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Robo

Escándalo de porcelana en el Elíseo

Platos presidenciales, ventas en Vinted y sobres de efectivo: el robo que sacude al corazón del poder francés

Agentes de policía vigilan los alrededores del Palacio del Elíseo en París (Francia) hoy
Agentes de policía vigilan los alrededores del Palacio del Elíseo en París (Francia) hoylarazon

El Palacio del Elíseo, epicentro del poder republicano y escaparate del savoir-faire francés, no está acostumbrado a figurar en la crónica judicial. Sin embargo, el pasado 26 de febrero, el Tribunal Penal de París convirtió sus vajillas oficiales en protagonistas de un caso digno de novela decimonónica: cerca de 150 piezas de porcelana de Sèvres y otros objetos de prestigio desaparecidos entre 2023 y 2025, según revela Point De Vue. En el banquillo, un antiguo empleado del palacio, su pareja y un joven coleccionista vinculado al Museo del Louvre.

Thomas M., extesorero del Elíseo, treintañero de perfil discreto, está acusado de haber sustraído un centenar de objetos clasificados: platos de servicios presidenciales como el Duplessis -conocido como el servicio "pájaro"-, el Poliakoff o el Alechinsky, además de estatuillas de Lalique y piezas de plata. A su lado compareció Damien G., anticuario y pareja del acusado, y Ghislain M., joven coleccionista de Versalles, apasionado por la porcelana y empleado del Louvre.

Todo comenzó en julio de 2025, cuando el mayordomo del palacio detectó la desaparición reiterada de piezas. Las sospechas recayeron rápidamente sobre Thomas M., uno de los seis plateros del Elíseo, que solía cerrar turno en solitario y cuyos inventarios presentaban irregularidades. El detalle que terminó de encender las alarmas fue casi banal: una tienda online de vajillas y una cuenta en Vinted donde, entre cartas de Pokémon, aparecían platos oficiales, incluidos algunos de la Fuerza Aérea.

La prestigiosa Manufactura de Sèvres detectó también piezas presidenciales en plataformas digitales, con precios que oscilaban entre 500 y 1.500 euros. Durante los registros, los investigadores hallaron cientos de objetos en el domicilio de la pareja, en su Citroën Picasso y en la taquilla del antiguo tesorero.

"Los elegí por su belleza", confesó Thomas M. ante el tribunal. "Los guardé en mi bolso y me fui. Los exhibí en mi aparador, soy un gran amante de la vajilla fina". Asegura que no pensaba venderlos hasta que atravesó dificultades económicas. Damien G., por su parte, sostuvo que durante un año creyó que se trataba de regalos institucionales, aunque terminó admitiendo que sabía que la primera pieza vendida era robada.

El tercer implicado, Ghislain M., adquirió casi ochenta piezas en encuentros discretos, a veces pagados en sobres con dinero en efectivo. Afirma desconocer su origen ilícito: "Este tipo de objeto es perfectamente aceptable en una venta privada". Thomas M. habría tejido una coartada familiar -un abuelo empleado del Elíseo- para justificar la procedencia. El tribunal, sin embargo, duda de la ingenuidad de un coleccionista experto.

La Manufactura de Sèvres estima el valor del botín en 377.000 euros, aunque la mayoría de las piezas ya han sido recuperadas. La fiscalía solicita dos años de prisión para cada acusado -con diferentes periodos en suspenso-, 10.000 euros de multa y la prohibición de comerciar con artículos de lujo; para el extesorero, además, la inhabilitación para ejercer cargos públicos.

El veredicto se conocerá el 16 de abril. Hasta entonces, la porcelana presidencial, símbolo de elegancia de Estado, permanece bajo la sombra de un escándalo que ha quebrado algo más que inventarios: la confianza en los guardianes del patrimonio republicano.