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Opinión

El insoportable delirio de bondad de los actores

Lo de anoche no fue una celebración del Arte (salió a colación Miley… ¡hasta Franco! Entre consignas ramplonas tras las cuales todos aplaudían como cachorros de foca)

Photocall de premiados en los Goya 2026 Lorena SopênaEUROPAPRESS

¡Qué mal me caen los “miembros y miembras” de la industria cinematográfica en general! Y no por su incoherencia supina, desplegando ese discurso anticapitalista mientras lucen looks (prestados) de 50.000 euros, toda una oda al capitalismo más salvaje con la desgana de quien lleva un cilicio, como si la seda de 6.000 el metro fuera el uniforme oficial de la resistencia proletaria. La incoherencia nos abraza a todos. Para mí lo irritante es su inagotable delirio de bondad, ese que exhiben todos a una, "virtuosos· del buenismo vacío, tan de moda, que eleva al imbécil a los cielos de la superioridad moral porque es el virtuosismo del tonto ¿o lo es del mercenario? No sé qué es peor.

Lo de anoche no fue una celebración del Arte (salió a colación Miley… ¡hasta Franco! Entre consignas ramplonas tras las cuales todos aplaudían como cachorros de foca). En la entrada se repartía la medalla del año: "Free Palestine". Todos con la chapa correcta, la lágrima correcta. Palestina, sí. Irán, no... El club de la bondad, en versión alfombra roja y con GPS: solo dirigidos hacia las causas que no incomodan al que manda, que es quien reparte (nuestros impuestos).

Presentadores y nominados desfilan por la alfombra roja con la chapa 'FREE PALESTINE'EUROPA PRESS / Verónica Lacasa. Europa Press

El empalago hiperglucémico fue tal que una tenía la sensación ardorosa (y divertida, lo reconozco) de que alguien, en algún despacho, había enviado un argumentario: "Queridos compañeros, estos son los temas sobre los que está permitido sentirse buenos hoy". Ni un susurro sobre el régimen iraní que ahorca mujeres, el chavismo o el debate incómodo sobre el burka y las violencias islamistas. Mucho joyón prestado, feminismo prestado.

La hipocresía de las manos blancas

Uno de los momentos más grotescos (no es fácil elegir) fue la manipulación de las manos blancas. Ayer se recuperó la imagen… pero se borró el nombre. Se habló de "la violencia", se mencionó Irak, Gaza, Ucrania, cualquier tragedia lejana servía; ETA, no. La mano blanca que señalaba a los asesinos nacionales se ha reciclado como atrezo global decorativo, justo en la España donde el presidente jamás elegido se sostiene con los herederos políticos de aquellos a quienes iban dirigidas esas manos.

Los peores minutos, paradigma de toda esta mierda, fueron los protagonizados por la estrella internacional Susan Sarandon, que vino a dar lecciones con la ingenuidad (ser ingenuo a los sesenta…) de quien no se ha molestado ni en leer una nota de prensa traducida sobre la situación española. Con mohines de duelo, en ese numerito artefactado, que tiene en común con el resto de los actores ensalzó el papel de Sánchez, el héroe valeroso de integridad proverbial que con mano firme pone el cuerpo para salvarnos a los españoles del fascismo y la ultraderecha. Susan, qué decepción, turista colonial con pensión completa pagada por el contribuyente, confundes la Puerta del Sol con una barricada de los años 30. Te faltó el salacot.

Gala de entrega de los Premios Goya 2026David ZorrakinoEuropa Press

"La cultura", se llaman entre aplausos, mientras exhiben su ignorancia política, filosófica y moral. Quizá lo peor de esta gente, no es su desconocimiento de sí mismos y del entorno, ni su cinismo, ni su narcisismo de primero de Vanidad y egolatría autoindulgente. Lo peor es su ausencia total y absoluta de sentido del humor (el humor te da la talla de la inteligencia y la capacidad de análisis de un ser humano).

Lo más perturbador: había una voz en off, como de anuncio de papel higiénico, que entre premio y premio, lanzaba micro ensayos propagandísticos. Pedro Sánchez se relamía ensanchado; no hay mejor campaña que un gremio entero funcionando como coro griego de tu relato increíble. Mientras tanto, el kilo de arroz a 1,60, la hipoteca disparada y los impuestos que nos desfondan a los mismos ciudadanos a los que se nos sermonea desde el escenario.

El capítulo lingüístico merecería tesis aparte. Varios premiados, capaces de hablar nuestro idioma, optaron por arrojar su discurso completo en catalán o en euskera, donde por supuesto no hay rebeldía, ni audacia, ni amor: quizá la filosofía apestosa del nacionalismo como muro. Ni eso, egolatría y onanismo, aplauso fácil, búsqueda desesperada de identidad. Se agradece no entenderles.

Y en medio de tanto majadero...

Algo bonito, como dos flores soleadas em medio del invierno intelectual el simpático y corajudo matrimonio formado por la actriz Macarena Gómez y su marido, el artista Aldo Comas. Se cruza una con tanto majadero (en el mundo creativo más), que cuando das con personas singulares, auténticas, las miras con suspicacia como si fueran a desaparecer en cualquier momento, como el Gato de Cheshire. Es fácil imaginar que no son los únicos que disienten ahí dentro.

Alfombra roja de los Premios Goya 2026Alberto ParedesEuropa Press

Me apena, soy amante del cine, constatar que estamos rodeados de cursis, sin un buen ramillete de cursis, sería muy difícil que Sánchez continuara disfrutando de su smoking. La honestidad, en cualquier soporte, una pintura, un estilismo, una película, una lágrima, un guion, una moral… Es lo contrario de lo cursi.

La industria del cine española ha hecho de la ideología su mecenas. Para estos mercenarios que se dicen cultura el sanchismo con sus puteros, sus mariscadas, sus queridas a sueldo en las instituciones públicas, y sus mordidas millonarias, con su blanqueamiento de ETA y del burka, es una estación de servicio donde se repostan gratificaciones constantes que podrían acabarse ¡Y se acabarán! Apuren el plato de las prebendas, mientras puedan. Háganlo con descaro, no hay disimulo posible en esta orgía de presupuestos públicos, galardones, consejos asesores, y chiringuitos que giran sobre si mismos en un tiovivo de pelotas, viajes y premios que se reparten ustedes mismos ante el panorama de corrupción, sordidez, saunas, mentiras y machismo extraordinarios.

Obsceno espectáculo de vasallaje

Insisto, me chirria la palabra cultura, como a algunos decir bragas. Hablar en nombre de la cultura es como ser Calígula y hablar en tercera persona de ti mismo… Personas invocando a la cultura como si, tocados por la gracia de su fonética o su significante cultura devinieran en algo mejor o mayor de lo que son o se dignificaran en algo los inconsistentes productos culturales que los desvelan.

Goya.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudirá este sábado a la ceremonia de la 40 edición en BarcelonaEuropa Press

A los escritores, dramaturgos y poetas nadie nos subvenciona nuestras neurosis. Pero, esto sí que tiene poesía, contemplamos (y patrocinamos, como todos los españoles), este obsceno espectáculo de vasallaje; como Sánchez observaba en el escenario a su feudo de aduladores mientras estos (polluelos egoistones) bailarían con el mismo tutú si el gobierno fuera Vox.