Despedida y cierre

La Razón
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Si tras las elecciones de mayo quedaba todavía alguna duda de que el Gobierno socialista es el pasado y Mariano Rajoy encarna el futuro, el debate del Estado de la Nación la despejó ayer de manera contundente. Frente a un combativo Zapatero, que se aferra a un futuro mejor que nunca acaba de llegar, el líder del PP desplegó un solvente argumentario para demostrar que es imprescindible convocar ya elecciones generales como única forma de que España salga del túnel y recupere la confianza de los mercados. El propio Zapatero, con su mensaje de despedida un punto emocionado, vino a corroborar que su Gobierno tiene fecha de caducidad y que su única razón para no adelantar los comicios es culminar las reformas pendientes, entre ellas fijar un techo de gasto, modificar la ley hipotecaria y favorecer el crédito a los emprendores, amén de completar el trámite de pensiones y negociación colectiva. ¿Justifica esta minuta de tareas pendientes que se agote la Legislatura o es una mera excusa? Ésta es la pregunta que desde hace meses se hacen políticos, empresarios, sindicalistas y hasta los mercados internacionales. Pues bien, Mariano Rajoy la contestó ayer de forma cumplida y convincente: son excusas de un Gobierno que ha sido incapaz de enderezar el rumbo y que ha despilfarrado la mejor herencia de la democracia. Desde luego, la cifras cantan: estamos peor que hace un año, hay más paro, la deuda es más cara y nuestra renta per cápita ha caído en el ranking europeo. Incluso el proceso reformista emprendido en mayo de 2010 a raíz de las presiones de Merkel, Sarkozy y Obama ha resultado insuficiente e ineficaz. La tibia reforma laboral no ha impedido que haya 300.000 nuevos parados; los retoques del sistema financiero no han servido para activar el crédito; los cambios en pensiones y en negociación colectiva han sufrido un trámite parlamentario agónico y sin el apoyo explícito de la mayoría... De poco o nada sirvió que el presidente socialista se enzarzara en una disputa sobre los datos o las causas de la crisis: cuando la situación es peor que la de hace un año, no hay discurso que la maquille. Todo ello ha desembocado en una grave falta de confianza en España, como lo demuestra el constante acoso de los especuladores. Entonces, ¿a qué esperar para convocar elecciones, tal vez a que se produzca un «milagro»? Para Rajoy el tiempo cuenta y cuanto más se dilate el cambio tanto más tardará en llegar la recuperación. «España se merece un Gobierno que genere confianza», concluyó el presidente del PP. Aunque con los matices que le son propios, el portavoz de CiU también coincidió en el diagnóstico de Rajoy al señalar que el tiempo del PSOE ha pasado porque sus propuestas de futuro ni son creibles ni tienen contenido. Con su moderación y espíritu constructivo habituales, Duran Lleida no ahorró críticas fundadas a la gestión del Gobierno para llegar a la misma conclusión que el PP: es necesario ir a las urnas para que un nuevo equipo enderece el rumbo. Por más que la bancada socialista sobreactuara ayer para proteger a su líder en retirada, un intenso aroma a despedida y fin de ciclo político impregnó ayer el Congreso.