Presión sobre su imagen
Heidi Klum, sin filtro a las críticas sobre su cuerpo: "Solo estoy un poco más gorda, es la menopausia"
La modelo alemana aborda el tabú de los cambios físicos en su serie documental "On & Off the Catwalk" y pone sobre la mesa un debate que va mucho más allá de la estética
En una industria que mide los centímetros con la misma severidad que los titulares, Heidi Klum ha decidido cambiar el foco. A sus 52 años, la supermodelo alemana -acostumbrada a décadas de flashes, alfombras rojas y juicios implacables- ha abordado de frente un asunto que rara vez se verbaliza en voz alta: la menopausia y sus efectos físicos.
Lo ha hecho en la serie documental "On & Off the Catwalk", estrenada el 22 de febrero en ProSieben y en la plataforma Joyn, donde reflexiona sobre la presión constante que pesa sobre su imagen. "Muchos dicen que estoy demasiado gorda, demasiado delgada o embarazada, pero no estoy embarazada. Solo estoy un poco más gorda. Es la menopausia", afirma con una serenidad que desmonta cualquier intento de polémica.
La chispa que encendió el debate fue su reciente aparición en Venecia. Klum desfiló ante los fotógrafos con un vestido lencero confeccionado a medida por Intimissimi: satén rosa empolvado, tul etéreo, corsé palabra de honor con escote corazón y transparencias estratégicamente integradas. Una pieza delicada, sensual y técnicamente impecable que, sin embargo, quedó eclipsada por el escrutinio digital sobre su silueta. Las redes hicieron lo que mejor saben hacer: opinar.
Pero el debate trasciende a la propia Klum. La menopausia marca una etapa de profundos cambios hormonales que afectan al metabolismo, la distribución de la grasa corporal y la textura de la piel. El descenso del estradiol -clave en la regulación del gasto energético y la gestión de la glucosa- puede traducirse en una mayor tendencia a acumular grasa, especialmente en la zona abdominal. No es una cuestión de disciplina ni de voluntad, sino de fisiología.
En una cultura obsesionada con la juventud perpetua, que exige a las mujeres mantenerse inmutables frente al paso del tiempo, la declaración de Klum resuena como un acto de honestidad poco frecuente. No hay dramatismo ni victimismo en sus palabras; hay una voluntad clara de normalizar lo que millones de mujeres experimentan en silencio.