Pagar a destiempo por unas viviendas (anti)sociales

Los inquilinos llevan años denunciando los desperfectos y EPSA se comprometió a regularizar la situación. 

Juan Antonio Morillo muestra los evidentes signos de deterioro en la comunidad y se queja de la dejadez de la Administración
Juan Antonio Morillo muestra los evidentes signos de deterioro en la comunidad y se queja de la dejadez de la Administración

SEVILLA- Las cosas de palacio, a veces, no es que vayan despacio, sino que, directamente, no van. El pasado 18 de enero, sobre las 16:00, llamaron a la puerta de la vivienda social de Juan Antonio Morillo Canto, en la calle Bolonia. Un técnico de la Junta traía una orden para cobrar 3.232 euros en concepto del pago de los seis primeros años del piso. Un dinero que debió empezar a cobrarse «hace 14 años», más «224 euros, que deben ser intereses, ya que por las mensualidades deberían ser 3.008 euros», explica el propietario.
El conjunto de las viviendas sociales de Los Bermejales, gestionado hasta 1996 por el Ayuntamiento, es tristemente conocido por su situación. Los pisos que administra la Empresa Pública de Suelo de Andalucía (EPSA) en los alrededores de la calle Burdeos son famosos por sus deficiencias. En total, 37 pisos dentro de los 140 del parque público residencial en el barrio. La Junta se comprometió a regularizar la situación hace años, después de que los vecinos denunciasen los desperfectos ante la opinión pública y de que el portavoz municipal del PP, Juan Ignacio Zoido, se interesase por la situación. La promesa era constituir comunidades de vecinos, actualizar los pagos del régimen de ocupación y de comunidad y realizar mejoras de mantenimiento y conservación para los edificios y sus zonas comunes.
La manzana presenta evidentes signos de deterioro. Entradas sin cerraduras que sirven de cobijo para drogadictos y delincuentes –una vez se encontró al atracador de un supermercado contando su botín, otro a una familia de las Tres Mil que huyó de un tiroteo–, basura, condiciones insalubres a causa del deterioro de los bajantes, ascensores que no funcionan, un garaje de 500 plazas inutilizado, contadores rotos, buzones que no están... Viviendas sociales dejadas a su suerte, en resumen. El origen de la degradación comenzó con el vandalismo vecinal y data de 2002. Es la tónica predominante. Igual que la ocupación de viviendas. También hay quien tiene la titularidad del piso y prefiere no pagar, dada la situación de los bloques y la dejadez de la Administración. La mensualidad, según los vecinos, ronda los 80 euros al mes: 47 por el piso de 55 metros cuadrados y 30 de comunidad. No es un ejemplo de convivencia la manzana, al parecer.
Juan Antonio Morillo se queja de que lo único que ha hecho la Junta desde que se comprometió a acometer mejoras es instalar un cerramiento que divide los bloques. Protesta por la escasa sociabilidad de los vecinos y la dejadez de la Administración. «No se puede meter a personas sin preparación para la convivencia en unos pisos y lavarse las manos», denuncia.