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Rictus muy serio

Kiko Rivera comienza el año enfadado: su tenso día de compras con su novia Lola

El Dj anunció que estaba enamorado el pasado 30 de diciembre y ya se arrepiente de dar el paso. Ha comenzado el 2026 con un gran cabreo

Kiko Rivera en una imagen de archivo Gtres

Frenético ha sido el 2025 para Kiko Rivera e Irene Rosales. Después de 11 años formando equipo, el matrimonio se disolvió el pasado agosto para comenzar una nueva andadura en solitario. Les une el cariño de sus dos hijas en común, pero como pareja estaban ya a años luz. Se dieron la oportunidad de ser felices en brazos ajenos y así han hecho. La primera, la influencer, que días después de conocerse su separación ya era vista en citas con Guillermo, quien ahora ya es oficialmente su novio. Con más calma se lo ha tomado el DJ, que quiso despedir el año anunciando que estaba de nuevo enamorado.

Parece que la felicidad se ha instado de nuevo en la vida de Kiko Rivera después de unos meses complicados. Él ha defendido que estaba en el mejor momento de su vida tras romper con Irene Rosales. Trataba de acercarse a su familia perdida, también reformularse profesionalmente y seguir firme en mantener una vida alejada de la tentación y las adicciones. Una vez que ha encontrado el equilibrio, ha querido dar el paso de compartir sus días con una nueva chica. Pero la llegada de Sara a su vida no le ha traído tan buen rollito como vendía y es que comienza el 2026 mosqueado con la prensa.

Kiko Rivera no está para sorpresas

El pasado 30 de diciembre cuando el hijo de Isabel Pantoja le comunicó al mundo que estaba sintiendo algo especial. Ya dejaba entrever que estaba conociendo a alguien y que la ilusión estaba de regreso a su vida. Su mano entrelazada con la de una misteriosa joven hacía saltar todas las alarmas, aunque él ha mantenido este tiempo que no desea atención mediática. Quería tranquilidad, disfrutar de su nueva etapa sin sentirse perseguido por los medios, aunque haciendo apariciones estelares para contar sus intimidades en televisión o redes sociales. Esto hacía imposible su tarea de permanecer en un discreto segundo plano.

Kiko RiveraGtres

“Estoy enamorado de una mujer que no solo tiene la cara más bonita del mundo, sino también un alma increíble”, confesaba después al presentar oficialmente al mundo a Lola García. Es una sevillana de 38 años que ya se ha paseado antes por los platós de Telecinco, aunque para mostrar sus dotes como bailarina. Con ella pasa la Navidad y también realiza las habituales compras típicas de estas fechas. En su ruta por un polígono comercial de Sevilla, Kiko Rivera se percató de que estaba siendo seguido por los paparazzi.

No le hizo mucha gracia, pero entendió que fue él mismo quien puso en preaviso a los profesionales de la información y es comprensible que deseen conocer más detalles de su recién estrenado romance. Pero Kiko Rivera terminó perdiendo los nervios cuando volvió a encontrarse con las cámaras: “¿Otra vez? No es normal, tío…”, se quejaba de la persecución de la prensa. Entraba a una tienda para animales y salió de ella cargando un saco de comida para perros. No tenía ni rastro de la sonrisa de horas antes. Estaba cabreado y no quiso hacer más declaraciones. Silencio, tensión y distancia. Quizá se reserve para acudir a un plató a una revista para sentirme más cómodo y hablar más tranquilamente de su nuevo amor.