Londres

Turquía continúa su ofensiva en Siria tras la muerte de cinco civiles

La OTAN insta al régimen de Asad a respetar el derecho internacional. El Gobierno turco ha pedido la autorización del Parlamento para lanzar operaciones militares fuera de sus fronteras, por considerar que la actual crisis en Siria amenaza a su seguridad, según consta en un memorial a la Cámara.

EFECTOS COLATERALES. Un policía turco atiende a dos compañeros heridos después de que estallase ayer una bomba de mortero siria
EFECTOS COLATERALES. Un policía turco atiende a dos compañeros heridos después de que estallase ayer una bomba de mortero sirialarazon

Las Fuerzas Armadas de Turquía han lanzado más ataques contra territorio sirio en la madrugada del jueves, según han informado fuentes de seguridad del país euroasiático a la agencia de noticias Reuters.

Al parecer, el ataque se ha producido contra la ciudad fronteriza de Tel Abyad, ubicada a unos diez kilómetros de la línea limítrofe, en territorio sirio.

Las fuentes han explicado que ello se debe a que el obús sirio que el miércoles por la mañana cayó en la localidad turca de Akakale (sureste), acabando con la vida de cinco personas --una mujer y sus cuatro hijos--, fue lanzado desde Tel Abyad.

Además, las fuentes han confirmado que varios soldados leales al presidente sirio, Bashar al Assad, han fallecido en el contraataque que Turquía ha lanzado el miércoles por la noche contra varios objetivos en el país vecino.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, ha detallado que los soldados sirios han muerto en un ataque turco contra un puesto militar ubicado cerca de la ciudad fronteriza.

Cinco civiles muertos, el detonante

Cumpliendo los peores pronósticos, el conflicto sirio se extendía ayer definitivamente a la vecina Turquía, con la muerte de cinco miembros de una misma familia turca cuando un proyectil de mortero lanzado desde territorio sirio impactaba en la localidad de Akcakale, a primera hora de la tarde. Una mujer y cuatro niños fallecían, y la respuesta turca no se hacía esperar. El Ejército atacaba con fuego de artillería «objetivos identificados por radar» al otro lado de la frontera, tal y como informaba el Gobierno.

«Turquía nunca permitirá este tipo de provocaciones por parte del régimen sirio contra nuestra seguridad nacional», aseguraba un comunicado de Ankara, que ya había advertido durante el fin de semana que tomaría medidas en el caso de que se repitieran ataques de este tipo, después de que un mortero cayera en Akcakale ya el viernes pasado, sin provocar víctimas en esa ocasión.

Ofensiva diplomática
Después del ataque mortal de ayer, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoglu, telefoneó rápidamente tanto al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, como al mediador de este organismo para el conflicto sirio, Lajdar Brahimi, para informarles de lo acontecido y, probablemente, obtener el visto bueno de ambos para tomar los siguientes pasos, que en lenguaje diplomático significa mucho.

Turquía convocaba anoche de urgencia a los embajadores de la OTAN, alianza militar de la que forma parte junto a Europa y Estados Unidos, invocando el artículo 4 del tratado de la organización, que establece que tengan lugar consultas cuando algún Estado miembro sienta que su integridad territorial, independencia política o seguridad se encuentran en riesgo. Ése fue el caso ayer de Turquía, que está sufriendo las consecuencias de la guerra en Siria desde su comienzo hace ya 18 meses, pero nunca la violencia en el país de al lado había acabado con la vida de alguno de sus ciudadanos.

La OTAN condenaba duramente lo ocurrido y ofrecía todo su apoyo a Turquía, pidiendo al régimen sirio que «ponga fin a las violaciones de la ley internacional», tal y como han considerado la OTAN el ataque sobre Akcakale. Pero Damasco se mostraba una vez más desafiante y arrogante, y pedía a los países y gobiernos que actúen «de forma sabia y responsable», en una velada súplica de contención a Ankara y sus aliados occidentales.
El Gobierno sirio aseguraba anoche que respeta la soberanía de los estados vecinos y que investigaría el origen del ataque desde suelo sirio contra Turquía. No queda claro si el proyectil de mortero fue lanzado por el Ejército del presidente Bachar al Asad o por los rebeldes, que actualmente se enfrentan en la zona fronteriza cercana a la localidad golpeada. El ministro de Información sirio, Omran Zuabi, también lamentaba la pérdida de vidas turcas.
Desde Washington llegaban las palabras de condena más duras y el apoyo más firme al aliado turco. Estados Unidos dijo que ha llegado el momento de que Asad deje el poder, declare un alto el fuego y empiece el proceso de transición política en el país árabe. «Estamos con nuestro aliado turco y continuamos en estrechas consultas sobre el camino a seguir», subrayó Tommy Vietor, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca en un comunicado.