Elecciones autonómicas

La fusión de las cajas vascas seguirá adelante a pesar de Bildu

La irrupción de Bildu en la escena política vasca tras las elecciones municipales del pasado domingo ha sembrado de dudas la continuidad del proceso de fusión de las tres cajas vascas (BBK, Kutxa y Vital) iniciado en marzo con un acuerdo entre los presidentes de las entidades, Mario Fernández, Xabier Iturbe y Carlos Zapatero, respectivamente.

cajavasca
cajavascalarazon

 La Kutxa, una vez más, tiene la llave del éxito o no de una fusión a tres bandas, que ya rechazó en dos ocasiones: la primera, hace más de seis años, y la segunda, en noviembre de 2009, cuando su asamblea general, vetó, con 63 votos en contra, 33 a favor y 4 abstenciones, su integración con BBK. Todo parece indicar que antes de que los representantes de Bildu en la Diputación Foral de Guipúzcoa y en los ayuntamientos de esa provincia puedan sentarse en la asamblea general la integración habrá recibido ya el visto bueno de los órganos de gobierno de las tres cajas. Y es que la renovación de la asamblea no se producirá hasta la primavera del año próximo.

La fusión, que se llevaría a cabo mediante la creación de un Sistema Institucional de Protección (SIP) para no perder la identidad de cada una de ellas, dará lugar a a la cuarta caja de ahorros de España por volumen de activos, con un total de 75.961 millones de euros, por detrás de Bankia (el grupo de siete cajas liderado por Caja Madrid y Bancaja), La Caixa, y Unicaja-Caja España. De acuerdo con los planes marcados por los presidentes de las tres cajas, el próximo paso a seguir en la fusión es su aprobación por parte de los consejos de administración, lo que podría producirse en las reuniones correspondientes al mes de junio. Las asambleas generales darían su visto bueno, de no mediar otra sorpresa como la de 2009, en el mes de septiembre.

Agotar mandato
La asamblea general de la Kutxa está formada por 100 consejeros generales en representación de las entidades fundadoras (20), impositores (43), personal (7) y corporaciones municipales (30), de acuerdo con la información facilitada por la propia caja. En este último grupo es en el que Bildu hará valer los resultados alcanzados el 22-M. El problema es que, por el principio de irrevocabilidad de los mandatos, los representantes ya elegidos no pueden ser sustituidos hasta que no finalice el periodo para el que fueron nombrados, lo que en el caso de la Kutxa no se producirá hasta abril del próximo año.

La única posibilidad de que se adelantara este «timing» es que la nueva ley de cajas vascas –que adecuará el contenido al texto aprobado por el Congreso de los Diputados– fuera aprobada por el Parlamento autonómico antes de septiembre, algo que parece improbable, toda vez que la fusión ha sido impulsada por PNV, PSOE y PP y que el proyecto de ley ni siquiera ha sido presentado. El nuevo texto impedirá la presencia de cargos electos en los órganos de gobierno con el objetivo de profesionalizar la gestión. Aunque la presencia futura de Bildu en la Kutxa sería siempre minoritaria, aunque importante, el temor reside en que si consigue gobernar la Diputación de Guipúzcoa podría controlar su departamento de Hacienda e influir en el proceso de fusión.

Todo va a estar a expensas de las decisiones políticas que se adopten tras el 22-M. Cabe la posibilidad de que PNV, PP y PSOE alcancen un acuerdo para dejar fuera de la diputación y del ayuntamiento de San Sebastián a Bildu. La idea está lanzada desde el PP. Otra posibilidad es que el PNV busque algún acuerdo con la coalición. Todo se estudiará este fin de semana en una reunión informal que mantendrá sus máximos representantes. El ala moderada del partido, representada por Urkullu, podría hacer valer sus mejores resultados en Vizcaya que los logrados por Eguibar en Guipúzcoa. Los que parecen más desencantados son los empresarios. La entrada de Bildu en la Kutxa daría acceso a una información financiera cuyo uso preocupa.