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Entrevista
Sole Alonso, emocionada en el homenaje póstumo de su hijo, Jaime Alonso: "Ahora que no está, su proyecto tiene más sentido que antes"
La diseñadora atiende a LA RAZÓN en la presentación de una colaboración entre Algo de Jaime, la firma de su hijo, y la tienda de decoración Guáimaro, en una jornada tan triste como alegre para ella

La tienda de Guáimaro se ha convertido este martes en el escenario de un emotivo homenaje a Jaime Alonso, diseñador con autismo que falleció repentinamente el pasado 27 de marzo, con solo 31 años. Hijo de la modista nupcial Sole Alonso, sus dibujos son la esencia de Algo de Jaime, un proyecto que transforma su particular forma de ver el mundo en diseños llenos de color y alegría, visibilizando las capacidades del autismo a través del arte.
Ahora, esos bocetos se convierten en el corazón de una colección muy especial que podrá encontrarse en la boutique de decoración hasta junio y en la que han participado creadores como Mery Vega de Seoane, Ana Cristina Portillo, Susana Cruz, Chitina Oriol, Sally Hambleton, Danae Marín, Tessa Fernández Durán, María Ibáñez, Andrea Mardones y Teresa Pérez Bar.

Con la cebra -el animal favorito de Jaime y símbolo de su firma- como hilo conductor, la colección reúne piezas que van desde la decoración y el menaje hasta la moda y los complementos, reinterpretando el universo interior de Alonso desde la mirada de cada diseñador.
“En esta colección hay dos cosas mías”, adelanta Ana Cristina Portillo a LA RAZÓN. “Una es mía al 100 %, y la otra es una colaboración. Yo he creado unos pañuelos con unas cebras abrazándose, pintadas con acuarela. Además, con estos pañuelos se ha hecho un bolso de Dorantes Harness”, añade.

Para Ana Cristina, esta no es una colaboración al uso, puesto que destaca “el mensaje tan bonito e importante” que reivindica para dar visibilidad al talento diverso y el arte como lenguaje universal capaz de conectar, emocionar y transformar miradas: “Para mí ha sido un honor poder formar parte de este proyecto”.
Un emotivo homenaje
La presentación contó con la actuación sorpresa de la cantante Gena West, que emocionó a los asistentes con “El ciclo sin fin”, tema principal de la película “El rey león”. La artista apareció vestida de novia con un diseño de Sole Alonso, que también ha reinterpretado el estilo de su hijo desde su propia visión nupcial, y lucía un exclusivo ramo de la florista Sally Hambleton.
Sole no pudo contener las lágrimas y se mostró profundamente emocionada, aunque firme al reivindicar el mensaje de la colección: “Dedicamos el escaparte de primavera de Guáimaro a las capacidades que tiene una persona con autismo. Quiero dar las gracias a todos los diseñadores que han reinterpretado el mundo interior de Jaime a su manera. A él le hubiera encantado ver así el escaparte, aunque le hubiera espantado estar aquí porque no le gustaba estar con tanta gente”.

En conversación con LA RAZÓN, Sole confesó sentirse “triste y alegre a la vez, todo junto”, pero decidida a que la colección viera la luz para seguir dando visibilidad a su mensaje: “Cuando murió de forma sorpresiva, Diana (de Guáimaro) me dijo que hiciéramos lo que yo quisiera, y lo tuve claro: quería seguir. Creo que Algo de Jaime tiene ahora mucho más sentido que antes. Ahora que él no está, el proyecto tiene mucho más que contar sobre su figura y sobre los autistas adultos. Es un mensaje que se va a potenciar”.
Un mensaje que desde Algo de Jaime han defendido desde el principio y que ha contribuido a acercar y normalizar la realidad de las personas con autismo, como la propia Sole ha comprobado: “Nos dimos cuenta de que la gente mira con miedo lo que no conoce. Jaime era un tío muy particular, hablaba muy poquito, pero conectaba de forma especial con las personas. En nuestro barrio, desde que empezamos a mostrar su mundo, la gente dejó de verle como alguien raro para verle como Jaime. Antes, si se sentaba en el suelo de un supermercado a mirar unos dibujos, la gente se molestaba; después, le saludaban con cariño y todo era natural. Mostrar su día a día ha servido para que la curiosidad venciera al prejuicio”.
Jaime mostró desde muy pequeño su faceta artística, y tanto su madre como su padre, el arquitecto Javier Martínez, detectaron pronto su talento creativo: “Nos sorprendía muchísimo la acción que plasmaban sus dibujos, el movimiento que hacía cuando solo tenía cinco o seis años, era brutal. Era un dibujo muy sencillo, con cuatro trazos, pero con una expresividad impresionante, y en pocas líneas veías que era un elefante levantando una pata que te iba a pisar. Luego, según se fue serenando su carácter y su ánimo, pues los dibujos empezaron a ser como él se sentía. Cuando empezó a dibujar esta cebra, que es tan icónica suya, se aprecia esa actitud como serena, una cebra muy bien dibujada, muy hierática, pero elegante y sencilla, sin orgullo. Él era así, como su cebra”.

Una habilidad con el lápiz que parecía venirle de casa: “En mi casa se ha dibujado siempre; mi marido es arquitecto y yo he dibujado toda mi vida. Nos sentábamos después de comer con un cuaderno y un lápiz, y Jaime se sentaba entre nosotros a mirarnos. Poco a poco le fuimos pasando el papel y él empezó a hacer lo mismo. Fue un proceso natural y constante”.
Sus dibujos, presentes hoy en todo tipo de piezas, se han convertido en un legado que sigue hablando de su mundo interior. Y ahí se encuentra la verdadera fuerza de este proyecto: Jaime sigue presente en cada trazo, en cada objeto. Ahora, más que nunca, el nombre cobra sentido: Algo de Jaime permanece.
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