Cataluña

Alberto Fabra: «Zapatero ha jugado con el futuro de los ciudadanos»

Alberto Fabra Part (Castellón, 1964). Casado con María José. Padre de un niño y una niña. En 1982 se afilió a las Nuevas Generaciones de AP. En 1991, Carlos Fabra, presidente provincial del PP, lo incluyó en la lista municipal y accedió a una concejalía. En 2005 fue elegido alcalde tras la dimisión de José Luis Gimeno. En 2007 y 2011 revalidó las mayorías absolutas. En julio juró el cargo de presidente de la Generalitat en sustitución de Francisco Camps.

 
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- Cuentan que el relevo de Francisco Camps por Alberto Fabra estaba preparado desde hace tiempo...
–Era evidente que yo estaba en las quinielas, pero sinceramente pensaba que era una situación que no se iba a producir. Un día me acosté siendo alcalde de Castellón y me levanté propuesto por mis compañeros como presidente de la Generalitat y del PP de la Comunidad Valenciana. Desde luego, en mi mente estaba continuar como alcalde de mi ciudad.

–La designación viene propuesta por Rajoy. ¿Se siente más fuerte?
–La legitimidad me la dan 30 años de militancia y 20 de servicio público en el Ayuntamiento de Castellón. Ese aval me ha permitido estar aquí, pero lo importante es la vocación de servicio. No podemos ser un problema, sino la solución a las exigencias de los ciudadanos.

–Si la tesis era que un presidente no podía estar en el banquillo, ¿por qué no se presionó a Camps antes, cuando se sabía que el juez le iba a abrir juicio oral?
–No lo sé. Fueron momentos muy confusos. Estamos hablando de un presidente de la Generalitat que quiere defender su honorabilidad y la de la institución. Es una demostración de valentía. Tenemos la presunción de inocencia y la convicción de la inocencia. La verdad es que el entorno no acompañaba y la situación cada vez era más complicada, para él, para la institución y para el partido. Ha tomado una decisión que es un ejemplo para todos. Va a defender su inocencia impidiendo que alguien pueda meterse con el partido o con la institución. Merece nuestro aplauso y reconocimiento.

–¿Sería conveniente que los partidos tuvieran claro en qué situación los políticos inmersos en procesos judiciales debieran apartarse de la vida pública?
–Entiendo que es muy complicado. Ahí interviene la honestidad de las personas. Hay gente que no se va del sillón ni con agua caliente y otros que entienden que el valor de la institución y la dignidad y honorabilidad del partido están por encima de todo. Y ése es el ejemplo que ha dado Paco Camps. Un ejemplo para todos los políticos de España. La palabra dimisión es algo que no se encuentra en el diccionario de los políticos.

–Se ha comprometido a darle a Rajoy 1.500.000 Votos, casi 100.000 más que en 2007 ¿Lo cree posible?
–Sí, sí. Estoy convencido, porque aquí hay una situación de rebelión política. La gente ya no puede más. Nos han estado engañando durante muchísimo tiempo. Han generado falta de optimismo, de ilusión, de confianza. Todo ello provocará una contestación en las urnas para que haya un nuevo Gobierno.

–¿Espera recibir algo a cambio cuando Rajoy esté en Moncloa?
–Sensibilidad. Soy consciente de la situación económica. Va a ser necesario tomar medidas drásticas, complicadas pero necesarias. Si en algo se ha caracterizado el PP ha sido en ser un partido honesto. Ya lo hicimos en 1996 cuando la situación era muy complicada y conseguimos darle la vuelta y volver a generar confianza. El PP cree en las personas y en la sociedad y volverá a dar portagonismo a la sociedad civil.

–La Comunidad Valenciana, junto con Cataluña, son las autonomías con más deuda, ¿piensa solucionarlo?
–Nosotros nos hemos endeudado, pero porque se han hecho muchas cosas. La deuda es producto de las inversiones. Vivimos fundamentalmente hacia el exterior. Aquí el turismo es una pieza fundamental para nuestra economía y para eso requerimos infraestructuras y equipamientos, para que sea atractivo. No me preocupa tener deuda, si como ha sido aquí, es fruto de inversiones productivas. Ahora tenemos que ajustarnos en el gasto para poder seguir siendo competitivos en otros sectores.

–¿La crisis está cuestionando la calidad de vida en materia de educación sanidad, servicios sociales …?
–No. Sólo se necesitan ajustes y hay algunos temas que deben ser objeto de consensos nacionales. Creo que la carrera que se ha producido en estos últimos años en las comunidades autónomas para ver quién ofrecía más debe convertirse en quién ofrece más con menos. Al Gobierno hay que decirle «o nos ayuda o aquí hay que revisar la situación actual». No puede ser que por negar una crisis, porque no le interesaba a nivel de partido, pretenda que tengamos que devolver ese adelanto. Entonces, ¿cómo atiendo a mis ciudadanos?, ¿cómo mantengo los servicios de calidad que entre todos hemos construido y de los que nos sentimos orgullosos? Usted, Zapatero, ha jugado con las personas y con el futuro de los ciudadanos.

 –¿Se refiere a devolver competencias al Estado?
–Creo que en estos momentos de tanto cambio y que la aportación del Estado no es la que en su día se nos había garantizado, todas las comunidades debemos sentarnos a hablar y, cara a cara, decirle al Gobierno las cosas como son. O aquí hay corresponsabilidad por parte de todos y, en el caso del Estado, esa corresponsabilidad se manifiesta con financiación adecuada, o no podemos mantener la situación.

–¿Se acerca el copago sanitario, tasa por la educación …?
–No. No lo sé. Pienso que hay que hacer muchas más cosas antes que llegar a ello. Éstas son las últimas a adoptar. Hay que ajustarse bien a lo que es el gasto. La responsabilidad de los gobiernos es hacer lo mismo con menos. Para ello hay que ajustar las propias estructuras de la Administración. Hay que poner en común un marco adecuado para que nuestro país, con el mismo criterio normativo y con el mismo marco legal, pueda ser atractivo también para el exterior. Cada comunidad no puede ser lo más distinta a la vecina para marcar su carácter.

–Desde Europa culpan a las CC AA como una de las causas del agravamiento de la crisis...
–Creo que el Gobierno es el que ha tenido la responsabilidad de mantener la relación con las CC AA y es el primero que ha disparado el déficit. Las CC AA hemos sido muy rigurosas. Ahí está el porcentaje de deuda que tenemos unos y otros. El Gobierno, con tal de no asumir la crisis que había, ha estado generando un déficit que ahora estamos sufriendo todos, también las CC AA y los ayuntamientos.

–Además de los económicos, ¿existen otros problemas que resolver en España como la ordenación institucional de los territorios?
–Volvemos a lo mismo. Hay que reajustar instituciones. Nosotros, los políticos y los partidos, no podemos ser noticia en negativo. El PSOE se ha preocupado mucho en estos años de generar tensión, reavivar muchos fantasmas que deberían estar encerrados. No se construye el futuro mirando al pasado. Se ha equivocado y gran parte de la desconfianza hacia los políticos ha sido fruto de esa tensión generada por el PSOE. Tenemos que generar calma y confianza a los ciudadanos y con esa tranquilidad resolver sus problemas.

–¿La actual realidad derivada de las reformas de los estatutos de autonomía es mantenible? ¿Requiere algún cambio?
–No. Creo que hace falta sensatez. Aquí nadie quiere ser menos que otro y, sin embargo, Zapatero abrió la caja de Pandora y generó un problema donde no lo había, como otros muchos que propició. Todas las CC AA tienen su singularidad, y quieren lo mejor para sus ciudadanos y en sus mismas condiciones. No hay ciudadanos de primera y de segunda. Todos somos iguales. En ese sentido, se generó una serie de agravios comparativos que han producido tensión. El PSOE no ha buscado la paz y la tranquilidad, sino la confrontación y hacer dos Españas. Lo que nos debe preocupar es superar la crisis, acabar con el paro, que es lo que angustia a los españoles.

–¿La Constitución necesita una modificación?
–Creo que en ella tenemos instrumentos más que de sobra para atender las necesidades de los ciudadanos. Hacen falta medidas económicas y laborales muy potentes, que el PSOE ha sido incapaz de hacer. Es un partido acomplejado. En lugar de hacer frente a los problemas, se ha puesto de perfil. Ahí están los cinco millones de parados. Somos un país que ha perdido la credibilidad que en los años de Gobierno del PP se había ganado a nivel internacional. Se demostró que con los instrumentos que ofrece la Constitución se puede hacer un país más fuerte.
–Zapatero se va, ¿cuál es el balance para la Comunidad?
–Zapatero ha sido un mal gobernante de España y uno peor para la Comunidad Valenciana. Ésta ha sido un referente a nivel nacional tanto por nuestra pujanza y economía como por ser uno de los bastiones del PP. Se nos ha ninguneado y atacado de forma sistemática. No se nos ha reconocido la financiación y se nos han negado infraestructuras fundamentales.

–La Comunidad Valenciana tiene la imagen ligada con la corrupción: «Brugal», «Gürtel»… ¿Qué hay que hacer para cambiarla?
–Hablar de futuro y de las posibilidades de esta tierra. Algunos se han empeñado en dar esa imagen, cuando se trata de un territorio muy trabajador, muy comprometido, con personas emprendedoras, con potencial turístico inmenso, uno de los escaparates de España. No lo han conseguido. Mi objetivo se centra en seguir trabajando para que los ciudadanos sigan confiando en las instituciones y, con su ayuda, generar prosperidad.

–¿A qué se debe la mala imagen de los políticos?

–Debemos ser conscientes de ello. Ésa es la realidad. Lo achaco principalmente al Partido Socialista con su manera de entender la política. A base de confrontación y enfrentamiento entre ciudadanos y entre partidos, ha llevado a esa deriva de falta de credibilidad en los políticos. Tenemos que ganarnos la confianza a base de decir la verdad, no engañando, y comportándonos como las familias y las empresas, ajustándonos el cinturón. La negación de la crisis por parte de Zapatero ha hecho que estemos como estamos. Primaron los intereses de partido y querer continuar en el Gobierno sobre la responsabilidad de tomar medidas estructurales fundamentales. Lo han hecho otros países de la UE. No hace tanto tiempo España era como Alemania. ¿Por qué Alemania es una referencia económica a nivel mundial y nosotros estamos en una situación límite a nivel económico. ¿Cómo van a confiar en las personas que les han hecho perder tantas oportunidades?