
Opinión
Los sábados de Lomana: El ser humano, ese depredador capaz a su vez de bondad
Nos encontramos siempre enzarzados en guerras que solo llevan a la destrucción y a la muerte, dirigidos por los gobernantes despiadados de turno

Tengo que reconocer, no sin cierto pudor, que estoy agotada estas fiestas de contestar felicitaciones que se solapan unas con otras cada vez que abro el móvil: es una avalancha. Contesto a los que llegan dirigidos a mí y algunos me emocionan y alegran muchísimo. Aunque solo sean una vez al año, estás agradecida que se acuerden de ti. No se si a ustedes les pasa. No sé por qué pero este año nuevo he recibido de personas que llevaban años desparecidas de mi vida y me ha hecho muy feliz saber que me siguen queriendo. ¿No les ocurre a que a veces piensan si estarán enfadados por algo que sin darme cuenta les he podido hacer y les molestó mucho? Por eso, volver a saber de ellos es maravilloso.
Empezar el año con el concierto desde Viena me parece el plan más estupendo que se puede tener. Este año creo que ha sido el mejor desde hace tiempo: no repetían lo mismo de siempre y dieron entrada a dos mujeres compositoras: la afroamericana Florence Price y la austriaca Josephine.
Amann-Weinlich, marcando un hito en el tradicional Concierto de Año Nuevo dominado siempre por los Strauss. Me pareció una maravilla el joven director de orquesta canadiense Yannick Nezet-Seguin, que dirigió a la filarmónica con una alegría y energía que ganó a todos los que estábamos escuchando. La retransmisión desde Viena en lugares preciosos y palacios imperiales unido a un magnífico ballet es tan emocionante que siempre me reconcilia con el género humano. Somos capaces de crear tanta belleza y también de ser los mayores depredadores con nuestra propia especie enzarzados siempre en guerras que solo llevan a la destrucción y a la muerte, dirigidos por los gobernantes despiadados de turno.
Detrás de estas guerras, solo hay intereses económicos, como estamos viendo en Venezuela. Donald Trump les amenaza, y no sin razón por el narcotráfico y la dictadura corrupta de Maduro. Algo no muy distinto pasa en Cuba, la gran abandonada a su suerte. Cada día más pobre, más decadente, con menos libertad y, oigan, que en Cuba se está pasando hambre. La diferencia con Venezuela es que Cuba no tiene petróleo y Venezuela es una de las potencias mundiales. América quiere el petróleo venezolano barato y no gastar sus propias reservas. Si seguimos analizando nos daremos cuenta de que Putin quiere la zona más rica de Ucrania, que en su día fue Unión Soviética. Por eso, digo que el hombre es el mayor depredador de la tierra unido a la total falta de respeto por la Naturaleza.
Mis días de vacaciones ya tocan a su fin, nada interesante excepto disfrutar en mi querida Marbella, una lugar lleno de paz y tiempo para perderlo. Cada día soy menos generosa con mi tiempo, no me gusta desperdiciarlo en tonterías que nada me aportan. Me gustan las meriendas con amigos y las largas sobremesas con charlas de las que siempre aprendo. Estoy aprendiendo lo importante que son esos instantes de calidad y lo que reconfortan.
Les deseo un 2026 lleno de largos y compartidos paseos con amigos o pareja, mucho amor y tolerancia, mucha salud y, sobre todo, alegría de vivir. Solo pido al nuevo año que no me quite la paciencia, ni la empatía y que no se lleve a las personas que quiero y hacen que mi vida sea más fácil, alegre y feliz.
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