sesión y van tres este año. Y ese brillo artificial que sólo dan varias sesiones de bótox, unos 300 euros cada tres meses para mantener a raya cualquier expresión espontánea.

Sonia Moldes
Sonia MoldesGtres

Los ojos de Moldes, almendrados y felinos, producto de una blefaroplastia de 4.000 euros que borró cualquier rastro de sus noches de desvelo, consiguiendo así una caída de ojos atractiva. Pero hay más. Esa obsesión por la nariz perfecta que en su caso ha ido mutando una y otra vez con los años hasta alcanzar unas dimensiones que desafían la gravedad, fueron otros 4.500 euros de rinoplastia.

Pero la joya de la corona son sus pómulos marcados con rellenos de hasta 1.200 euros que le confieren ese aire de ardilla almacenando provisiones para el invierno. La mandíbula definida con hilos tensores por 2.500 euros, y todo ello aderezado con sesiones de luz pulsada, peeling láser y cuanta novedad estética aparece en el mercado, porque Sonia ha convertido su cuerpo en un proyecto infinito, una obra en perpetua construcción cuyo presupuesto final supera con creces el costo de cualquiera de sus cinco bodas. Si sumamos podríamos superar los 15.000 euros, sin contar la ITV trimestral de algunos retoques.