FC Barcelona

Con Messi todo es tan fácil (3-0)

El argentino marcó los tres goles con los que el Barcelona se impuso al Atlético. Los rojiblancos desperdiciaron la primera parte

El delantero argentino del FC Barcelona Leo Messi
El delantero argentino del FC Barcelona Leo Messi

No hace falta que tres jugadores del rival se choquen para que el Barcelona encuentre un hueco en el área por donde llegar a su primer gol. Pero en el Atlético pasa con relativa frecuencia. Se amontonan sus futbolistas. Terminan unos encima de otros y dejan un pasillo para que Messi marque. Era una maniobra de suicidio colectivo. Habían pasado quince minutos de partido y la tortura amenazaba con alargarse. Cuantos más tardaran en marcar los azulgrana, más sospechaban los rojiblancos que iban a sufrir. Marcó Messi y aquello fue un alivio para el Atlético. Ya no tenía que disimular, se olvidaba de vender falsas ilusiones de victoria y se trataba de conformarse con la menor cantidad de goles recibidos. Volvió a marcar Messi después de un rebote en el despeje de Antonio López. Y la tragedia se asomaba a las cabezas rojiblancas. No podían explicarse que el fútbol sea tan sencillo cuando lo juega el Barcelona y tan complicado para ellos. El Atlético veía la pelota a lo lejos. El plan defensivo de Quique no funcionaba.

Forlán se había quedado en el banquillo y Quique protegió la banda derecha con dos laterales izquierdos, Filipe Luis y Antonio López. La idea era tapar las subidas de Dani Alves y las diagonales de Messi. Pero el argentino ahora se ha mudado al centro y el brasileño no tenía dificultades para salir de los atascos. En cada jugada había superioridad azulgrana. No hacía falta que dispararan para que el Atlético sintiera el miedo. De Gea veía llegar la invasión desde su portería, pero apenas tuvo que hacer paradas.

En el otro lado, Abidal no tenía necesidad de demostrar si está capacitado para sustituir a Puyol en el centro de la defensa. Vivía tranquilo, relajado. Sin exigencias. Igual que Valdés. El Atlético era un cadáver al que el Barcelona no quería hacer más daño. No es divertido golpear a un niño indefenso. Lo divertido es sentirse superior con los de tu tamaño, hacer cosas como golear al Madrid. Por eso Messi, cansado de regatear defensas como quien elude a los conos en un entrenamiento, decidió echar una carrera a Agüero. El Kun avanzaba con la pelota controlada desde el centro del campo, con la portería en la cabeza. Leo, que necesita nuevos entretenimientos, decidió volver con él, recuperó la pelota en el borde de su área y salió de allí con un regate a Filipe Luis. Los genios se aburren con la rutina y para él la rutina es regatear a siete defensas para marcar el mejor gol del año. Por eso no quiso marcar el tercero. Pretendía regalárselo a Villa, pero al asturiano le tapó De Gea. La pelota suelta en el área la empujó Messi, con el gesto del que resulta imprescindible sin quererlo. «Todo tengo que hacerlo yo». Era el tercero del Barcelona, el comienzo de una goleada que nunca llegó.

Messi había dominado el encuentro de principio a fin. Pero algo había cambiado en el partido entre su segundo gol y el tercero. El Atlético recurrió a Forlán, se despertó y amenazó durante algunos minutos al Barcelona. Incluso Piqué tuvo que despejar una pelota en la línea de gol. El disparo de Filipe Luis se encontró con su cabeza. Pero era todo mentira. El Barcelona es tan grande que no quería que su rival se sintiera demasiado débil. Tenía el partido controlado, cuando atacaba él y cuando atacaba el Atlético.

Pero no había tiempo para bromas. La muestra fue la patada de Alves a Agüero en la primera parte. O el choque de Villa con De Gea en el tercer gol. Los tacos del asturiano se clavaron en la cara del portero del Atlético. Nada alarmante, sólo la muestra de que el Barcelona está dispuesto a dejárselo todo en el momento en que se sienta presionado por cualquier rival.

En los últimos minutos, Guardiola se permitió dar unos minutos de descanso a Xavi. El «6» no tenía rival ayer en el centro del campo del Atlético. Tampoco Iniesta ni Busquets. Tiago y Assunção no eran enemigos para el manejo del partido.

Algunos dicen que es aburrido ver al Barcelona, que su dominio adormece al espectador. Lo aburrido es ver a los demás.



- Ficha técnica:
3 - Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Abidal, Maxwell; Sergio Busquets, Xavi (Afellay, m.84), Iniesta (Keita, m.80); Pedro (Bojan, m.84), Villa y Messi.
0 - Atlético de Madrid: De Gea; Valera, Ujfalusi, Godín, Antonio López; Reyes, Tiago, Assuncao (Koke, m.57), Filipe Luis (Elías, m.76); Fran Mérida (Forlán, m.46) y Kun Agüero.
Goles: 1-0, m.17: Messi. 2-0, m.28: Messi. 3-0, m.79: Messi.
Árbitro: Turienzo Álvarez (C. Castellano-leonés). Mostró cartulina amarilla a Ujfalusi (m.28), Alves (m.45), Tiago (m.67), Messi (m.68) y Valera (m.88).
Incidencias: Asistieron al encuentro 84.766 espectadores en partido correspondiente a la vigésima segunda jornada de Primera disputado en el Camp Nou.