Mujer cercana y emotiva

La primera dama emplea muy bien su lenguaje no verbal. Siempre muestra una imagen de apertura: no cruza en la parte superior los brazos, enseña la parte izquierda de su rostro en las intervenciones, tiene una mirada directa y una gran expresividad facial. Además, posee una kinestésica muy emocional que permite empatizar con ella fácilmente.

También hay que destacar su voz, cercana, dulce y con mucha fuerza. Es una mujer con una gran inteligencia emocional porque sabe incluir en todos sus discursos el sentido del humor y los valores americanos de esfuerzo y lucha ante la adversidad.

Otro de su puntos fuertes es que prioriza en todo momento a sus hijas Malia y Sasha, dando una imagen de madre responsable, «madre en jefe», como le gusta que la llamen, y esa imagen hace que se apunte otro tanto con la opinión pública que, además, se identifica con sus orígenes humildes.

El veredicto

Su arma secreta: la voz.

Su punto flaco: las piernas.

Miente con sus gestos: NO