Entrevista
La impagable labor social del padre de Chenoa en un geriátrico de Buenos Aires
El argentino, que comparte habitación con tres personas y malvive con 200 euros al mes, ha encontrado en la solidaridad su nuevo proyecto vital
La vida de José Carlos Corradini transcurre en un centro geriátrico de la ciudad de Buenos Aires. Mientras su hija vive en la abundancia, su progenitor sale adelante a duras penas con una pensión que apenas supera los doscientos euros mensuales. Es un hombre culto e solidario e inteligente que aúna esfuerzos para ayudar a aquellos que, como él, han llegado a la vejez sin los apoyos necesarios para lograr una existencia cómoda.
"Me gusta echar una mano a los viejitos, darles de comer, acompañarles en sus paseos, conversar con ellos y apoyarles en sus momentos de desánimo. Yo cumpliré setenta y dos años en abril, pero tengo un espíritu mucho más joven. Entregarse a los demás es un proyecto de vida. Y me siento feliz haciéndolo".
Sus mejores deseos para Chenoa
No quiere insistir sobre el desapego de su hija e intenta ser benevolente ante los desafueros: "Le deseo toda la suerte del mundo. En lo personal y en lo profesional. La quiero desde la distancia y sería feliz si estuviéramos unidos". Un deseo totalmente improbable porque Chenoa le ignora por completo, aunque seguramente tiene conocimiento de su pobreza y escasez de posibilidades. El destino les separó cuando la cantante dejó Argentina y se marcho con su madre a España. La hija, quizá influenciada por una ruptura matrimonial complicada de sus padres, se ha mantenido siempre al lado de su madre sin mantener el menor contacto con Corradini.
Este último me cuenta que "hasta hace unos días no tenía dinero ni para comprarme una pastilla de jabón o café, menos mal que un programa de televisión español me hizo una entrevista, y me acaban de ingresar doscientos euros, esta cantidad me llega para cubrir mis necesidades más inmediatas. Con lo que cuesta el tacón de uno de los zapatos lujosos de mi hija me llegaría para vivir sin apuros un mes".
José Carlos comparte una habitación con otras tres personas: "Afortunadamente, nos llevamos muy bien, tenemos largas charlas sobre la vida, no pensamos en el futuro, sino en el día a día, en lo que nos queda después de una vida llena de experiencias”.