Pinto moroso (también) de la SGAE

Un juzgado ha condenado al Ayuntamiento a pagar 68.565 euros. Deben el canon por la música en las fiestas patronales desde 2003 hasta 2009

La deuda que la localidad madrileña tiene con la SGAE comprende los conciertos, bailes populares y representaciones dramáticas de las fiestas
La deuda que la localidad madrileña tiene con la SGAE comprende los conciertos, bailes populares y representaciones dramáticas de las fiestas

Madrid- Como a un circo le crecen los enanos, al Ayuntamiento de Pinto se le multiplican los acreedores. La crisis económica tiene tan esquilmadas las arcas municipales que no pueden ni pagar mil euros a un taller para reparar las furgonetas de traslado y, tal y como denunció LA RAZÓN, utilizan la ambulancia del pueblo para estos menesteres. Sin embargo, esta vez un juez los obliga a pagar lo que deben a la Sociedad General de Autores (SGAE), por no abonar los derechos de autor desde 2003.

En total son 68.565 euros que el consistorio pinteño, que dirige el socialista Juan José Martín, se verá obligado a pagar en breve y que corresponden a lo debido a la SGAE por «la comunicación pública de obras llevadas a cabo en fiestas patronales, conciertos, bailes populares y representaciones dramáticas» durante el periodo comprendido entre mayo de 2003 y abril de 2009, según indica la sentencia del Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid.

Este último revés político respecto a las fiestas municipales parece confirmar el poco acierto que el equipo de Gobierno de Martín tiene desde hace años respecto a las celebraciones populares en Pinto. El año pasado decidió suspender los encierros y novilladas por la crisis económica y fue abucheado y criticado por las peñas de la localidad hasta tal punto que tuvo que volverlos a programar este año. Sin embargo, contentar a las peñas no fue suficiente para que los pinteños le dieran luz verde a las fiestas de 2010, ya que el alcalde volvió a provocar la polémica al otorgar el honor de ser pregonero al personaje infantil «Bob Esponja», en lugar de a una persona real. Es más, la fugaz aparición de un actor disfrazado como el dibujo animado provocó a su vez la ira de decenas de madres que acudieron al pregón con sus hijos.

Por si esto fuese poco, el portavoz del PP en Pinto, Juan Antonio Padilla, aseguró que el Ayuntamiento lleva aprobando desde hace varios meses pagos a favor de la SGAE que, ahora, «hemos comprobado que no se pagan porque no hay dinero para hacerlo». «Nosotros denunciamos que no se aprobaran facturas para pagar a otros proveedores que llevan muchos meses sin cobrar del Ayuntamiento y nunca recibimos respuesta del equipo de Gobierno. Ahora sabemos por qué», señaló Padilla.

Según explicó el portavoz del grupo popular en el municipio, las denuncias por impago son ya algo habitual en el consistorio pinteño. «Llegan reclamaciones todas las semanas y las denuncias en el juzgado están a la orden del día», afirmó. Asimismo, recordó que hace unos días el Ayuntamiento se vio obligado a aprobar en el Pleno una partida presupuestaria extraordinaria para afrontar otra sentencia judicial que los forzaba a pagar a un acreedor. «El dinero se desvió de las cuotas a la Seguridad Social de los trabajadores del Ayuntamiento, que se dejarán de pagar durante tres meses», confirmó Padilla, quien consideró que este método se ha usado «in extremis» porque «obliga una sentencia». «Con lo de la SGAE va a pasar lo mismo, tendrán que sacar el dinero de algún lado», apostilló.


De las bodas a la tuna
En ocasiones el trabajo de los inspectores de la SGAE ha degenerado en situaciones un tanto surrealistas. Así, fueron denunciados por plantarse en la celebración de una boda con una cámara de vídeo para denunciar el uso de canciones con derechos de autor sin haber pagado el obligado canon. También andaron detrás de las tunas universitarias para cobrar el porcentaje correspondiente de cada ronda de «Clavelitos» o «Fonseca» por los colegios mayores. Estas situaciones han provocado polémica, risas e, incluso, agresiones, como le ocurrió a un inspector que acudió el pasado mes de marzo a la feria de El Ram, de Palma de Mallorca. El revisor de la SGAE fue recibido al grito de «chorizo» y empujado por algunos de los feriantes que, para animar los sorteos de sus chiringuitos, ponen música a todo volumen.